Los padres de la bebé malagueña que murió hace ahora un año por tos ferina reclaman a la Junta de Andalucía una indemnización de 200.000 euros, al considerar que la muerte de la niña se produjo por una “importante negligencia” de la Consejería de Salud debido a su “regulación deficiente” del calendario de vacunas. Pese a la recomendación que meses antes había lanzado el Ministerio de Sanidad, la Administración andaluza no empezó a inmunizar a las embarazadas hasta que se registraron varios casos de fallecimiento de recién nacidos.

Según ha podido confirmar Elindependiente.com, los progenitores presentaron una reclamación ante la Consejería de Salud a principios de mes al entender que existe una “responsabilidad patrimonial clara por omisión culposa” del fallecimiento de la bebé por parte de los máximos responsables de salud pública de Andalucía. Los padres anuncian en su escrito que no hay dinero que resarza el daño y que lo donarían en su integridad a la Fundación Vicente Ferrer para el apadrinamiento de niños.

Días después de nacer, la niña ingresó en el Hospital Materno-Infantil de Málaga por insuficiencia respiratoria aguda, mucosidad, tos y dificultad respiratoria, diagnosticándosele inicialmente bronquitis VRS negativa versus síndrome pertusoide. Después de una evolución negativa, falleció el 20 de octubre de 2015 -a los 18 días de vida- por tos ferina al no disponer de anticuerpos.

Sanidad aconsejó meses antes vacunar a las embarazadas, lo que desoyó Andalucía

Cuando se produjo el deceso, la primera dosis de esta vacuna se administraba en Andalucía a los dos meses de vida para reforzar la inmunidad efectiva de los bebés y no se aplicaba a las gestantes, lo que habría permitido a aquéllos tener las defensas necesarias para responder en caso de contagio de una enfermedad que se ha revelado letal.

Los progenitores recuerdan que, lejos de ser sobrevenido, era un riesgo “patente y bien conocido” por las autoridades sanitarias del país. Ello explica el hecho de que al menos siete comunidades autonómas -concretamente las de Asturias, País Vasco, Navarra, Cataluña, Valencia, Extremadura y Canarias- disponían “desde tiempo atrás” de planes para vacunar a las embarazadas y de que el Ministerio de Sanidad hubiera recomendado en junio de 2015 dar prioridad a la inmunización de las gestantes.

Los padres de la niña fallecida lamentan que la Consejería de Salud hiciera “caso omiso” a las indicaciones de Sanidad. “Cuanto menos se hubiera dado a nuestra hija una oportunidad real de luchar contra la enfermedad, dotándola de anticuerpos, lo que, unido a la circunstancia de haber cogido la enfermedad a tiempo, hubiera supuesto su supervivencia”, razonan en el escrito.

Cinco niños al menos murieron por esta enfermedad en España durante el pasado año

“Conscientes del error, se anunció por esta Administración la vacunación obligatoria en prevención de la tos ferina para recién nacidos a partir del día 1 de enero de 2016, algo que si se hubiese aprobado seis meses antes (o sea, cuando el Ministerio de Sanidad lo recomendó) no hubiera dado por consecuencia el desgraciado fallecimiento de nuestra hija”, censuran.

Los padres consideran evidente la “relación de causalidad” entre la actuación de los responsables de la Consejería de Salud y la muerte de la niña, generándose un resultado “incuestionablemente dañoso y lesivo”. El pasado año murieron al menos cinco niños en España debido a esta enfermedad.

Los progenitores señalan que el “daño material y moral” es de imposible resarcimiento y evalúan la indemnización en 200.000 euros, de los que 130.000 euros corresponden a indemnización por fallecimiento -por aplicación analógica del baremo de accidentes de tráfico- y 70.000 euros en concepto de daños morales. “Importe que en modo alguno resarce de lo sucedido, y que en todo caso será donado en su integridad a la Fundación Vicente Ferrer para el apadrinamiento de niños, reclamación formulada en proscripción de que las negligencias políticas y sanitarias provoquen nuevos resultados de muerte”, añaden.

Los andaluces de 6 años, sin vacunar

Hasta octubre de 2015, el calendario vacunal establecía que los niños andaluces recibirían la primera dosis de la vacuna contra la tos ferina al cumplir los dos meses de vida. Sin embargo, el aumento de los casos y la muerte de varios bebés llevó a los responsables autonómicos de Salud -siguiendo las indicaciones que el Ministerio de Sanidad había formulado meses antes- a modificar la pauta y a inmunizar a las embarazadas.

Debido al problema de desabastecimiento a nivel internacional, la decisión de vacunar a las gestantes ha tenido otra consecuencia en Andalucía: no se ha podido administrar a los niños que durante 2016 cumplían los 6 años -a los que se aplica también la dosis ‘de recuerdo’ de la de la difteria y el tétanos-, como preveía el calendario oficial. Y las unidades disponibles se han destinado a proteger a las embarazadas.