El de hoy ha sido un Consejo más de trámite que otra cosa aunque los ministros del área económica, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, han presentado sendos informes sobre las perspectivas económicas, el cumplimiento del criterio de déficit para este año y el alza de los ingresos, vía Sociedades e IRPF. Pero sobre todo ha servido para que los agraciados en la formación de Gobierno hayan tenido su primera toma de contacto en Moncloa y su jefe de filas, Mariano Rajoy, haya hecho votos por el diálogo y el consenso.

Todo ello lo ha explicado el nuevo portavoz gubernamental, el también ministro de Educación Íñigo Méndez de Vigo, que ha revelado que el jefe del Ejecutivo le ha pedido que sea «amable» con la prensa. Lo ha sido, pero no ha dado todas las peticiones de palabra, que eran muchas, y ha salido pocos menos que corriendo para evitar un corrillo de periodistas en torno suyo. Quizá son cosas del estreno en una responsabilidad que no es fácil y que él «espera» completar con las relaciones con las empresas periodísticas que, hasta el momento, llevaba la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

Méndez de Vigo ‘espera’ asumir la relación con las empresas periodísticas en detrimento de Santamaría

El portavoz ha explicado cómo Rajoy ha puesto el acento «en la necesidad de hablar, dialogar, pactar y consensuar mucho» durante esta legislatura, con «expresa voluntad de colaboración con el PSOE», aunque el primer partido de la oposición no cree que este Gobierno se distinga por su talante negociador. Sin embargo, ha puntualizado que «lo que ha salido bien, no se debe tocar», especialmente en lo que se refiere a la política económica.

El Gobierno abordará en primer lugar el escenario presupuestario y de consolidación fiscal para convocar de inmediato el Pacto de Toledo y a los agentes sociales. Parece que tampoco esperará mucho para abrir la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica y reunir a la Conferencia de Presidentes en el Senado.

En lo que afecta al departamento de Méndez de Vigo, esto es, Educación y Cultura, la suspensión de los efectos académicos de la reválida necesita de una modificación legislativa que se quiere abordar con la oposición y su pretensión es constituir de inmediato una subcomisión para el pacto nacional por la educación. Asimismo reunirá a no mucho tardar la conferencia sectorial.

Los nombramientos de los segundos y terceros niveles de la Administración, esto es, secretarios de Estado y subsecretarios, se irán produciendo de forma progresiva, aunque hay dos especialmente significativos: el nombre de quien ocupe la Oficina Económica del Gobierno, para la que se habla del otro Nadal, esto es, Alberto, secretario de Estado del Ministerio que dirige ahora su hermano, Álvaro; y la secretaría de Estado de Administraciones Territoriales, que llevará, bajo la supervisión de Santamaría, la relación con las Comunidades, muy especialmente con Cataluña.