Esmeralda Rasillo López (Palencia, 1960), fiscal de Sala jefa de la Unidad de Apoyo de la Fiscalía General del Estado, se muestra orgullosa de que hoy en día un 46% de los cuadros directivos del Ministerio Público estén ocupados por mujeres y ellas conformen el 68% del órgano.

Es la protagonista de la novena edición de ‘Con todas las de la ley’, nuestro espacio de conversaciones con las mujeres del mundo legal. Su departamento es clave en la Fiscalía, puesto que se encarga de las relaciones institucionales con los poderes públicos, como por ejemplo la interlocución continua con el Defensor del Pueblo, así como con la ciudadanía. También se ocupa de dar respuesta a las necesidades de medios materiales, personales y tecnológicos del Ministerio Fiscal, para el que cree que haría falta mayor autonomía organizativa.

Defensora de la Administración Pública, que considera ha hecho un proceso más «profundo, rápido y verdadero» que otros sectores en relación con la igualdad entre hombres y mujeres, durante su conversación con El Independiente recuerda que el año que ingresó en la Fiscalía, 1985, fue el primero que hubo paridad en la carrera fiscal. Puso en marcha el Servicio de Incapacidades en la Fiscalía de Cataluña, primero de este tipo en la Institución, fue decana de Vigilancia Penitenciaria en la Fiscalía Superior de Madrid donde se pronunció sobre la situación de miembros de ETA o los GRAPO y abogó entonces por la creación de los Juzgados Centrales de Vigilancia Penitenciaria. Antes de desempeñar su puesto actual fue fiscal de Sala de la Fiscalía Togada, la primera mujer en llegar a tal cargo. Asegura que para ella ha sido un «privilegio y un ejemplo a seguir de modernización» tanto la Fiscalía Togada como la Sala Quinta del Tribunal Supremo, sobre todo por su jurisprudencia sobre asuntos sociales.

Esmeralda Rasillo, fiscal de Sala jefa de la Unidad de Apoyo. FGE.