Comienza una semana decisiva para el futuro de Pedro Sánchez. El descalabro de las autonómicas vascas y gallegas, su sexta derrota en dos años, se convirtió en la noche electoral más aciaga para el secretario general. También ha sido el pistoletazo de salida de la operación organizada por el sector crítico para defenestrarle. Apenas unos minutos después de terminar el escrutinio, dirigentes socialistas tan próximos a Susana Díaz como Verónica Pérez, secretaria general de Sevilla y presidenta del Comité Federal, comenzaron a crear la sensación de derrotismo necesario para empujarle hacia el abismo.

En este ambiente afronta Sánchez siete días clave para su supervivencia al frente del partido. A su favor cuenta con la trayectoria de dos años sometido a presión por parte de la federación andaluza, la más poderosa, a la que ahora se han sumado otros cinco barones autonómicos. «Desastre», «debacle» y «situación insostenible en Ferraz» son las valoraciones que realizan los críticos de la situación. La escalada verbal podría aumentar a lo largo de la semana, pero no parece que vaya a ser suficiente para echar a Pedro Sánchez. Su equipo está preparado para la réplica, como ayer dejó ver la candidata vasca, Idoia Mendía, cuando habló del «ruido» que había acompañado la campaña electoral. En la misma clave se pronunció el secretario de Organización, César Luena, que reprochó las «difíciles condiciones» en las que habían trabajado. Los dos discursos se enfrentarán, la duda es hasta dónde llegarán los hechos.

Sánchez está decidido a blindarse y podría convocar las primarias exprés

El secretario general está decidido a blindarse y a abandonar el cargo sólo por mandato de la militancia, a la que podría emplazar a votar en unas primarias exprés. El primer paso lo dará este lunes en la reunión de la Permanente de la Ejecutiva Federal, en la que participa su núcleo duro, entre otros dirigentes. Su estrategia se conocerá tras el encuentro, en el que, presumiblemente, se elaborará el orden del día del Comité Federal previsto el sábado 1 de octubre. El sector crítico teme que en él se incluya decidir la fecha del Congreso Federal y las primarias previas el 23 de octubre, como deslizó Ferraz la semana pasada. La dirección socialista interpretaría así que el Congreso ya fue convocado por el Comité Federal de diciembre, y que sólo hay que fijar su fecha.

Si Sánchez da el paso de fijar posiciones en el orden del día del Comité del sábado, el sector crítico tiene previsto contratacar y cuestionar la legalidad de cada decisión con los Estatutos en la mano. Los barones también se preparan para recoger las firmas necesarias para plantear una moción de censura a Pedro Sánchez en el Comité Federal que lo descabalgue ya de la Secretaría General. Se constituiría así una gestora que conduciría el partido hacia un Congreso Federal en el que Susana Díaz aspira a proclamarse sin competidores. Susana Díaz sigue dispuesta a presentarse, incluso, frente a Sánchez, como ha comunicado a distintas personalidades del mundo económico y político, pero luchará esta semana para intentar evitar las primarias. En función de cada ofensiva de los críticos será la reacción de Sánchez, por lo que la gravedad de las medidas que se tomen en ambos bandos son todavía incalculables.