Ha sido la primera sesión de control al presidente del Gobierno en el Senado desde que fue investido en torno a la cual se ha generado una enorme expectación. Mariano Rajoy tenía enfrente al ex juez Santiago Vidal, en nombre de ERC; al portavoz que eligió la gestora socialista, Vicente Álvarez Areces, y al senador de Podemos Ramón Espinar.

La principal enganchada ha sido con Vidal ante un Espinar especialmente comedido que se ha interesado por el futuro de las pensiones. En cambio Vidal ha ido a hablar de lo suyo tal y como le ha recriminado el propio Rajoy. Ayer mismo se conoció que el Supremo confirmaba la suspensión por tres años del juez tras redactar la llamada «Constitución catalana». El senador de ERC ha dicho en su defensa que no es más que un «simple borrador para una hipotética república catalana» producto de un debate «en el ámbito académico» y que al igual que en la época de la Inquisición se quemaba en al hoguera pública «hoy nos quitan el trabajo», en alusión a su suspensión.

El jefe del Ejecutivo defiende ante el independentista Vidal que «sin  ley no hay democracia»

Pero si hay algo que ha alterado especialmente a Rajoy ha sido la reiterada acusación de Vidal de que en España, los tres poderes «están por desgracia cada vez más separados de la democracia» y que nuestro país se distingue, según denuncia el Consejo de Europa, por ser «uno de los países de la UE con el nivel de independencia judicial «más bajo por las intromisiones del Ejecutivo en la cúpula del poder judicial», a lo que el presidente del Gobierno le ha espetado que le dijera «cuándo ha recibido como juez presiones del Gobierno».

«Habla de independencia de la justicia y el argumento que da es que se cita a usted. -ha ironizado Rajoy- El Supremo, que es un poder independiente ha dictado una sentencia cumpliendo lo que establece la ley». Y, a continuación, se ha preguntado quién debe decidir, a juicio de los independentistas catalanes, «qué leyes hay que cumplir y cuales no, ¿las que a usted no le gustan? Confunde dos cosas. Sin ley no hay democracia», ha sentenciado.

En su respuesta a Espinar, que le ha acusado de «repartir precariedad», de la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, del «panorama desolador» de la Seguridad Social o del descenso de las cotizaciones, ha invitado a Podemos «a que discutamos en la comisión del Pacto de Toledo» tyodas las cuestiones referidas a las pensiones para que aproten «ideas y soluciones con las que afrontar el futuro».

Con Areces ha habido fundamentalmente una guerra de cifras en torno a si se ha producido o no un recorte de gastos sociales y si esta es la misma senda que se va a seguir para 2017, sin grandes novedades más que una visión diametrlamente opuesta de ambos.