Encarnación Roca Trías (Barcelona, 1944) ha sido pionera en muchas cosas. En enseñar Derecho en catalán en la Universidad de Barcelona cuando Franco todavía no había muerto, en ser la primera mujer que entró en la Academia de Legislación y Jurisprudencia de Cataluña o en alcanzar una plaza de magistrada en la Sala Civil del Tribunal Supremo.

Pocos meses después de abandonar el Tribunal Constitucional cuya vicepresidencia ocupó hasta noviembre del año pasado, cuando se renovó el órgano, atiende a El Independiente en su casa repleta de libros sobre música y arte, sus grandes pasiones. Habla sin tapujos sobre la esperada sentencia del aborto que no se ha resuelto hasta ahora, considera, por el «miedo» del sector conservador del Alto Tribunal; sobre Derecho de Familia -en el que ve más necesario que nunca poner el acento- o sobre la filosofía líquida que no le convence: «Nos creemos libres pero estamos comidos por lo políticamente correcto», reflexiona.

Con mucho trabajo en la mesa de su estudio, muchos encargos por escribir, la catedrática de Derecho Civil también asesorará al despacho que se ocupará de la investigación interna de los abusos a menores en la Iglesia. Concretamente, su labor se centrará en las indemnizaciones que corresponden a las víctimas: «No les va a resolver los problemas que han sufrido y seguirán sufriendo, pero entra en los derechos fundamentales de las personas recibir una compensación. Pedir perdón está muy bien. Pero, ¿en qué se materializa?», se pregunta durante la entrevista en la que tampoco pasa por alto los problemas políticos alrededor del uso del catalán y el castellano, lenguas que aprendió por igual desde niña, en su familia el primero y en el colegio el segundo. «Yo soy bilingüe», reivindica.