Los Piratas han hecho historia en Islandia, pero se han quedado lejos de ser la fuerza más votada. El Partido de la Independencia (conservador, ligado al lobby pesquero) ha ganado las elecciones legislativas con el 29% de los votos que le garantizan 21 escaños de los 63 del Parlamento (Alpingi). Piratar ha quedado tercero pero ha triplicado sus escaños, de tres a 10 diputados, con un 15%. Junto a este ascenso del Partido Pirata la gran revelación ha sido el éxito del Movimiento de Izquierda Verde que tendrán 10 escaños también, con un 15, 9% de los votos. La participación fue la más baja registrada con un 79,2%.

Será el actual ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson, líder del Partido de la Independencia, quien intente formar gobierno, aunque su aliado natural, el Partido Progresista, se ha quedado con tan sólo ocho escaños, como consecuencia del escándalo que forzó a dimitir a su líder, el ex primer ministro Sigmundur David Gunnlaugsson, según informa El Faro de Reykjavik. El bloque que forman los dos partidos revelación, Piratar y Movimiento de Izquierda Verde, junto con Alianza Socialdemócrata y el Futuro Brillante, con tres y cuatro escaños, suman 27 escaños, lejos de los 32 necesarios para tener la mayoría suficiente para formar gobierno. La Alianza Socialdemócrata apenas consiguió cuatro escaños, sus peores resultados históricos.

Todo apunta a que será clave una nueva formación conservadora, el Partido Reformista, que con siete escaños se ha estrenado con gran éxito en el Parlamento. Recientemente su líder, Benedikt Johanesson, declaró a El Faro de Reykjavik que estaban dispuestos a aliarse con «cualquier grupo que abrazara su causa liberal». La mayor discrepancia es que los reformistas son favorables a adoptar el euro.

Los Piratas hacen historia

En abril pasado Piratar llegó a sumar un 43% de apoyos, una sorprendente popularidad ligada al escándalo del entonces primer ministro, Sigmundur Davio Gunnlaugsson, del Partido Progresista, quien tuvo que dimitir por aparecer su nombre en los Papeles de Panamá. Desde entonces fue perdiendo progresivamente fuelle hasta lograr diez escaños y ser la tercera fuerza más votada, pero lejos de la primera, el Partido de la Independencia, con 21 diputados.

La principal demanda de Piratar es adoptar la Constitución, redactada por 25 ciudadanos electos en 2011 y aprobada en referéndum, y así dejar atrás la Carta Magna de 1944. Este «movimiento popular» presume de no tener líderes y de englobar a ciudadanos de toda ideología. Su portavoz más visible es Birgitta Jonsdottir, de 48 años, ex activista de WikiLeaks. Jonsdottir se define como «una poeta de la política». Exponía así su credo a la revista Time: «Representamos un mensaje de esperanza. Somos gente corriente que quiere estar representada en el Parlamento para cambiar leyes y para ello otorga a ciudadanos corrientes, como ellos, el poder para hacerlo».

Piratar no radica en la extrema izquierda,  no tiene una ideología clara, ni líderes declarados, y pretenden cambiar las reglas del sistema

«El Partido Pirata no radica en la extrema izquierda, como muchos creen. No tienen una ideología clara. Hay piratas de todo credo. Lo que tienen en común es que quieren cambiar las reglas en las que se basa el sistema y apoyan la democracia directa, participativa. Habrá que esperar a ver cómo son sus políticas, si finalmente forman parte del gobierno o lo encabezan», explica Lluent, que viaja con frecuencia desde hace varios años a Islandia. Sus vínculos con Podemos no van más allá de ser formaciones nuevas, y promover mayor transparencia y participación directa de los ciudadanos de momento.

Lluent dirige El Faro de Reykjavík, un recién nacido medio digital que informa en primicia sobre Islandia en español. Ha escrito dos libros sobre el colapso financiero islandés y sus repercusiones políticas, sociales y económicas, publicados en catalán, Islandia, 2013, Crònica de una decepció y también Islandia 2014. El preu del miracle econòmic. Este joven periodista destaca que la sociedad islandesa es «muy dinámica», algo que es posible también debido a sus reducidas dimensiones: son apenas 332.000 habitantes, la población de Córdoba o Alicante, en España, por ejemplo. El Faro ofrece en Twitter amplia información sobre las elecciones con la etiqueta #Islandia290

Junto a la líder pirata, otra mujer, Katrin Jakobskottir, líder del Movimiento de Izquierda Verde, es una de las grandes triunfadoras del 290, por ser la cabeza de lista mejor valorada por los islandeses. Jonsdottir y Jakoskottir encarnan la imagen del cambio por el que apuestan los islandeses.  En el verano ya optaron por la renovación en la Presidencia, cuando eligieron a Guoni Johannesson, académico de 48 años, autor de Hrunio (El colapso, sobre la crisis financiera), y flamante padre de cinco criaturas. Gran aficionado al fútbol, recién elegido presidente el 25 de junio, renunció al palco vip en Niza, y con la camiseta de la selección islandesa se confundió con los aficionados para ver jugar a su equipo contra Inglaterra. Ganaron por dos a uno. Los Piratas están listos para repetir la hazaña.