El plan ya está diseñado. Tiene fecha y ruta y a ella volcará todos sus esfuerzos la izquierda abertzale durante la próxima década: lograr la “República vasca” en 2026. El referente es Cataluña y como en ella, también en esta vía unilateral vasca se han previsto acciones para alimentar dinámicas rupturistas con el Estado desde el frente social y el político. Los ejes de la propuesta van camino de convertirse en la ponencia política que guiará la formación que lidera Arnaldo Otegi, Sortu, los próximos años.

La república que ha diseñado en su ideario la izquierda abertzale será confederal y se irá construyendo de modo progresivo, territorio por territorio. El cronograma inicial contempla dos fases independientes y dos ámbitos de actuación paralelos. El primero de ellos se limita a la actuación en Euskadi, en sus tres territorios –Vizcaya, Guipúzcoa y Alava- y a medio plazo, la incorporación de Navarra y las provincias vascofrancesas hasta conformar los siete territorios de Euskal Herria.

La ponencia, Zohardia (Resplandor) tiene los ejes marcados. Ahora sólo restan los detalles que puedan enriquecerla en forma de aportaciones de la ciudadanía y que la izquierda abertzale ya ha comenzado a recabar para aprobarla definitivamente el próximo 21 de enero en el congreso de “refundación” que celebrará la formación y con el que culminará el proceso iniciado el pasado mes de julio.

Sortu siempre se ha mirado en el espejo catalán. Lo ha enarbolado como un referente a trasladar a Euskadi y como un reproche a la tibieza con la que, en su opinión, el PNV defiende sus aspiraciones soberanistas. Durante toda la campaña EH Bildu ha reclamado a Urkullu mayor contundencia y que se olvide de la vía de acuerdo bilateral por considerarla una ilusión. “Nunca acordarán cono nosotros”, han insistido, “¿cuál será el plan de contingencia cuando nos den con la puerta en las narices”, le ha reprochado la coalición radical una y otra vez al Ejecutivo del PNV.

Ahora Sortu ha comenzado a preparar su propio ‘plan de contingencia’. En él no se propone ningún acuerdo con España sino alcanzar la independencia impulsando lo que denomina “un nuevo ciclo movilizador”. Con él incluso confía en poder atraer nuevas voluntades de un Parlamento Vasco más soberanista que nunca.

‘Generar las condiciones sociales y culturales’

La primera fase de la propuesta pasa por “generar las condiciones sociales y culturales” que permitan poner en marcha, recuerda Sortu, “procesos constituyentes que le abran las puertas a la República vasca”. Considera que es necesario “definir correctamente la fase política” en la que nos encontramos para no errar en el diagnóstico y acertar en el plan de actuación que permita “vertebrar” el proceso soberanista.

Sortu no cuestiona su pasado de apoyo a la violencia y se refiere a un ‘fructífero ciclo de lucha’

La apuesta por la “vía vasca” unilateral se engloba dentro del proceso de “refundación” iniciado por la izquierda abertzale y en el que además de renovar sus estructuras llaman a recuperar la sintonía con la sociedad y la acción política eficiente. Sin embargo, en esta revisión interna, Sortu no cuestiona su pasado de apoyo a la violencia. Más aún, lo considera parte de un legado dejado «tras un fructífero ciclo de lucha y movilizaciones” al que ahora debe continuar un ciclo nuevo “en base a otra lógica, otro discurso y otras formas de actuación”. Recuerda a sus simpatizantes que la nueva etapa de movilizaciones que ahora se debe activar superando modelos agotados”, sin embargo, considera que incidir en instrumentos, bases o formulas agotadas sería un error tan grave como “rechazar el camino que nos ha traído hasta aquí”.

Prioridad

La formación que lidera Arnaldo Otegi ha situado los avances soberanistas como la prioridad para esta legislatura en Euskadi. La irrupción de Podemos, junto al PNV y la propia coalición radical permiten componer una mayoría parlamentaria en la Cámara de Vitoria favorable al derecho a decidir. Por el momento, EH Bildu ha optado por rebajar en esta fase previa de negociaciones para la conformación de Gobierno iniciada por el PNV sus exigencias en esta materia.

Esta semana se antoja clave para poder visualizar qué papel jugará la coalición, en la que Sortu ejerce el liderazgo. El PNV ya ha avanzado que EH Bildu y el PSE son las dos formaciones con las que mayor sintonía ha encontrado en los ámbitos estratégicos. La cuestión soberanista, que durante la pasada legislatura apenas logró avances en Euskadi, se convertirá de nuevo en uno de los tres ejes políticos para el PNV, junto a la economía y el Empleo. Y en este campo, las posibilidades de entenderse con el PSE parecen pocas.

Tanto EH Bildu como el PNV y Elkarrekin Podemos han defendido la necesidad de avanzar hacia una actualización del marco de autogobierno en el plazo de cuatro años. Hacia la independencia en el caso de la izquierda abertzale, hacia un nuevo estatus vasco acordado con el Estado, en el caso del PNV y hacia una mayor cuota de “autogobierno social” en el de Podemos. Las tres formaciones aspiran a celebrar consultas para votar una propuesta soberanista antes de 2020.