Luis Bárcenas ha buscado la complicidad del PP al someter a un duro interrogatorio a Francisco Correa, el jefe de ‘el caso Gürtel’, pero le ha salido el tiro por la culata porque el jefe de la trama de corrupción ha ofrecido más detalles sobre las maniobras del extesorero de los populares para quedarse con las comisiones de los empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. El presidente del tribunal, Ángel Hurtado, cortó al abogado del ex dirigente popular, Francisco Maroto, porque «le sobran preguntas» y porque «aquí no se juzga al PP».

Correa se negó a contestar a las acusaciones populares, a pesar de que el pasado viernes informó de que iba a responder al abogado que representa al PSOE, Virgilio de la Torre. Por ello, los abogados de las defensas han leído su pliego de preguntas y él más incisivo ha sido el letrado de Bárcenas, Francisco Maroto, que le ha formulado 135 preguntas recogidas en 40 folios.

Preguntas personales

Maroto ha sacado de sus casillas a Correa al preguntarle, por ejemplo, si padece problemas mentales como una grave depresión o si algunas de sus declaraciones eran fruto «de los vapores etílicos». Y ha insistido en que las acusaciones que ha lanzado contra su cliente obedecen a la enemistad que sentía hacia Bárcenas porque prescindió de sus trabajos en el partido y porque en una grabación del 2008 aseguró que «iba a machacar al PP» porque antes del 2004 facturaba tres millones de euros a los populares y a partir de junio de este año dejaron de contratarle.

Fuentes jurídicas critican el tono del interrogatorio de Bárcenas a Correa. «Lo mejor era dejarlo estar»

Fuentes jurídicas han cuestionado la actuación de este letrado por haber provocado a Correa. «Lo mejor era dejarlo estar», señalan. Y apuntan que detrás de estas preguntas se encuentra Bárcenas «que es consciente de que las cosas no le están yendo bien». Por ello, busca un guiño entre sus antiguos compañeros de partido a los que ha mandado el mensaje de que quiere reparar el daño que causó al sacar a la luz sus llamados papeles en los que recoge la financiación ilegal de este partido.

Petición de nuevos testigos

El letrado de Bárcenas también reclamó el testimonio de los exministros del PP Jaume Matas, Elvira Rodríguez y Rafael Arias Salgado y de los empresarios Florentino Pérez y Juan Miguel Villar Mir para que estos negaran que habían pagado comisiones a cambio de adjudicaciones públicas. El abogado no pidió la comparecencia de Francisco Álvarez Cascos porque ya está citado como testigo. Una prueba que fue rechazada por la fiscal Conchita Sabadell y por el tribunal. «Aquí no pintan nada», explicó Hurtado.

Fuentes del entorno de Bárcenas han interpretado esta decisión de los jueces como una prueba de la escasa credibilidad que otorgan al testimonio de Correa. Una opinión que no es compartida por Juan Carlos Navarro, el letrado del jefe de la trama de corrupción. «Es lógico que no los citen porque los hechos en este sumario están muy definidos y son muy concretos», apostilló.

Otros letrados criticaron esta petición «por ser un disparate» así como la estrategia del letrado de Bárcenas porque «no puedes hacer preguntas que favorezcan a tu cliente si la última palabra la tiene el abogado del acusado».

La reacción de Correa

Por ello, consideran que Maroto con este interrogatorio intentaba evitar que el foco de atención se quede en la respuesta de Bárcenas ante las acusaciones de Correa. Y explican que el ex tesorero popular sabe que su posición «es más delicada» que antes de empezar este juicio, pero se muestra tranquilo porque ha conseguido evitar la pena de banquillo a su mujer, Rosalía Iglesias, que ha quedado dispensada por el tribunal de acudir a todas las sesiones.

Correa ha respondido solo a las preguntas de su abogado y ha demostrado en la sala que es un hombre acostumbrado a mandar y ser obedecido. En varias ocasiones se ha encarado con su letrado al que ha dicho: «Déjeme terminar» y «se le ha pasado preguntarme» por lo que ha sido reprendido por el presidente del tribunal.

El jefe de la trama de corrupción dirigió el interrogatorio de su letrado y fue reprendido por el presidente del tribunal

El jefe de esta trama de corrupción ha contestado a algunas de las preguntas que le han lanzado las defensas sobre todo las de Bárcenas. Y ha insistido en que él se repartía con el ex tesorero las comisiones que cobraban a los empresarios y que él le entregaba el dinero en Génova o en su casa. «Yo no tenía que pasar el scanner [de la sede nacional del PP] porque pasaba directamente por el parking porque tenía una tarjeta como la tenían los miembros de la ejecutiva», señaló.

El capote a Sepúlveda

También ha reiterado que desconocía si el dinero que entregaba al antiguo tesorero de los populares «era para él o para el partido». Pero ha asegurado que Bárcenas «muchas de estas gestiones» omisiones] «las compartía con estos señores [Jesús Sepúlveda y Jesús Merino], y otras veces no». Y que conocía esta circunstancia porque «no veíamos todos los días».

No obstante, en la sesión de este lunes ha querido echar un capote a Sepúlveda, el ex marido de Ana Mato, al asegurar que «él jamás gestionó ninguna obra», a pesar de los regalos que le hizo tras financiar su campaña para el ayuntamiento de Pozuelo en el 2003.

El jefe de la trama de corrupción ha dado la razón a Bárcenas por cuestionar que todos sus contratos fueron encargados por él. «Tiene razón. En los comités de dirección participaban varios miembros como Javier Arenas, Ana Mato, Ángel Acebes, y otras personas», pero de «los mitines diarios» se encargaban Sepúlveda y Bárcenas, apostilló.

La relación con Aznar

Correa también ha explicado que no era amigo de José María Aznar. «Él me miraba, yo le miraba, nos saludábamos, trabajé para él continuamente, pero con quien tenía una buena relación era con Alejandro Agag», el yerno del expresidente del Gobierno.

También ha asegurado que no tuvo ninguna relación con Álvaro Lapuerta y que coincidió con Álvarez Cascos en un viaje en Turquía, pero que no le ve desde hace 18 años. «No he repartido ninguna comisión con él», matizó.

El jefe de Gürtel afirma que no era amigo de Aznar aunque trabajó continuamente para él

El jefe de la trama de corrupción también ha explicado el sistema para conseguir las comisiones. «El sistema no es ir directamente al ministro» para conseguir una obra «sino ir a la persona que lleva el tema económico en el partido y él sabrá con quién tenía que hablar». Y añadió. «Yo no hacía la gestión porque toda la relación la llevaba Bárcenas».

El dinero en Suiza

Además, ha manifestado que él ha informado a las autoridades suizas de la procedencia de su dinero en los bancos ginebrinos porque es una exigencia cuando se ingresa dinero. Algunos abogados presentes en esta declaración han destacado que Correa no ha utilizado ni un solo papel en sus doce horas de interrogatorio. El jefe de esta trama ha explicado que no existe ni «una sola hoja escrita» de su mano en este sumario porque tiene «una memoria privilegiada».

Al terminar su declaración ha hablado con varios letrados a los que ha reiterado que «ha dicho la verdad», aunque ha admitido: «He podido vacilar en alguna cosa». Estos abogados también le han preguntado por el trato que ha dispensado al ex juez Baltasar Garzón al que se  ha referido todo el tiempo con el tratamiento de magistrado. «Es que tengo que ser respetuoso porque él estaría cumpliendo con su obligación», ha apostillado.

Las siguientes declaraciones

Su lugarteniente, Pablo Crespo, será el siguiente en ser interrogado el próximo lunes. La declaración de Bárcenas estaba prevista para mediados del mes de noviembre, pero el tribunal ha habilitado la primera semana de ese mes para que concluyan el interrogatorio de los acusados antes de las Navidades.

Bárcenas declarará en noviembre con otro estilo porque «ha tenido mucho poder»

Bárcenas, según fuentes jurídicas, se prepara para contestar a Correa, pero usará otro estilo. «Ha tenido mucho poder y se cree cargado de razón», apuntan. Y añaden que al ex tesorero del PP le «falta la humildad» que ha demostrado Correa «que ha optado por afrontar la realidad» e intentar que los 125 años que le pide el fiscal se reduzcan a 11 o 12 en prisión, a los que habría que descontar los 3 años y 10 meses que ya ha estado internado, por las atenuantes de arrepentimiento, según estas fuentes.