Siete años de investigación, cinco jueces de instrucción, un togado condenado, dos fiscales anticorrupción en exclusiva, varias piezas separadas, más de 100 investigados, 37 acusados,  25 responsables a título lucrativo, 25 millones de euros en dinero negro, 300 testigos son algunas de las cifras del juicio del caso Gürtel, la trama de corrupción vinculada al PP que está previsto que comience el próximo martes en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid).

El partido conservador mirará de reojo esta vista a la que no teme porque ya se ha cobrado su precio, más de tres millones de votos, pero que no le impide seguir siendo el partido más votado como ha pasado en las elecciones generales de diciembre del 2015 y junio del 2016 y en las autonómicas de Galicia, donde ha repetido mayoría absoluta, según fuentes populares.

A partir del martes, ocuparán el banquillo Francisco Correa, el líder de esta trama de corrupción, junto a ocho de sus hombres de confianza, entre ellos su lugarteniente, Pablo Crespo, y su contable, José Luis Izquierdo; 13 miembros del Partido Popular y cinco de sus familiares (dos ex tesoreros, Luis Bárcenas y Ángel Sanchís), un parlamentario autonómico y dos de sus ex asesores, tres ex alcaldes, un ex diputado y una ex ministra (Ana Mato como responsable civil de los delitos de sus marido); dos testaferros, un arrepentido (el ex concejal José Luis Peña) y siete empresarios. El también ex tesorero del PP Álvaro Lapuerta ha sido excluido de la vista por problemas de salud al igual que otros tres imputados, uno por enfermedad y los otros por fallecimiento.

El PP ha perdido tres millones de votos por este caso, pero sigue siendo el partido más votado en las Generales y en Galicia

Todos van a responder por los delitos cometidos en los primeros seis años de actividad de esta trama, desde 1999 al 2005. Las otras actividades de esta red han sido divididas en piezas separadas, entre ellas la de los papeles de Bárcenas, o lo que es lo mismo, la financiación ilegal del PP.

Entramado societario

El tribunal examinará, al menos hasta la primavera del 2017, la creación por parte de Correa de un «entramado societario y personal» dirigido a «enriquecerse ilícitamente con cargo a fondos públicos mediante la obtención de contratos públicos para sus empresas o para otros a cambio de comisiones», según el escrito de acusación de la fiscalía. Además, también tendrá que responder por la apropiación de fondos «de entidades públicas» y por la red de influencias que tejió casi en exclusiva con «cargos públicos» del partido conservador que colaboraron con él a cambio de «pagos y regalos en especie».

Correa, que hasta ahora se ha negado a colaborar con la justicia ha movido ficha en los últimos días y se ha ofrecido a devolver, con el dinero escondido en Suiza, los 2,2 millones de euros que le reclama la fiscalía, que también le pide una condena de 125 años de cárcel. Un gesto que no le servirá de mucho si no empieza a «cantar» y ayuda a desentrañar esta red, según fuentes jurídicas.

Entre los cargos que colaboraron con esta trama destaca Bárcenas, que fue gerente y tesorero del PP desde 1990 hasta el 2010 y senador entre el 2004 y el 2010. Las siglas de su nombre aparecen en la contabilidad de Correa y durante meses también se le vinculó con la anotación «Luis el Cabrón», aunque la policía no ha podido identificar a ciencia cierta que se trate de él.

Sisas al PP

Anticorrupción ha sentado en el banquillo al ex tesorero por varios motivos: por sus labores de intermediación con constructoras a cambio de suculentas comisiones, por haber sisado dinero al PP y por haber ocultado esos fondos «a través de facturas y contratos ficticios» y  de «sociedades pantalla» en Suiza y en otros paraísos fiscales.

En el país helvético llegó a disponer de una fortuna cercana a los 5o millones de euros en 2007 que él ha tratado de justificar por su buen ojo en la bolsa, inversiones inmobiliarias y compraventa de cuadros. Fuentes judiciales han informado de que una de las incógnitas de esta vista va a ser si la fiscalía va a poder utilizar la información que ha facilitado Suiza sobre las cuentas bancarias del exdirigente popular.

Suiza solo deja usar la información de Bárcenas en delitos de corrupción

Las autoridades helvéticas solo permiten a la justicia española que se use estos datos si están relacionados con delitos de corrupción y no con delitos fiscales. El exdirigente popular empleará todas las armas jurídicas a su alcance para que esta documentación no salga en el juicio porque le perjudica no solo a él sino a su esposa, Rosalía Iglesias, que se enfrenta a 24 años de cárcel como autora y cooperadora de los delitos de su marido.

Bronca Correa-Bárcenas

La declaración del exdirigente del PP será uno de los platos fuertes de esta vista. Fuentes de su entorno revelan que Bárcenas se encuentra «firme» porque le gustan los retos y ser el centro de atención. Basta recordar sus primeras palabras cuando salió de la cárcel en enero del 2015 tras pasar 19 meses internado. «Le he hecho caso a Rajoy, Luis ha sido fuerte» en alusión al SMS que le envió el presidente del Gobierno cuando estalló este caso. Y aunque este día lanzó el mensaje de que «el PP no tiene nada que temer de mí» advirtió a sus antiguos compañeros de que «todos» tienen que asumir sus responsabilidades.

Su declaración se puede convertir en la peor pesadilla del partido conservador si decide tirar de la manta y contar qué personas del PP miraron hacia otro lado mientras él se hacía rico por su relación con Correa. Su mayor obsesión es María Dolores de Cospedal a la que culpa de su desgracia por haberle despedido del partido en diferido entre el 2010 y el 2013. En sus múltiples comparecencias judiciales ha amagado con implicar a Rajoy, pero no ha rematado la faena. Ahora, que se enfrenta a 42 años de cárcel y tiene pendiente otros juicios, puede pasar cualquier cosa.

Fuentes jurídicas recuerdan que su adicción a los medios de comunicación le ha costado la renuncia de dos abogados. Miguel Bajo dejó de representarle cuando el ex tesorero afirmó en El Mundo que el PP se había financiado ilegalmente durante 20 años y Javier Gómez de Liaño hizo lo propio cuando el ex tesorero calificó en ABC su situación judicial como»un atropello» por no haber recibido el mismo trato que Rodrigo Rato (que declarará el mismo día que comienza la vista del caso Gürtel en el juicio de las tarjetas black), que no ingresó en prisión por el uso de estas tarjetas.

Correa y Bárcenas rompieron relaciones en el 2004 por un pelotazo de 50 millones de euros

El duelo entre Correa y Bárcenas será otro de los puntos fuertes de esta vista. Durante años ambos fueron compañeros de negocio y compinches, pero todo se vino abajo cuando el jefe de esta red se negó a compartir con el antiguo tesorero del partido su pelotazo en Arganda del Rey (Madrid) en 2004, según fuentes del partido conservador. En noviembre de este año, Correa logró que la constructora Martinsa se quedara con una parcela en Arganda del Rey para construir el área de centralidad a cambio de una comisión de 50 millones de euros. La venganza de Bárcenas no se hizo esperar y el PP dejó de contratar los servicios de Correa.

Otras tramas de la red

Además, los jueces tendrán que enjuiciar otros tramas de esta red llevadas a cabo en Estepona, los ayuntamientos de Majadahonda y Pozuelo de Alarcón, y en el Consistorio y en la Comunidad Autónoma de Madrid. En estas localidades, Correa pagó voluntades a cambio de cuantiosas mordidas que repartió en ocasiones con el PP, al que sufragó las campañas municipales de 2003 en Majadahonda y Pozuelo, por lo que el partido conservador se sentará en el banquillo como responsable civil. En la misma condición lo harán Ana Mato (ex esposa de Jesús Sepulveda, ex lcalde de Pozuelo) y Gema Matamoros (esposa de Guillermo Ortega, ex alcalde de Majadahonda) a las que la fiscalía reclama 28.468 euros y 45.066 euros, respectivamente, por los regalos que les hizo Correa para ganarse el apoyo de sus cónyuges.

La red corrupta financió las campañas municipales de dos ayuntamientos en Madrid en 2003

La vista comenzará con las llamadas cuestiones previas en la que los defensores de los acusados se van a emplear a fondo para intentar anular esta instrucción que empezó Baltasar Garzón, condenado después a 11 años de inhabilitación por haber autorizado escuchas en la cárcel a Correa y Crespo con sus abogados, que siguió Antonio Pedreira en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que regresó a la Audiencia Nacional de la mano de Pablo Ruz y que ha rematado su sustituto, José de la Mata.

Peticiones de nulidad

Los defensores no van a dejar pasar por alto la decisión de la Audiencia Nacional que ha rechazado de plano la recusación planteada contra el magistrado Javier Martínez Lázaro, quien hoy previsiblemente comunicará que tampoco ha aceptado la presentada contra uno de los tres miembros del tribunal, José Ricardo de Prada. Y es que están convencidos de que este caso «está maldito» y acabará en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Fuentes de la defensa sostienen que más que nunca está en juego la imagen de la justicia porque este tipo de investigaciones la han convertido «en un derecho de autor, como pasa ahora con los cocineros, y no en un derecho penal del hecho» al ser «demasiado subjetiva».

En este caso se ventila una etapa oscura de la democracia, la de la corrupción moral

Estas fuentes llegan a esta conclusión porque consideran que en el enjuiciamiento de esta trama «se va a ventilar una etapa oscura de la democracia» y «su delicado estado de salud» porque determinados responsables políticos «pensaron que podían utilizar fondos y cargos públicos para enriquecerse». Por ello, sostienen que la gravedad de esta red no es «solo la corrupción material sino la moral». Y es que, en su opinión, durante años esos dirigentes políticos «han hecho lo que han querido, pero no lo que debían hacer».

Además, estas fuentes lamentan que sus clientes hayan sido ya condenados por la sociedad y citan al jurista Manuel Alonso Martínez, quien cuestionó que los acusados pierdan la presunción de inocencia sin haberse iniciado el juicio. «Entran al palenque ya vencidos o por lo menos derrotados», sentenció.