«¿Lo mejor de Hillary Clinton? No se rinde nunca. Es una luchadora». Palabra de Donald Trump, que es también un maestro en supervivencia. El aspirante republicano a la Casa Blanca dio la mejor respuesta a la mejor pregunta, la última, del segundo debate entre los candidatos presidenciales, celebrado en la madrugada española en la Universidad de St. Louis, Misuri. Con naturalidad Trump definió lo que une a los dos candidatos cuando un ciudadano les pidió que dijeran algo positivo del adversario. Hillary Clinton elogió a los hijos de Trump. «Son personas muy preparadas que le quieren y eso dice mucho de Donald», señaló. Donald siempre Donald. Para que no quede ninguna duda de que no se le toma en serio. Para dejar claro que no le considera capacitado para el cargo, como explicó en más de una ocasión. Sólo al final del debate se estrecharon brevemente la mano.

Donald Trump acudía a este segundo debate en el peor momento de su campaña, tras hacerse público el viernes un vídeo en el que alardeaba de su capacidad para seducir a cualquier mujer con expresiones obscenas y machistas. «Cuando eres una estrella (las mujeres) se dejan, puedes hacer cualquier cosa, las agarras por el coño y puedes hacer cualquier cosa», decía en una conversación privada en 2005 con Bill Bush, un showman de la televisión, grabación divulgada por The Washington Post. Líderes republicanos de todo el país condenaron estas palabras y hubo quiénes empezaron a plantear que debería retirarse, a lo que Trump se negó en rotundo.

En el debate volvió a pedir perdón por sus palabras, pero rápido salió a la defensiva. «Es una conversación de vestuario de la que no estoy orgulloso. Pero hay problemas mayores. El IS (autoproclamado Estado Islámico) corta cabezas, hace cosas terribles, como si estuviéramos en la Edad Media. Quiero enviar al IS al infierno», afirmó poco después de arrancar el debate, sin siquiera dar la mano a Hillary Clinton. «Yo respeto mucho a las mujeres. Nadie respeta a las mujeres más que yo», sentenció para borrar cualquier duda relacionada con esas afirmaciones lascivas, que muchos ya consideraban como la llamada sorpresa de octubre (un hecho relevante que da un giro a la elección).

Hillary Clinton aprovechó el envite para descalificarle para la Presidencia porque, al contrario de lo que había argumentado Trump, esas palabras sí le retratan. «Dice que el vídeo no representa quién es pero sí que lo hace. En la campaña lo hemos visto. Ha insultado a las mujeres, a los latinos, a personas con discapacidad, a periodistas, a musulmanes… No es lo que nosotros somos. Demuestra que no está capacitado para ser presidente de EEUU», sentenció la ex senadora demócrata.

Trump se zafó del golpe e incluso arremetió contra el ex presidente Bill Clinton, a quien acusó de haber violado a varias mujeres y acusó a Hillary de defenderle. Previamente había dado una rueda de prensa con varias de ellas, como Juanita Broddrick, como parte de su estrategia para superar el impacto de esa «conversación de vestuario».  Sobre Bill Clinton, dijo: «Nunca ha habido en la Historia de este país nadie que haya sido tan abusivo hacia las mujeres». Tres de estas mujeres vieron el debate en primera fila en la Universidad de St. Louis. También aprovechó el magnate para repetir una y otra vez sus mensajes de campaña. «Hillary Clinton habla y habla pero no hace nada más, lleva 30 años en política y no ha cambiado las cosas». «El Obamacare es un desastre. Siria es un desastre. La economía es un desastre. No podemos permitirnos ocho años con la política de Obama». Así una y otra vez. «Desastre» es la palabra que más repitió para que le quedara claro al votante a qué se expone si vota por la ex secretaria de Estado demócrata.

«Nunca ha habido en la Historia de este país nadie que haya sido más abusivo con las mujeres que Bill Clinton

Una vez superado el escollo inicial sobre el vídeo, para lo que estaba bien preparado, el candidato republicano pasó al ataque con uno de sus temas fetiche: el escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton. Trump prometió que si resulta elegido presidente, abrirá una investigación especial sobre el caso. «Daré instrucciones al titular de Justicia para que nombre un fiscal especial sobre los correos porque nunca ha habido tanta mentira y tanto asunto oculto», señaló. Hillary se alegró de que su rival no fuera presidente. «Estarías en la cárcel»,  sentenció el empresario. Histórica amenaza en un debate entre aspirantes a la Presidencia de EEUU.

Durante el debate, de un tono muy bronco en las formas y superficial en el fondo, Clinton mantuvo el tipo y esbozó una sonrisa siempre que pudo. Sin embargo, Trump a veces se quedaba fijo detrás de la ex senadora con gesto desaprobatorio o se movía de un lado a otro como queriendo quitar importancia a lo que decía su contrincante. Increpó también a los presentadores, Anderson Cooper y Martha Raddatz. «Sois tres contra uno», llegó a decir.

Sobre política exterior versaron varias de las preguntas de esta pugna, que tuvo más de lucha libre que de debate de ideas. Rusia acaparó la atención de una manera que habrá gustado al presidente Vladimir Putin. La ex jefa de la diplomacia estadounidense, en un lenguaje de guerra fría, quiso dejar claro al electorado a quién apoyaba Moscú: «Nunca hemos tenido en la Historia de nuestro país una situación en que un adversario, una potencia extranjera, esté trabajando tan duro para influir en el resultado de una elección. Créanme ellos están haciendo para que yo no sea elegida. Lo están haciendo para que sea elegido Donald Trump». Rusia ha negado estar detrás de los ataques a los sistemas informáticos del Partido Demócrata. «No sé nada de Rusia», dijo el aspirante republicano, en una de sus espontáneas declaraciones, que provocó un chascarrillo de Hillary (ya sabemos) y el eco en las redes sociales. Luego aclaró que no conoce a Putin, pero que cree que trabajar con Rusia sería bueno para acabar con el IS en Siria. Mientras la ex senadora demócrata acusaba al régimen de Asad y a Rusia de los ataques sobre Alepo, Trump insistía en que el «desastre» de Irak y de Siria viene motivado por la guerra y post guerra de Irak. Volvía el candidato republicano a quererse olvidar de cómo apoyó en su momento la intervención en Irak.

Nombraré un fiscal especial para investigar el tema de los correos. Si fuera presidente, estarías en la cárcel

El magnate republicano insistió en su lema «tenemos demasiados problemas»  para reafirmar sus críticas a la entrada de refugiados de Siria, una política demasiado laxa de la Administración Obama, a su juicio, y que pone en peligro la seguridad del país. A las alusiones a la islamofobia respondió Trump de forma ambigua con un mensaje aparentemente integrador, siempre y cuando los musulmanes colaboren, pero sorprendió que no se aludió al tema del Muro en la frontera con México en ningún momento. Los latinos, que serán clave en la elección, ya que no ganará ningún candidato que no consiga más del 40% de su apoyo, sólo aparecieron de forma genérica. Trump les ha equiparado con delincuentes una y otra vez. Hillary sí que aludió a que con Trump la gente tiene miedo, y muchos niños que proceden de otros países, adoptados, temen ser deportados.

En relación con sus finanzas, el magnate presumió una vez más de conocer bien la fiscalidad y aprovecharse de ello, «como muchos de sus donantes», replicó a Hillary Clinton. A las acusaciones de ser una política del sistema, que «no ha hecho nada para cambiarlo», la ex senadora respondió con datos de sus más de 30 años de trayectoria política, con especial alusión a la ayuda a la integración de niños desfavorecidos y a personas con discapacidad.

El formato, llamado de town hall, en el que participan ciudadanos seleccionados por la empresa Gallup, apenas ofreció ocasión de conocer el programa de los candidatos, ni su carácter, salvo la última pregunta sobre lo mejor del rival. A excepción de esa última intervención en este debate salió a la luz lo peor de cada uno: el tono marrullero de Donald Trump, que sabe que una mentira repetida una y otra vez se diluye y acaba por parecer veraz; y la frialdad de Hillary Clinton, que no supo aprovechar la ocasión del vídeo para lanzar un mensaje contundente que retratara a su rival como un peligro para la democracia americana.

Trump resiste sin razón que le asista. Clinton convence pero no vence. Próxima cita, el 19 de octubre en la Universidad de Nevada, en Las Vegas. Todo está aún en juego. To be continued.