El magistrado del Tribunal Constitucional Juan Antonio Xiol reprocha a sus colegas que hayan autorizado las corridas de toros en Cataluña sin tener en cuenta «el nivel de desafección» en esta comunidad autónoma a la lidia y subraya que «la reducción de utilización de animales en espectáculos cruentos» representa «un progreso en las medidas de protección de los animales alineada con la demanda de una sociedad avanzada». Otros dos jueces, Adela Asúa y Fernando Valdés, también eran partidarios de mantener la prohibición de los toros en Cataluña.

El juez Xiol considera que esta cuestión se desarrolla entre «una cultura emergente ambientalista y de protección de los animales que intenta abrirse camino» para lograr «un cambio de paradigma de la relación del ser humano con su entorno y con otros seres sensibles que lo habitan». Y otra apoyada «por una sólida tradición, la tauromaquia, desde una posición antropocéntrica como es la exaltación del valor».

Otra cultura en el mundo

Por ello, critica a sus colegas por no haber sabido hacer compatibles «esas dos culturas de protección de los animales y de protección de la tauromaquia». También sostiene que la decisión nos aleja de los países de nuestro entorno en los que de manera progresiva «va incorporándose la protección de los animales como un interés constitucional».

Asimismo, este juez subraya que en Cataluña se ha producido «un progresivo declive» casi hasta «la marginalización» de las corridas de toros porque, en el año 2004, de las 810 corridas celebradas en España solo 28 fueron en Cataluña.  Y defiende que se mantengan «determinadas manifestaciones de la tauromaquia» que ha juzgado «con el suficiente arraigo tradicional como son los correbous», pero prohibiendo «cualquier elemento lesivo para el animal».