En Sabin Etxea esperan ya la cita con Moncloa. Es sólo cuestión de días. La fecha y el lugar lo pondrá el presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, para verse cara a cara con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. La convocará cuando la propuesta presupuestaria para el 2017 tenga definidos sus ejes y un mínimo de concreción. Es en lo que están empeñados los técnicos del Ejecutivo y de los populares, y para cuya elaboración ya han sondeado de manera reiterada a los nacionalistas vascos para conocer sus exigencias y su posible impacto presupuestario.

Para recabar su apoyo, la propuesta tendrá que ser capaz de contentar las peticiones de los nacionalistas y dar encaje a las peticiones que ya se ha comenzado a trasladar en ámbitos como el Cupo, el Tren de Alta Velocidad, la política energética para la industria vasca o la necesidad de iniciar un repunte de las inversiones del Estado en Euskadi. Por el momento las reclamaciones se encuentran en una fase de trazo grueso, suficientes para acreditar disposición, buena voluntad y el cambio de actitud reclamado por el PNV. Más adelante se verá si cumple las expectativas que lleven a Rajoy y Ortuzar a urgir a sus equipos a pulir partidas y negociar cesiones de cara al próximo ejercicio y el resto de la legislatura.

La toma de temperatura a la formación de Ortuzar acumula ya dos meses de llamadas telefónicas de Moncloa, además de cruce de mensajes entre ambos dirigentes y sus partidos. Desde el pasado 25 de septiembre, cuando se celebraron las elecciones al Parlamento Vasco, Rajoy ha levantado en más de media docena de ocasiones el teléfono para llamar a Ortuzar, a quien aspira a convertir en su nuevo amigo del norte que le dote de apoyos a su Gobierno en minoría. En estas ocho semanas de contactos, ambos han dialogado más que en toda la pasada legislatura. Acercamiento que ha sido clave para desbrozar sobremanera el camino y eliminar los recelos que se acumulaban. A ello han ayudado no sólo las conversaciones entre los dos presidentes, sino también los encuentros en un segundo nivel que durante casi el mismo tiempo han mantenido el Grupo Vasco en el Congreso, que dirige Aitor Esteban, y la vicepresidenta del Gobierno y nueva responsable de los ‘laberintos’ autonómicos, Soraya Sáez de Santamaría.

En dos meses Rajoy ha telefoneado hasta en seis ocasiones al presidente del PNV, más que en toda la legislatura pasada

Los resultados del renacido diálogo Euskadi-Madrid ya se han traducido en gestos que el PNV había reclamado. Hasta ahora ha engrasado movimientos del Ejecutivo popular y resucitado foros y organismos que parecían desactivados hace sólo unos meses. Sin duda el más evidente fue el encuentro bilateral entre el Ministro Cristóbal Montoro y el consejero de Economía vasco, Pedro Azpiazu, celebrado el pasado lunes en el Ministerio de Hacienda y tras el cual acordaron crear grupos de trabajo no sólo para explorar una solución a la discrepancia de casi 1.600 millones de euros que arrastran por diferencias en la cuantificación del Cupo desde 2007, sino también un compromiso para renovar la prorrogada Ley Quinquenal que lo regula. A este gesto se sumó pronto el compromiso de varios ministros de entenderse con los nuevos consejeros del Gobierno Urkullu o la disposición del Ejecutivo del PP de explorar nuevas medidas para acelerar la culminación del Tren de Alta Velocidad (TAV) vasco.

Apoyos del PP al PNV en Bilbao

Mientras el diálogo para preparar el terreno a una negociación presupuestaria avanza, Rajoy trabaja ya en dar satisfacción al PNV y al Gobierno vasco en otro de sus requisitos previos; la desactivación de la batería de recursos que su Ejecutivo presentó contra cerca de 40 leyes y normas aprobadas por Euskadi la pasada legislatura. Fuentes del PP aseguran que se trabaja en la conformación de comisiones mixtas para estudiar una a una las normas y acuerdos recurridos ante el Tribunal Constitucional para estudiar el margen para “reconducir” esta cuestión. La propia vicepresidenta del Gobierno aseguró la semana pasada que se podría “reanalizar” los recursos que afectan a leyes aprobadas por el Gobierno Urkullu, a convocatorias de OPE en la Ertzaintza o medidas en el ámbito educativo, entre otras muchas.

El desbloqueo del Cupo, la retirada de recursos y la mano tendida para apoyar las cuentas vascas completan el cortejo

El desbloqueo de la cuestión del Cupo, reconducir la batería de recursos y la disposición al entendimiento presupuestario en Euskadi entre PP y PNV completan el cortejo para contentar al PNV y acreditar la credibilidad del cambio de actitud. Muestra de ello es el “apoyo crítico» que el PP vasco dio a los presupuestos del PNV en el Ayuntamiento de Bilbao, donde ni siquiera eran necesario por la mayoría que ostenta el Gobierno en coalición de los nacionalistas vascos con el PSE. Una posición que se podría repetir en las cuentas de la Diputación de Vizcaya, donde ha comenzado a dialogar con el PNV, e incluso que no descartan ampliar al Parlamento Vasco, donde la coalición PNV-PSE está a un voto de la mayoría absoluta y el respaldo de la formación de Alfonso Alonso sería bienvenida. La secretaria general del PP en Euskadi, Nerea Llanos, asegura que esta actitud demuestra su disposición a entenderse con los nacionalistas: “Tenemos voluntad de ir encajando y abriendo un diálogo, lo haremos siempre”, asegura a El Independiente. Apunta además que los populares vascos pueden convertirse en un puente entre Euskadi y Madrid. “Nuestro presidente, Alfonso Alonso, supone un tanto a favor de esa negociación, tiene buena interlocución con la vicepresidenta y con el presidente Rajoy”: “Que alcancemos un acuerdo en los presupuestos sería bueno para España y para Euskadi”, señala.

«Deshielo» tras una larga «glaciación»

En el PNV por el momento prefiere enfriar el optimismo. Tensar la cuerda y amenazarla de ruptura es una regla básica de la negociación. Por un lado, insisten en subrayar que por el momento el acercamiento tan sólo es el equivalente a un leve “deshielo” tras la “glaciación” vivida en las relaciones entre el PP y el PNV los últimos cinco años de Rajoy. A ello suman las advertencias de que el progresivo acercamiento entre el PSOE y el PP en materia económica, escenificado en los últimos días en acuerdos como el techo de gasto, el salario mínimo o los nuevos impuestos, podría hacer innecesarios los cinco escaños del grupo vasco para sacar adelante los presupuestos. “Se están arrimando al PSOE, ése es su objetivo”, apuntan desde Sabin Etxea. Incluso en ese escenario, un hipotético entendimiento entre el PP y el PSOE en materia presupuestaria no tendría por qué ser insalvable para incorporar al PNV en la alianza, no en vano en Euskadi socialistas y nacionalistas gobiernan en coalición en todas las grandes instituciones y lo hacen acordando las políticas comunes y presupuestarias.

El PNV reconoce un cambio de actitud en «cantidad y calidad» y ve «credibilidad» en la implicación de Rajoy

Junto a ello, reconocen ya sin tapujos que el escenario ha cambiado, que el PP que no dialogaba, que no tendía la mano, parece haberse diluido y que la actitud se ha transformado. Lo reconoció el propio presidente del PNV, Andoni Ortuzar al afirmar que el cambio en la relación y la comunicación ha sido “de cantidad y calidad”. Llegó a subrayar que la decisión de Rajoy de asumir “en primera persona” los contactos le dotan de credibilidad. El presidente del EBB ha afirmado que está dispuesto a negociar “sin complejos” y que lo hará siempre que obtenga buenos resultados para Euskadi.

Prisiones, Seguridad Social, puertos…

En la lista de exigencias no sólo figuran reclamaciones económicas en forma de inversiones para el País Vasco, que habría que plasmar en los presupuestos del próximo año y en algunos casos de toda la legislatura. El PNV contempla esta negociación para dotar de estabilidad a Rajoy aspectos que van mucho más allá. Además de reclamar la transferencia de la treintena de competencias pendientes para completar el Estatuto de Gernika de 1979 -entre ellas la gestión de las prisiones, el régimen económico de la Seguridad Social o los puertos y autopistas, entre otras-, los nacionalistas desean blindar una relación bilateral con el Estado que consideran que les otorga la foralidad reconocida en la Constitución. En esta clave se interpretó la reunión que al margen de la Consejo de Política Fiscal y Financiera mantuvieron Montoro y Azpiazu para, entre otros aspectos, acordar el límite de déficit de Euskadi. Sin duda el tema más espinoso en el acercamiento de ambas formaciones pasa por la negociación de un nuevo estatus político para Euskadi y que contempla situar en plano de igualdad al Estado y al País Vasco. El PNV reclamará al Gobierno el reconocimiento a Euskadi como nación y lo hará apelando al reconocimiento de un “concierto político”, que funcionaría del mismo modo que el actual concierto económico y que impediría la toma unilateral de decisiones que afectasen a Euskadi.

Eso sí, el proceso no ha hecho más que empezar: “No estamos ni en el prólogo de las negociaciones”. En el PNV saben que no será hasta febrero o marzo cuando la fase para aprobar los presupuestos se acelere. Hasta entonces, sólo resta medir bien los tiempos, tensar cuerdas y ubicarse en el imprevisible futuro que presenta la legislatura.