El ex primer ministro francés François Fillon, a quien sus detractores llamaban el don nadie, será el candidato de Los Republicanos a la Presidencia de la República de Francia. Fillon, de 62 años, se impuso ampliamente a Alain Juppé, quien partía como favorito hasta que el domingo pasado saltó la sorpresa.

Antes incluso de terminar el recuento, Juppé reconocía la victoria de Fillon, que finalmente se impuso por un 66,8% frente al 33,2%. «Felicito a François Fillon por su amplia victoria», dijo Juppé, quien le ofreció su apoyo y le deseó mucha suerte en la campaña presidencial. Confirmó que él seguiría con su labor municipal en Burdeos.

En sus primeras declaraciones tras la victoria, Fillon fue contundente: «La izquierda representa el fracaso. La extrema derecha es la ruina» a la vez que se presentó como el único capaz de «vencer el inmovilismo y la demagogia». Declaró que tenía «confianza» en la «increíble aventura» que ahora da comienzo con su candidatura. «Tengo el deber de convencer a todo un país», remarcó. «Nadie deberá sentirse excluido en una sociedad que yo quiero más justa», añadió quien se ha convertido en candidato presidencial, pese, de nuevo, a los sondeos iniciales, que apostaban por una segunda vuelta entre Juppé y Sarkozy.

Los franceses que han votado en estas primarias creen que el candidato que tiene más posibilidades de llegar al Elíseo la próxima primavera es este político tradicional, católico y declarado admirador de Margaret Thatcher. De no contar ni siquiera como finalista este domingo, ahora es el claro favorito para reconquistar el Elíseo para la derecha francesa.

Según un sondeo de YouGov  para Le Huffpost, Fillon lograría en primera vuelta un 26% de los votos y la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, un 24%, y en la segunda vuelta se impondría a Le Pen por un 67% frente a un 33% de los sufragios.

En la segunda vuelta de las primarias, celebradas este domingo por el partido heredero del gaullismo, ahora llamado Los Republicanos participaron entre 4,2 y 4,6 millones de personas, un auténtico éxito. Franceses de toda tendencia dieron su veredicto sobre quién sería el líder conservador que en mayo aspirará a desbancar del Elíseo al presidente socialista, François Hollande.  Cualquiera que pagara dos euros y declarara por escrito que compartía «los valores republicanos de la derecha y del centro» podía votar, y lo han hecho izquierdistas (un 15%) y seguidores del Frente Nacional (9%).

«Las primarias han sido un éxito a nivel de participación y como ejemplo de unidad democrática. El proceso da un espaldarazo mayúsculo al vencedor. En ese sentido son una mala noticia para los socialistas, y también para el Frente Nacional, que por primera vez queda fuera del mapa mediático», afirma el politólogo Didac Gutiérrez-Peris, director de Estudios Europeos en el Instituto ViaVoice de París. Abre la puerta a la esperanza a los conservadores, tras años de crisis. En los últimos ocho años han cambiado tres veces el nombre del partido (RPE, UMP y ahora Los Republicanos) y han tenido ocho líderes distintos.

Fillon presumía de ser el candidato con el programa más «radical» de Los Republicanos. Es un católico militante, apoyado por el colectivo Sens commun, brazo político del movimiento homófobo Manif pour Tous, contrario al matrimonio homosexual. Se opone a la adopción de niños por parejas gays. Defiende que el aborto, legal desde hace 41 años, no es un derecho fundamental, aunque no cambiará la ley. Asegura que no es un retrógrado porque defiende lo mismo que el Papa Francisco.

Es un católico militante, apoyado por el colectivo Sens commun, brazo político del homófobo Manif pour Tous

En el plano económico, Fillon, que ya era diputado con 27 años y fue cinco años primer ministro con Nicolas Sarkozy (2007-2012), defiende una clara reducción del gasto público de 100.000 millones de euros; propone despedir a medio millón de funcionarios en cinco años; ampliar la semana laboral a 39 horas semanales; y elevar la edad de jubilación a los 65 años (ahora 62). Sobre inmigración, aboga por fijar cuotas para la aceptación de refugiados y quiere recuperar la esencia de la identidad francesa, que ve amenazada.

En política exterior, el presidente ruso, Vladimir Putin, tiene motivos para celebrar la candidatura de Fillon, que es contrario a las sanciones impuestas a Moscú tras la anexión de Crimea. También apuesta por un acercamiento estratégico a Rusia para erradicar el autodenominado Estado Islámico en Siria, incluso aunque eso suponga apoyar al presidente sirio, Bashar Asad. Sus relaciones con Berlín no serán tan fluidas como le gustaría a la canciller Angela Merkel, dada su posición tan filorrusa.

La votación confirma la derechización de la sociedad francesa, como mantiene Luc Rouban en su estudio del CRNS (Centro Nacional de la investigación científica) titulado La derechización de los valores de la derecha francesa. Los electores conservadores están más dispuestos que antes a aceptar el liberalismo económico, la desregulación o la protección de las fronteras.

Casado con la galesa Penelope Kathryn Clarke, la anti Carla Bruni, según los medios franceses, tienen cinco hijos y viven en un palacete del siglo XII en su localidad natal de Sarthe. «A diferencia de muchos políticos mi marido no tiene instinto asesino. Conserva una decencia que es loable como ser humano pero en política se puede interpretar como falta de ambición», decía Penny Fillon, en una entrevista en 2007.

Sarkozy, que quedó desbancado en primera vuelta sorprendentemente, le ninguneaba llamándole «colaborador». Algún instinto asesino ha desarrollado quizá desde entonces para acabar con Sarko, a quien recordaba que De Gaulle no tenía causas judiciales pendientes en los debates previos a la primera vuelta, y al centrista alcalde de Burdeos y ex primer ministro, Alain Juppé, desbancado el domingo.

Los otros candidatos

Queda por saber quién será el candidato de los socialistas para suceder al actual presidente, François Hollande, hundido en los sondeos, pero que no descarta aún presentarse a la reelección. Será en enero cuando los socialistas celebren sus primarias, y se especula que Hollande puede anunciar que competirá en diciembre. Su primer ministro, Manuel Valls, nacido en Barcelona en 1962, es otro de los posibles aspirantes, según se deduce de sus declaraciones en Le Journal du Dimanche.

El todavía primer ministro socialista dijo: «Hay que romper esta mecánica que conduciría a la izquierda a la derrota» y añadió: «Todo el mundo debe asumir su responsabilidad y reflexionar para tomar una decisión en conciencia… Me estoy preparando, estoy listo». Aseguró que anunciará su decisión «en cuestión de días». El plazo para presentar las candidaturas a las primarias socialistas concluye el 15 de diciembre.

A su vez, el ex ministro de Economía del Gobierno socialista, Emmanuel Macron, de 38 años, anunció a mediados de mes su candidatura al Eliseo bajo la promesa de una «revolución democrática profunda» y confesó que su reto «no es unir la derecha ni la izquierda, sino a los franceses”.

Sin embargo, la favorita para pasar a la segunda vuelta de las presidenciales, según los sondeos, es la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, quien tendrá más difícil definir su etéreo programa populista frente a Fillon, defensor como ella de la identidad francesa, tradicionalista puro, filorruso y opuesto al federalismo europeo. Un conservador comme-il-faut.