Luis Bárcenas, uno de los hombres más poderosos en los últimos años, no ha podido evitar en el juicio del caso Gürtel, exhibir su peculiar arrogancia que le ha llevado a incurrir en contradicciones en el intenso interrogatorio al que le ha sometido la fiscal Concepción Sabadell.

El ex dirigente del PP ha explicado que el origen de sus cuentas en Suiza procede de sus actividades profesionales y no de sisas al PP. En estas cuentas, que escondió a Hacienda hasta el 2012, llegó a acumular una fortuna de 48,2 millones de euros, siete de ellos por la compra de acciones de Endesa en el 2007, porque «tenía información de que era una sociedad opable». Y añadió: «Tenía información». Y es que para comprar acciones se necesitan «percepciones y sentido común», agregó.

Los ingresos hasta con céntimos

El ex tesorero del PP ha manifestado que abrió su primera cuenta en Suiza con tan solo 31 años. Y desde entonces la iba engordando con ingresos en efectivo y algunas transferencias. Bárcenas ha revelado al tribunal los movimientos de sus dos cuentas en Suiza entre el 2003 y el 2008, años en los que la fiscalía le imputa la comisión de delitos fiscales.

Estos datos, en los que incluía hasta los céntimos que ingresó, ha sorprendido a la fiscal porque no ha facilitado esta información en los nueve años que ha durado esta investigación. «Me apliqué a esta tarea» desde que salí de la cárcel en enero del 2015 y «he terminado este domingo», apostilló.

Sin embargo, Bárcenas no ha podido aportar ningún documento que acredite sus ingresos porque no ha conseguido encontrar los papeles al no guardar la información de sus cuentas suizas en su casa en Madrid o porque la persona que custodiaba estos papeles murió en el 2013.

Además, tampoco ha encontrado mucho apoyo entre sus antiguos socios. Con Rosendo Naseiro, antiguo tesorero del PP, no se habla desde el verano del 2009. Por ello, no ha podido conseguir la identidad de la persona que les compró un cuadro y que se tradujo en un ingreso de 1,8 millones de euros en sus cuentas suizas.

Ingresos en metálico de Bárcenas

El ex dirigente popular ha señalado que durante este periodo ingresó en sus cuentas unos siete u ocho millones de euros, de los que solo 2,5 lo fueron por transferencia y el resto en metálico. Unos tres millones de euros procedían de unos inversores con los que se reunía en cafeterías en Ginebra a los que les preguntaba si le esperaban y juntos iban al banco para ingresar el dinero que él invertía.

La crisis económica del 2008 fue la primera alarma de que los vientos habían cambiado porque el valor de su cartera descendió un 38%. «Los inversores se asustan y quieren recuperar el dinero», explicó. Por ello, decidió cerrar una fundación que había creado en Suiza después de que fuera elegido senador por una sociedad «donde no tengo que dar explicaciones si saco dinero para regularizar o para gastos de bolsillo».

Bárcenas ha justificado sus cuentas en Suiza porque procedían de «operaciones en el extranjero» y ha asegurado que nunca llevó dinero desde España al país helvético. «El dinero me lo daban en Suiza», afirmó . En cualquier caso el saldo de estas cuentas tampoco le preocupaba mucho porque «lo tenía como un fondo de pensiones fuera de España».

Empresas visillo y no opacas

Asimismo, ha negado que escondiera el dinero en empresas pantalla. «Eran empresas visillo porque el banco sabía que yo estaba detrás de ellas», agregó. A pesar de ello, ha reconocido que no las declaró a Hacienda y que se acogió a la amnistía fiscal del 2012 a través de una sociedad porque en estas fechas si hubiera abierto una cuenta en España el banco habría «hecho sonar la alarma» de blanqueo de capitales.

El ex dirigente del PP ha exculpado a su mujer de estos negocios. «Mi esposa no conocía las cuentas fuera de España, difícilmente conocía las de España y yo nunca le comenté». Por ello, ha afirmado que la vez que le acompañó a un banco de Ginebra no se enteró de nada porque «se quedó en una salita».

Préstamo a un amigo

Otro de los nombres que más ha pronunciado en su declaración ha sido el del también imputado Ángel Sanchís con el que tiene «una relación afectiva importante» por lo que le ofreció un préstamo de tres millones de euros a «precio de mercado» para sus empresas en Argentina.

El dirigente del PP no ha desaprovechado su interrogatorio para soltar algunos avisos. Ha comentado, de pasada, que su fundación usaba la misma sociedad en un banco suizo que «algunas personas de la familia real». O que aún tiene muchas cajas con documentos sin abrir.

También ha criticado la actitud de Suiza porque estaba convencido de que este país «respetaría la legalidad y el secreto bancario». Asimismo, se ha quejado de que la autorización que dio al país helvético se haya usado por la fiscal para imputarle delitos fiscales.

Además, Bárcenas se ha felicitado por la mujer que tiene. «Gracias a Dios no me preguntaba nunca y firmaba y nada más». Por ello, la llama «Rosa, Rosalía o cosas más cariñosas». Este miércoles continúa la declaración del ex dirigente del PP.

Será el turno de las otras acusaciones y de las defensas tras concluir el interrogatorio de la fiscal que ha durado 11 horas en dos jornadas. El ex dirigente del PP volverá a lucirse porque el martes ya anunció que no contestaba a algunas preguntas de la fiscal porque se reservaba para el interrogatorio con su abogado.