La convocatoria de la Cumbre del Referéndum el 23 de diciembre se ha convertido en condición insuficiente para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat, que el gobierno catalán llevará al Pleno autonómico la próxima semana. La detención de cinco cargos de la CUP investigados por la Audiencia Nacional por la quema de fotografías del Rey, a raíz de una investigación de los Mossos d’Esquadra, ha vuelto a poner al conseller de Interior de la Generalitat, Jordi Jané, en el punto de mira de los anticapitalistas.

Esta vez, además, el ejecutivo de Carles Puigdemont no puede escudarse en que la policía autonómica ha actuado meramente como policía judicial después de que los investigados se negaran a prestar declaración ante la Justicia. La investigación que ha originado la causa abierta por el juez Fernando Andreu partió de una actuación de oficio de los Mossos, y así lo denunció ayer la CUP en el Parlament.

Según la CUP, cada vez que se produce un avance en el proceso independentista ‘los Mossos mueven ficha’

«Monitorizaron toda la manifestación y los actos» paralelos de celebración de la Diada, señaló Mireia Vehí -una de las diputadas que el día anterior rompieron fotos del Rey en el Parlament- para remitir la información a la Audiencia Nacional. La CUP acusa por ello a Jané de torpedear el «proceso». Según Vehí «cada vez que se produce un avance los Mossos mueven ficha», y ha dejado claro que no va a desligar su petición de dimisión del conseller de Interior de la negociación presupuestaria.

Para los anticapitalistas, este punto es fundamental porque define, en última instancia, la predisposición de la policía autonómica a desobedecer el mandato de la Justicia frente a los requerimientos del proceso independentista. En otras palabras, se preguntan qué sucederá cuando la Generalitat convoque el referéndum independentista y los Mossos reciban la orden del Gobierno de retirar las urnas, y lo sucedido hasta ahora bajo el mando de Jordi Jané no les tranquiliza.

Jané, escoltado por Puigdemont y Junqueras

La portavoz del Govern, Neus Munté, negó ayer que el conflicto deba poner en cuestión la aprobación de los presupuestos, pero sus declaraciones parecían más la expresión de un deseo que una certeza. «No debemos poner condiciones, no es momento de plantear dimisiones sino de aprobar los presupuestos», señaló Munté tras asegurar en la comparecencia posterior a la reunión del ejecutivo catalán que Jané tiene «todo el apoyo del gobierno catalán».

Para escenificar ese apoyo, Jané llegó a la reunión del Ejecutivo flanqueado por el president Carles Puigdemont y el vicepresidente y líder de ERC Oriol Junqueras. Pero la presión irá en aumento hasta que la semana que viene el Pleno del Parlament debata la admisión a trámite de los presupuestos para 2017 y durante la posterior tramitación parlamentaria de las cuentas.

En JxS confían en que la amenaza de unas elecciones anticipadas, que darían al traste con la celebración del referéndum, obligue a la CUP a mantener su compromiso, pero los anticapitalistas repiten una y otra vez que se comprometieron a apoyar la admisión a trámite de las cuentas, pero no su aprobación definitiva.