La Fiscalía de la Audiencia Nacional tiene en el punto de mira a entre 30 y 40 personas con antecedentes delictivos que aparecen en los llamados papeles de Panamá para averiguar «si han utilizado las sociedades opacas de este despacho [Mossack Fonseca] para cometer sus delitos», según fuentes de la investigación. Arturo González Panero, El Albondiguilla, ex alcalde de Boadilla (Madrid); el espía Francisco Paesa y su sobrina, Beatriz García Paesa, Oleguer Pujol y algunos narcotraficantes figuran en la lista de investigados, según fuentes jurídicas.

Estos datos han trascendido tras la reunión celebrada el pasado martes en La Haya (Holanda) en la que han participado 18 fiscales de Europa que investigan esta trama y uno de Estados Unidos para intentar coordinar sus estrategias para luchar contra el blanqueo de capitales y el fraude fiscal presuntamente cometido por el despacho Mossack Fonseca.

Oleguer Pujol.

Oleguer Pujol, en una comparecencia junto a David Fernández Ramos. EP

Criba de miles de documentos

Fuentes de la investigación han explicado a El Independiente que la fiscalía que dirige Javier Zaragoza ha realizado una criba de los miles de documentos que se publicaron El Confidencial y la Sexta entre abril y junio de este año sobre las actividades de este despacho. En las informaciones publicadas por estos medios figuran como clientes de este despacho entre otros, el expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa, el exvicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, el empresario Javier de la Rosa, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa y el expresidente del Barça José Luis Nuñez, todos ellos incursos en distintos procesos penales por delitos fiscales, blanqueo de capitales y corrupción .

En esta labor de selección han participado policías y el servicio de inteligencia financiera del Seplac (organismo que persigue el blanqueo de capitales) y la Agencia Tributaria coordinados por la fiscalía y se decidió que solo pasaban a la vía penal los que tenían antecedentes delictivos. El resto, un número aún sin determinar, ha pasado por la ventanilla de la Agencia Tributaria donde han regularizado el dinero que tenía oculto en Mossack Fonseca, según las fuentes consultadas.

España quiere perseguir a la estructura de Panamá por haber facilitado sociedades para cometer delitos

En el cónclave de la Haya, en la que el fiscal Daniel Campos representó a España, se expusieron las estrategias que cada país ha elegido para castigar las actividades del despacho panameño. Y es que unas 2.500 0 2.000 personas han usado los servicios de Mossack Fonseca en todo el mundo. Los países más afectados son Alemania, Francia e Italia con unos 500 presuntos defraudadores cada uno.

El ex alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero.

El ex alcalde de Boadilla del Monte, Arturo González Panero. EP

En esta reunión se constató que todos los países «encuentran las mismas dificultades» para perseguir este tipo de prácticas. Aunque, en esta primera toma de contacto se vislumbraron algunas estrategias como la de Alemania que se ha centrado en «recaudar» el dinero defraudado.

Francia quiere perseguir a los intermediarios, bancos y abogados

Por su parte, Francia quiere perseguir a los intermediarios como bancos y abogados que ayudaron a los defraudadores a ocultar el dinero en el despacho panameño. Italia no dejó clara su posición, ya que son tres fiscales los que dirigen en este país la investigación. Y Estados Unidos no ofreció mucha información por lo que se sospecha que está usando sus buenas relaciones con Panamá para avanzar en sus pesquisas.

Atacar a la estructura

Por su parte, España se ha marcado como objetivo perseguir a «la estructura», es decir, al despacho para establecer el papel que ha jugado para que los investigados en nuestro país pudieran cometer delitos de blanqueo de capitales, fiscales y corrupción.

La publicación de los llamados ‘papeles de Panamá’ provocó un gran escándalo internacional al conocerse los nombres de sus clientes. José Manuel Soria tuvo que dimitir como ministro de Industria tras conocerse que usó los servicios de este despacho y Pedro Almódovar cambió su discurso al coincidir la presentación de su última película, Julieta, con la publicación de su implicación en este fraude.