El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quiere acudir a la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz, el 10 de diciembre, con un nuevo acuerdo de paz con las FARC bajo el brazo. Tras el rechazo en el plebiscito del 2 de octubre, las negociaciones han continuado en La Habana y han desembocado en un nuevo texto, con el que gobierno y guerrilla confían en desbloquear el proceso.

Lo han anunciado como un nuevo acuerdo de paz, en el que han incorporado gran parte de las propuestas de quienes defendieron el no en la consulta, encabezados por el ex presidente Álvaro Uribe, pero no todas. Uribe, tras entrevistarse con Santos, ha dicho que este acuerdo «no es definitivo».

«He pedido al presidente de la República que los textos que anuncian no tengan alcance definitivo, que sean puestos en conocimiento de los voceros del no y de las víctimas, quienes estudiarán en breve tiempo y expondrán cualquier observación o solicitud de modificación en una nueva reunión», dijo Uribe en un comunicado, tras reunirse con el presidente Santos, con quien se reunió por segunda vez tras seis años de distanciamiento. El presidente Santos visitó a Uribe cerca de su casa en Rionegro, Antioquia, para informarle personalmente sobre el nuevo acuerdo. Uribe no desaprobó el texto pero tampoco lo aprobó, sino que pidió tiempo para estudiarlo y remarcó que «no es definitivo».

La campaña del no había pedido a Santos que no diera publicidad al posible nuevo acuerdo hasta que la mesa en la que están incluidos los opositores lo estudiara, pero el gobierno y la guerrilla dieron publicidad a este nuevo acuerdo como si fuera definitivo, según los opositores a Santos.

He pedido al presidente de la República que los textos que anuncian no tengan alcance definitivo», dijo el ex presidente Uribe

El ex vicepresidente Francisco Pacho Santos ya advirtió, en unas declaraciones en la revista Semana, que «el presidente quiere presionar para llevar un acuerdo a la entrega de los Nobel». Según Pacho Santos, esto sería «un tremendo error» pues pondría en cuestión los avances con los defensores del no.  «El 10 es una fecha en la que le entragan el Nobel y él ya lo tiene. Lo que ha de hacer es demostrar la grandeza que da el Nobel…. Forzar estos hechos me parece una equivocación», señalaba el ex vicepresidente antes de que se anunciara este nuevo acuerdo.

Desde La Habana, gobierno y guerrilla anunciaron este nuevo acuerdo final, que ha sido firmado por los jefes negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, y la guerrilla, Iván Márquez, en presencia del ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez. «Este acuerdo es mejor que el de septiembre», declaró el jefe negociador, Humberto de la Calle, en declaraciones que recoge el diario El Tiempo de Colombia. Sin embargo, reconoció: «Su aceptación no va a ser unánime».

Entre los cambios que incorpora este nuevo texto, que no se incorporaría a la Constitución colombiana,  está el inventario de bienes y activos que presentarán las FARC durante la entrega de armas. Con estos bienes compensarían a las víctimas. Se mantiene la jurisdicción especial para la paz con algunas modificaciones, y se precisa los alcances del enfoque de género. También se remarca el respeto a la propiedad privada y armonización con iniciativas de agroindustria y turismo. Sin embargo, no se incluye la demanda de que los líderes de las FARC renuncien a acceder a la representación política.

En el nuevo pacto se fijan los espacios de restricción de libertad para los responsables de delitos de sangre que cooperen con la Justicia y se definen los «espacios concretos en donde deben estar los sancionados durante la ejecución de la pena» así como el tamaño específico que tendrán, que será el mismo de las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN), los puntos donde se reunirán las FARC como paso previo a su desmovilización. El documento precisa asimismo la forma en que las FARC cooperarán en la lucha contra el narcotráfico.

Iván Márquez, el jefe negociador y número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aseguró que en el nuevo pacto la guerrilla ha cedido hasta los «límites de lo razonable y aceptable» y pidió que su firma en La Habana inicie la construcción del «país de la concordia», según informa la agencia Efe.

Oscar Iván Zuluaga, ex candidato presidencial del Centro Democrático, el partido de Uribe, reconoció los avances, pero aseguró que falta por conocer con minuciosidad lo acordado. «El diablo está en los detalles», señaló Zuluaga. Los opositores también denuncian que coincide este anuncio con lo que denominan el Watergate colombiano. Zuluaga va a presentar una demanda penal contra el jefe de la inteligencia del gobierno de Santos, el almirante Álvaro Echandía, por presunto complot contra su campaña presidencial.

Desde el secretario de Estado saliente de EEUU, John Kerry, al presidente venezolano, Nicolás Maduro, se multiplicaron las reacciones de bienvenida a la buena nueva desde La Habana. «El presidente Santos y su equipo de negociación, los de la campaña del no, y otros sectores importantes de la sociedad colombiana, merecen un reconocimiento por participar en un diálogo nacional de gran alcance y respeto tras el plebiscito», dijo Kerry en un comunicado difundido en las redes. «La paz no se hace esperar», señalaban los negociadores en un comunicado. O sí. El ex presidente Uribe, y los que defendieron el no en el plebiscito, aún no han dado el visto bueno final.