El PSOE andaluz se está tomando su particular revancha contra la mano derecha de Pedro Sánchez, César Luena, al que ha culpado de muchos de los males del PSOE durante los dos años y medio de mandato del ex dirigente socialista. Con el ex secretario general fuera de juego, el portavoz de la Gestora y hombre de confianza de Susana Díaz, Mario Jiménez, se ha despachado contra el ex número 2 del partido durante la reunión del grupo parlamentario, que ha vuelto a derivar en una bronca.

Durante los meses de enfrentamiento entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, el PSOE andaluz achacaba al «comando Luena» la falta de entendimiento y los enfrentamientos entre las federaciones regionales críticas y el PSOE federal. Se refería así a la estructura de la Secretaría de Organización y a sus formas más contundentes frente a los críticos que las de Sánchez.

Jiménez reprocha al ex ‘número 2’ de Sánchez que hiciera a su antojo en el PSOE

En la reunión del grupo parlamentario de este martes, Luena reprochó el castigo a los diputados díscolos que votaron no en la investidura de Mariano Rajoy, y que han sido relegados en sus cargos parlamentarios. En ese punto, Jiménez protagonizó quizás la máxima expresión del hecho de que el PSOE andaluz haya tomado las riendas del partido. Le dijo a la cara a César Luena lo que durante meses le criticaron en privado: que hacía y deshacía a su antojo en el partido.

‘¿Cómo es posible que un ex secretario de Organización que ha hecho y deshecho como ha querido no acate las decisiones del Comité Federal?’, ha venido a reprochar Jiménez, que ha recordado que en 130 años de historia, el PSOE no ha roto su disciplina de voto nunca en una sesión de investidura. También ha criticado que los díscolos se quejen de «falta de respeto» tras dañar la imagen de la Gestora en los medios de comunicación.

La capacidad de los diputados

La Gestora respondía así a las quejas de Luena y otros críticos como Odón Elorza y Sofía Hernanz a su restructuración del grupo socialista. En concreto, el ex secretario de Organización advertía de que la Gestora estaba tomando decisiones que no le correspondían como órgano de dirección provisional. También consideraron una «falta de respeto» que la Gestora explicara los cambios en las comisiones en virtud de la «capacidad» de los parlamentarios.

Por su parte, Jiménez denunció que una falta de respeto es amparar el ‘no a Rajoy’ en un voto en conciencia, y encontró el apoyo de algunos diputados ahora oficialistas como el sevillano Antonio Pradas y el vasco Eduardo Madina, que reprochó la falta de cultura de partido de los compañeros que habían roto la disciplina del grupo.

Además, Soraya Rodríguez le ha recordado a Luena que ella fue apartada de la portavocía del Grupo Parlamentario, que ostentaba con Alfredo Pérez Rubalcaba al frente del PSOE, cuando llegó Pedro Sánchez a la Secretaría General. Tras el congreso de julio de 2014, Antonio Hernando pasó a ser el portavoz de los socialistas en la Cámara Baja y ese cambio, ha subrayado, se entendió como algo normal.

Díaz admite sus planes

Mientras la federación andaluza controla la Gestora, Susana Díaz sigue dando pasos en su hoja de ruta. Este martes, por primera vez, ha admitido públicamente lo que el PSOE andaluz lleva defendiendo meses: la compatibilidad de los cargos de presidenta de la Junta y secretaria general. En una entrevista en Canal Sur, la baronesa andaluza ha asegurado que ser «secretario general de un partido y presidente, siempre y cuando se pongan por encima de todo los intereses de la gente».

En su calculado camino hacia el liderazgo del partido, la baronesa ha insistido en la importancia del socialismo andaluz como pilar del PSOE y como elemento vertebrador a nivel nacional. En sus palabras se adivina una identificación de Andalucía con su figura como presidenta. «No se puede ser socialista sin defender Andalucía». «Un socialista lleva en el ADN la defensa de la igualdad y para Andalucía es clave defender la igualdad, porque cuando hay desigualdad nos va mal», ha asegurado en una entrevista en Canal Sur.

La afirmación de la presidenta ha encontrado apoyos, como el de su homólogo valenciano, Ximo Puig, y detractores, como el diputado vasco Odón Elorza, que ha manifestado lo que muchos dirigentes socialistas admiten en privado: la dificultad para presidir la comunidad más poblada con la dirección de un partido en proceso, prácticamente, de refundación. El presidente de la Gestora, Javier Fernández, admite que encuentra dificultades para compatibilizar el cargo con la Presidencia de Asturias, con apenas un millón de habitantes e instituciones más pequeñas. También está haciendo malabarimos para asumir su cargo como portavoz de la Gestora Mario Jiménez, que en Andalucía es portavoz parlamentario socialista. Ambos casos muestran los obstáculos a los que se tendría que enfrentar Díaz en esos casos.