Nueve meses después de acceder a la Presidencia de la Generalitat de carambola, Carles Puigdemont presentó el miércoles su programa político. Un camino hacia la independencia que entierra parte de la “hoja de ruta” de Artur Mas y aspira a nuevos equilibrios de poder tanto en el Govern –integrado por la antigua Convergencia y ERC- como en el seno del nuevo Partido Demócrata y en el Parlamento catalán.

Con su apuesta por el “referéndum o referéndum” Puigdemont contenta a la CUP, pero también a Esquerra, socio oficialmente minoritario del Gobierno pero que no ha dejado de crecer electoralmente a costa de la antigua Convergencia. Demócratas y republicanos saben que, de adelantarse las elecciones autonómicas el nuevo PDC tendría serias dificultadas para mantener posiciones y que ERC se erigiría en nuevo grupo mayoritario en el Parlament, por lo que ese escenario debía ser descartado, y eso pasa por aprobar los presupuestos.

Atrás quedan también las reticencias de Artur Mas, que no ha dejado de expresar su rechazo al RUI (referéndum unilateral de independencia) exigido por los anti-capitalistas. El sector liderado por el ex president considera que un referéndum puede acabar por convertirse en un nuevo 9-N, pero eso no frenó a Puigdemont. O las apelaciones del conseller de Cultura, Santi Vila, a la moderación. Tras la avalancha de críticas recibidas el lunes por haber elogiado en Twitter el éxito de las opciones moderadas en Galicia y el País Vasco, Vila recibió ayer un particular “mensaje” del president, cuando éste echó en cara los desprecios del PP “a los que nos reclaman moderación”.

Entendimiento con Si Que es Pot

Por el contrario, con sus apelaciones a mantener abierta la puerta a un referéndum pactado con el Estado –propuesta rechazada por ERC y la CUP- Puigdemont no piensa tanto en las opciones de acuerdo con un Gobierno de momento inexistente, como en la posibilidad de una alianza con Si Que es Pot (CSqP) como apoyo alternativo a los presupuestos. Y el guante fue rápidamente recogido por el grupo que suma a Podemos, ICV y los comunes de Ada Colau en el Parlament. Su portavoz, Joan Coscubiela, aplaudió la propuesta y comparó a Puigdemont con el escocés Alex Salmond, auténtico ídolo del independentismo catalán.

“Espero que simplemente no saque a pasear el referéndum y que lo defienda con convicción hasta el final” señaló, tras defender que un referéndum “con efectos políticos y jurídicos” es la mejor herramienta para hacer efectivo el “derecho a decidir”, demanda que sí concita el consenso entre los comunes. Aunque eso no significa un “cheque en blanco” para los presupuestos, advirtió Coscubiela.

Puigdemont no lanzó ni un solo mensaje dirigido a C’s, PSC y PP

En una moción de confianza en la que la oposición “constitucionalista” era la convidada de piedra -Puigdemont no lanzó ni un solo mensaje dirigido a C’s, PSC y PP- estos partidos han calificado la propuesta del president de retroceso. Tanto es así, que la portavoz socialista, Eva Granados, describió a un president “suplicando confianza” entre los soberanistas mientras obviaba al resto de la Cámara, y el portavoz de Ciudadanos, Fernando de Páramo, aseguró que el referéndum pactado con el Gobierno supone «volver atrás, a la casilla de salida».

Por su parte, el portavoz del PP, Enric Millo, dijo que el ‘referéndum o referéndum’ es «una amenaza a los catalanes que significa ‘conflicto o conflicto» y añadió que los catalanes quieren soluciones y convivencia. Millo recordó que los defensores del Estado propio no alcanzaron el 50% en las pasadas elecciones autonómicas para rechazar el pretendido “mandato democrático” al que alude Puigdemont.