Un operativo desarrollado por la Policía Nacional y la Agencia Tributaria ha permitido desmantelar el principal punto negro de distribución de artículos falsificados de la Unión Europea, tras intervenirse 264.980 productos cuyo valor en el mercado ilícito habría superado los ocho millones de euros. La actuación se ha saldado con la detención de 71 personas, la mayoría con antecedentes por delitos contra la propiedad intelectual e industrial.

El golpe policial es el resultado de tres años de pesquisas, iniciadas de oficio tras constatarse la reiterada vulneración reiterada de derechos de propiedad industrial en La Jonquera (Girona) y Le Perthus (Francia). En noviembre de 2004, la Policía entregó un informe a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que abrió diligencias. Un dato explica la complejidad de la investigación: ha requerido la participación de unas 400 personas, entre agentes y funcionarios de la Agencia Tributaria.

Según ha informado este viernes la Policía Nacional, la investigación se centró inicialmente en conocer la estructura jerárquica y el funcionamiento de la organización, antes de indagar en el patrimonio y analizar la operativa del blanqueo de capitales para lavar el dinero que la red obtenida con las ventas.»El carácter internacional de la organización y el modus operandi empleado, unido a la estructura de blanqueo de capitales y la importación de mercancías ilícitas, pusieron de manifiesto la necesidad de establecer cauces de comunicación con otros organismos nacionales e internacionales», ha destacado.

La organización operaba bajo un sistema horizontal formado por tres grupos coordinados

Los agentes comprobaron que los presuntos responsables de la distribución de productos falsificados formaban una estructura atípica. En este caso, no aparecía un líder en la cúspide de la pirámide, sino que era una organización que operaba bajo un sistema horizontal formado por tres grupos coordinados que compartían canales de abastecimiento, almacenes y mecanismos para blanquear el dinero.

Las pesquisas también permitieron conocer que, a través de diversas sociedades, los investigados importaban mercancías falsas procedentes de diferentes países, especialmente de China, Turquía y Portugal. Igualmente, adquirían productos de marroquinería -como cinturones- fabricados en España y posteriormente le adherían el logo y nombre de marcas de reconocido prestigio.

En la ejecución de la fase operativa, se practicaron seis entradas y registros y se llevaron a cabo 41 inspecciones en 34 locales comerciales, tres naves industriales y cuatro almacenes, clausurándose todos de forma cautelar. Los agentes detuvieron a 71 personas por su participación en esta red, se bloquearon 150 cuentas bancarias y se prohibió la disponibilidad de ocho inmuebles y de 30 vehículos de alta gama.

La red contaba con ‘aguadores’ que les alertaba de la presencia policial

En total se han intervenido 264.980 productos -textil, calzado, relojes, gafas de sol, productos de marroquinería, joyería y de otro tipo- que vulneran los derechos de propiedad industrial, con un valor estimado en el mercado ilícito que superaría los ocho millones de euros. También se han aprehendido dos planchas de estampación, miles de piezas de fornitura, documentación bancaria y relativa a la actividad ilícita, y 13.250 euros en efectivo.

Algunos de los artículos, con logos falsos, listos para su comercialización.

Algunos de los artículos, con logos falsos, listos para su comercialización. POLICÍA NACIONAL

Los investigadores han podido comprobar que los grupos desarticulados contaban con un sistema de alerta rápida, consistente en el uso de aguadores distribuidos en puntos estratégicos, que les permitían cerrar todos los locales en cuestión de pocos minutos cuando detectaban la presencia policial. También empleaban almacenes ocultos tras falsas paredes en algunos de los locales, en los guardaban las novedades. De esta forma evitaban perder los productos más demandados en caso de intervención policial.

Sociedades ficticias con testaferros

A falta de analizar la documentación intervenida, se da por seguro que la comercialización de los productos falsificados habría generado un negocio ilícito de 5.200.939,48€, ascendiendo el blanqueo de capitales a 9.032.540,28€. Para lavar el dinero obtenido con la venta de los artículos, la organización utilizaba sociedades ficticias con testaferros al frente y contaba con un entramado bancario asociado a las personas físicas y jurídicas.

La investigación ha permitido constatar el envío constante de remesas al extranjero y traslado por carretera de dinero en efectivo a otros países europeos en los que disponían de infraestructura empresarial, utilizando también los préstamos familiares para simular movimientos económicos. Para el asesoramiento económico-financiero, la organización contaba con la colaboración de cuatro gestorías que les apoyaban  en la ocultación de su actividad ilícita.