Los 10 meses que España ha pasado en funciones han supuesto un reto para las instituciones, para la Administración, para los ciudadanos…y también para el periodismo. Los medios de comunicación han llenado páginas, horas de radio y de televisión hablando de una situación que era, con matices, la misma día tras día. Muchos análisis escritos el 21 de diciembre, tras las primeras elecciones, seguían siendo válidos el 28 de septiembre, horas antes de que la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva del PSOE precipitase los acontecimientos que han terminado por devolver a Mariano Rajoy a la presidencia del país.

El reto ha sido mayúsculo, pese a que el periodismo nacional ha dispuesto de todo el tiempo y el espacio del mundo para recrearse en los detalles. Los corresponsales extranjeros, sin embargo, no han tenido acceso a ese lujo y han pasado casi un año varados en lo que fuera de nuestras fronteras se ha consensuado en definir con el simbólico término de gridlock: punto muerto.

Básicamente, lo que tienes es un pequeño espacio para escribir que nada ha cambiado, y muy de vez en cuando un espacio grande para explicar por qué»

“Básicamente, lo que tienes es un pequeño espacio para escribir que nada ha cambiado, y muy de vez en cuando un espacio grande para explicar por qué”, explica James Badcock, con 12 años de experiencia en España: 10 como redactor en la versión inglesa de El País y los últimos dos como corresponsal para la BBC y el diario británico Telegraph. El periodista explica que en el Reino Unido, al principio, “el bloqueo levantó interés por los escenarios que planteaba y por el rol que podían tener en la eventual solución los nuevos partidos y la nueva política”, pero a medida que la situación fue encallándose y añadiendo elementos (la situación en Cataluña, los casos de corrupción, la lucha interna del PSOE, las elecciones autonómicas), la atención extranjera se desplomó.

“Definitivamente ha habido una pérdida de interés, que se hizo crónica cuando las elecciones de junio no hicieron nada por modificar la situación”, reconoce Badcock, en la misma línea que Mathieu de Taillac, corresponsal en Madrid de Le Figaro y Radio France, y Richard Boudreaux, a cargo de la oficina del Wall Street Journal en la capital española. «Varios de los medios con los que colaboro mandaron enviados especiales para el 20-D, pero pocos o ninguno para el 26-J. El bloqueo como tal genera un interés relativo», confiesa el francés. «El bloqueo fue interesante durante las secuelas inmediatas de las elecciones de diciembre, pero los editores perdieron interés rápidamente en los aspectos políticos de la situación», coincide Boudreaux, para quien la noticia se trasladó a otro lugar: «Había más interés en el desempeño de la economía y en el hecho de que muchos españoles estuvieran mejorando su situación pese a la ausencia de un Gobierno con plenos poderes».

El PSOE resucitó la atención internacional

Durante casi un año y de forma progresiva, España ha ido cediendo espacio en la información internacional. Una tendencia revertida de golpe por el desenlace de la crisis interna del PSOE, que volvió a hacer girar los focos hacia nuestro bloqueo. «La revuelta de los socialistas contra Pedro Sánchez fue uno de los momentos más interesantes de todo el proceso», opina Marc Dugge, corresponsal de la radio pública alemana y presidente del Círculo de Corresponsales Extranjeros en Madrid. “Ofreció la oportunidad de explicar parte de la complejidad de la situación a través de una noticia concreta”, se extiende Badcock, que también coincide en lo relevante del acontecimiento.

Desde entonces, la labor de la gestora y el casi seguro camino hacia el desbloqueo volvieron a colarse en las agendas mundiales. Cuando el Comité Federal del PSOE votó finalmente por la abstención, hace justo una semana, la noticia apareció en todas partes:

Pero no sólo en los grandes transatlánticos de la información ni en los países cultural o geográficamente cercanos (Argentina, Italia, Francia, Alemania) se recogió la noticia. También en The Australian, el Hindustan Times o el South China Morning Post encontró hueco la abstención del PSOE. En todas partes, eso sí, con enfoques similares.

Mientras el WSJ analizaba que los socialistas, tras más de 10 meses, habían terminado por «conceder su derrota» en medio de lo que el New York Times acertó a calificar como una «batalla caótica», The Telegraph se encargaba de subrayar que durante todo este tiempo el país había estado «en el limbo».

En ese contexto, el económico Bloomberg dibujaba con precisión el dilema al que se había enfrentado el PSOE: «Tuvieron que elegir entre apoyar a Rajoy, un movimiento que minará su credibilidad como líderes de la oposición, o desencadenar nuevas elecciones con la dirección del partido sumida en el caos tras el desahucio del ex líder Pedro Sánchez». Una situación que, al igual que el proceso que llevó hasta ella, definió Martín Yebra en La Nación como «tortuoso».

Un Gobierno, ¿para qué?

El periodista argentino es también uno de los más claros a la hora de valorar el panorama al que se enfrenta ahora Rajoy: «Un segundo mandato que muchos analistas auguran traumático y acaso breve». Es una opinión común más allá de nuestras fronteras. The Economist, en un artículo publicado a finales de semana y titulado «España tiene Gobierno por fin», lanzaba la pregunta clave ya en el subtítulo: «¿Pero cuánto puede hacer realmente?».

Es una duda similar a la que se planteaba el Financial Times, quizá la publicación más pesimista de todas las que han tratado el tema. «El estancamiento político en España ha terminado. ¿O no?», arrancaba en su crónica la biblia de los liberales. En el texto, el FT analizaba que la abstención del PSOE echaba raíces «en el cansancio y el miedo, no en la convicción», lo que hacía pronosticar una legislatura en la que Rajoy tendrá que «suplicar y arañar por una mayoría en cada ley que pretenda aprobar».

El económico británico ponía ejemplos concretos de las medidas clave que aguardan al Gobierno y a las que, en su opinión, tendrá difícil hacer frente: «¿Una nueva reforma laboral? Improbable. ¿Una revisión del bajo rendimiento del sistema educativo? Utópico. ¿Una reforma constitucional que reescriba la relación del Estado con sus regiones y ayude a calmar la tensión secesionista en Cataluña? Imposible».

El Financial Times predice una legislatura ‘desagradable, brutal, corta y mayoritariamente improductiva’

En definitiva, lo que predecía era una legislatura «desagradable, brutal, corta y mayoritariamente improductiva», pero no era el único. «Lejos de un mandato arrollador, Rajoy obtendrá un vulnerable gobierno en minoría», escribía el Wall Street Journal, mientras el New York Times optaba por subrayar los «serios desafíos territoriales y presupuestarios» a los que se enfrentará el nuevo Ejecutivo.

No obstante, son los datos económicos lo único que despierta un positivismo unánime entre la prensa especializada, con los bonos como estrella. Bloomberg destacaba repetidamente la mejora inmediata en ese apartado y el alemán Frankfurten Allgemaine, citando a un especialista en la materia del DZ Bank, consideraba «la próxima elección de Rajoy» como «un Happy Ending tras la larga odisea política».

En ese sentido, no obstante, los adjetivos varían. James Badcock (Telegraph/BBC) cree que la formación de Gobierno se percibe como «un alivio», Mathieu de Taillac (Le Figaro/Radio France) como «inevitable», Marc Dugge (ARD) se decanta por «interesante» y Richard Boudreaux (WSJ) opta por «débil».

Lo que sí coinciden en señalar todos los medios es la capacidad de resiliencia de Mariano Rajoy. «Emergió como un superviviente consumado», detalla el Wall Street Journal sobre el líder del PP. «Incluso Pablo Iglesias, líder de Podemos, reconoció esta semana que una de las mayores cualidades políticas de Rajoy es la paciencia», subrayaba The Economist mientras The New York Times, en un editorial, valoraba que la situación vivida en España «puede ser la prueba de que las democracias maduras no necesitan entrar en pánico en tiempos de incertidumbre política».

De vuelta a la normalidad

Una incertidumbre que termina de momento este sábado y devuelve al país a la rutina, para alivio de los corresponsales. «El bloqueo fue difícil de vender, demasiado tiempo sin noticias», admite Dugge. Volverá el foco a los asuntos que, verdaderamente, justifican su presencia aquí día tras día. ¿Qué interesa sobre España en el resto del mundo?

Los temas de interés para cada corresponsal varían en función del país: en el Reino Unido, Cataluña; en Alemania, la economía

«La situación en Cataluña es el número uno, seguida del ascenso de Podemos y la nueva política, Franco y la memoria histórica, la corrupción, la Familia Real y los toros», explica Badcock, británico. Al cruzar el Atlántico el orden se invierte y Boudreaux, norteamericano, sitúa en primer lugar «la tasa de desempleo», seguida de «el ascenso de los nuevos partidos, especialmente Podemos; el hecho de que la economía continuara creciendo pese al bloqueo y el conflicto catalán, pese a que el interés ha disminuido desde 2012».

Para De Taillac, francés, la cercanía impone unas prioridades diferentes: «El surgimiento de Podemos ha interesado mucho, aunque desde las elecciones del 20-D bastante menos. Luego están los temas que pueden funcionar como espejo de la vida política francesa: la reforma laboral, las dificultades del PSOE, etcétera…». En el caso de Dugge, alemán, la atención, pragmática, se entiende en números: «Las consecuencias de la crisis económica todavía son de interés para los alemanes. ¿Qué tal les va a los españoles y cómo afecta eso a su vida política? En ese sentido, el auge de Podemos despertó gran atención».