La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se ha mostrado este miércoles contraria las palabras del alcalde de Alcorcón, el popular David Pérez, en las que llamaba «frustradas», «amargadas», «rabiosas» y «fracasadas» a las mujeres feministas en el VI Congreso Nacional de Educadores Católicos celebrado en abril de 2015. «Me sorprende que hayamos llegado al siglo XXI con ese feminismo rancio, radical y totalitario vigente e incluso influyendo en las legislaciones y marcando, en muchas ocasiones, la agenda política», afirmaba el alcalde.

Cifuentes no sólo ha rechazado estas palabras sino que lo ha hecho de forma pública a través de su cuenta de Twitter, donde ha tachado de «desafortunadas» las declaraciones de Pérez y ha dejado claro que no las comparte.

La gran difusión del vídeo por las redes sociales durante este fin de semana y la indignación que ha creado ha provocado que el alcalde del municipio madrileño salga a dar explicaciones a través de un comunicado, aunque en éste, en lugar de disculparse, ha denunciado la existencia de un «montaje» con frases «inconexas» contra él para presentarlo como un machista y convertir «un alegato en defensa de la mujer frente al feminismo radical» en un ataque contra las feministas.

Pérez se ha pronunciado de este modo después de que portavoces de Podemos, PSOE y Ganar Alcorcón censuraran al regidor por unas declaraciones de abril de 2015 en las que afirmó que las feministas son «a veces» mujeres «frustradas», «amargadas», «rabiosas» y «fracasadas como personas».

En su comunicado, lanzado hoy, ha cuestionado la que, a su juicio, es una campaña «urdida para desprestigiar su trabajo» por parte de quienes «no logran derrotarle en las urnas» y difundida por «auténticas redes de perfiles falsos creadas y dirigidas con el único fin de hacer daño desde el cobarde anonimato y la acción destructiva». A su juicio, detrás de estas redes «están intereses políticos cuyas prácticas son ya demasiado conocidas».

El alcalde insiste en que con frases inconexas se formó un mensaje que «jamás» pronunció y niega que su mensaje encerrara «la descalificación que se ha querido presentar por medio de esta manipulación» e incluso estudia la posibilidad de exigir responsabilidades a los autores de la «manipulación», a quienes diferencia de «quienes con buena fe se han molestado con las que creían que eran mis palabras».