El PNV no ha puesto fecha. La izquierda abertzale sí, 2018. Pero por el momento sobre la mesa no existe ningún día fijado en el calendario para celebrar una consulta en clave soberanista para plantear un nuevo encaje de Euskadi en España o impulsar su separación. Por ahora tan sólo es una aspiración que requiere de consensos y largas negociaciones para proponer un modelo de actualización del Estatuto de Gernika de 1979 pero sin objetivo temporal definido ni en el Parlamento Vasco ni en el Ejecutivo de Iñigo Urkullu. Sin embargo, el clima en favor del derecho a decidir que marcará esta legislatura en Euskadi ya ha empezado a calentarse.

Municipios del PNV y EH Bildu han anunciado que el próximo 7 de mayo celebrarán consultas soberanistas en ocho municipios vascos, algunos de ellos de peso en la geografía vizcaína. En los próximos cinco meses los promotores de la consulta iniciarán una recogida de firmas para dotar de “credibilidad” a la consulta y para decidir la formulación de la pregunta a la que se llamará a responder a 20.454 personas, todos los residentes mayores de 16 años. Se trata de localidades como Lekeitio (PNV), Ondarroa (EH Bildu), Markina (EH Bildu), además de localidades más pequeñas como Berriatua, Ziortza-Bolibar, Mendexa, Etxebarria y Aulestia, todos ellos agrupados en la comarca vizcaína de Lea Artibai.

“¿Quiere ser ciudadano de un Estado vasco independiente?”

La iniciativa la promueve la plataforma Gure Esku Dago (Está en nuestra mano) defensora del derecho a decidir y que anualmente celebra un gran evento para reclamarlo. Aseguran que su demanda se limita a recabar la opinión de la ciudadanía para poder ejercer “democráticamente” un derecho como el de poder expresar en las urnas “la voluntad de la ciudadanía”.

La semana pasada el Euskobarómetro elaborado por la universidad del País Vasco reveló que el 59% de los vascos es partidario de celebrar una consulta soberanistas pero que tan sólo el 31% de ellos votaría a favor de la independencia.

El 59% de los vascos quiere una consulta soberanista pero tan sólo el 31% votaría a favor de la independencia

Será la segunda ocasión en la que esta plataforma convoca a los vascos a las urnas. El pasado 5 de junio realizó una consulta similar en 34 localidades vascas, en las que la participación apenas llegó al 29%. A la pregunta “¿Quiere ser ciudadanos/a de un Estado vasco independiente?” el 95% de los votantes votó afirmativamente. Gure Esku Dago puso en marcha en 2014 acciones para reivindicar el ejercicio del derecho a decidir en Euskadi. Lo hizo con una cadena humana que enlazó Durango (Vizcaya) con la capital navarra, Pamplona, 123 kilómetros. Un año después, convocó a la ciudadanía a llenar los principales estadios de fútbol del País Vasco en un acto para reivindicar una consulta soberanista vinculante.

Una de las personas más implicadas en este movimiento, ya entonces, era la actual portavoz y candidata a lehendakari, Maddalen Iriarte. Durante el pleno de investidura, la periodista guipuzcoana aseguró que EH Bildu reclamará que para el año 2018 se pueda celebrar una consulta vinculante para buscar un nuevo encaje en el actual marco territorial. La coalición de la izquierda abertzale defenderá la independencia.

Sin embargo, desde el PNV por el momento no se ha puesto fecha alguna a una hipotética consulta. Ya lo hizo Urkullu en 2012, cuando situó el año 2015 como objetivo para convocarla y que finalmente no pudo llevar a cabo. Ahora los nacionalistas apelan a la necesidad de alcanzar previamente un consenso amplio, transversal en el seno de la ponencia parlamentaria que se volverá a constituir en el Parlamento Vasco para acordar un texto articulado que permita actualizar el actual marco de vinculo y relación con el Estado español.

EH Bildu quiere una consulta en 2018, el PNV ya no pone fecha tras el fiasco de 2015

Incluso por ahora Urkullu ha relegado el carácter “habilitante” que una consulta debería tener para poder negociarla después en el Congreso de los Diputados. Por el momento el PNV insiste en que se deben lograr puntos de acuerdo suficientes que permitan dar un nuevo paso en la actualización del actual marco, sin necesidad de plantear una independencia al uso. El propio lehendakari ha asegurado que la independencia en el “siglo XXI” es imposible. Lo que propone pasa más por una renovación del modelo que fije un marco de relación bilateral “de igual a igual” entre Euskadi y España soportado en un “concierto político” nuevo similar al concierto económico que ahora regula las relaciones económicas y tributarias entre ambas administraciones.