Gobierno, PSOE y Ciudadanos manejan la hipótesis de que habrá nuevas elecciones catalanas a finales de este año, una vez asuman los independentistas el fracaso del referéndum secesionista que han anunciado para el próximo mes de septiembre. Sería la cuarta consulta electoral en siete años y una estrategia para intentar ganar tiempo ante la imposibilidad de cumplir un quimérico calendario soberanista.

Moncloa, que dice seguir adelante con su «operación diálogo» a pesar del «plantón» del Carles Puigdemont a la Conferencia de Presidentes, cree no sólo que esa será la única salida del atolladero del referéndum sino que, ERC, en contra de sus declaraciones públicas, desea nuevos comicios para enterrar a los convergentes. A partir de ahí podría intentar un frente de izquierdas, aunque sus relaciones con la formación de Ada Colau son francamente mejorables y los roces con la CUP han minado la confianza entre ambos partidos.

El recién estrenado «giro catalanista» de Arrimadas intenta ampliar la base electoral de Ciudadanos

No descartan tampoco los populares que los nuevos comicios autonómicos se retrasaran hasta comienzos de 2018 «porque los independentistas puedan necesitar algo más de tiempo para armar un nuevo discurso», fracasado el llamado proceso de desconexión, amén de «recomponer el reparto de fuerzas entre ellos». Pero, en todo caso están convencidos de que los catalanes volverán a ser llamados a las urnas en breve, aún en el caso de que Puigdemont, que ya ha avisado que no quiere ser candidato, vea aprobados los presupuestos de la Generalitat para este año.

Ciudadanos ha sido de las primeras en vislumbrar la existencia de un horizonte próximo de comicios, y a ello responde la estrategia de su líder territorial, Inés Arrimadas, de articular un mensaje destinado a ampliar la base electoral por la vía de antiguos votantes de Unió e, incluso, de ex convergentes a la búsqueda de partido. No es una estrategia compartida por toda la dirigencia de Ciudadanos, alguno de los cuales critica que Arrimadas «no está vacunada contra el antiguo discurso de Convergencia», pero que sí tiene el amparo de su máximo líder, Albert Rivera. «Cómo no vamos a querer conseguir mejores resultados», afirman fuentes del partido naranja, que atribuyen al PP catalán las maledicencias en torno a un hipotético cambio de discurso.

El congreso de los populares catalanes de marzo servirá para relanzar a Albiol

Pudiendo ser así, eso no excluye la existencia de dudas internas, como las manifestadas públicamente por la crítica Carolina Punset, que ha defendido que el objetivo fundacional de Cs no era sólo la desarticulación de cualquier tipo de nacionalismo, sino también «del regionalismo no independentista». Con el «giro catalanista», así como la incorporación al discurso de otros temas de índole económico o social, Arrimadas pretende superar la nada desdeñable cifra de los 25 diputados que consiguió en los comicios de septiembre de 2015, que la convirtieron en líder de la oposición. En esa condición ha pedido una reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Ante el empuje de Ciudadanos, el PP catalán, ha pedido ser parte activa de la «operación diálogo», rentabilizando aquellas iniciativas que, como el problema de Cercanías de Barcelona puede tener una resolución en breve. Por medio tiene la celebración del congreso regional, los días 25 y 26 de marzo, y que contará, con toda probabilidad, con la presencia de Mariano Rajoy avalando a Xavier García Albiol como nuevo presidente de los populares catalanes en sustitución de Alicia Sánchez Camacho. Este cónclave, que tienen que celebrar todas las organizaciones territoriales del PP antes de Semana Santa, servirá en Cataluña para poner la primera piedra del lanzamiento electoral de Albiol.

Iceta anda de gira con los barones socialistas y medió con Puigdemont para que acudiera a la Conferencia de Presidentes

En el PSOE también manejan la hipótesis de las elecciones anticipadas catalanas. De ahí el interés por pacificar las relaciones con el PSC y del propio Miquel Iceta por no enfangarse en las luchas internas socialistas anunciando la neutralidad de su dirección en caso de que haya primarias entre Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez. Tal es el deseo de Iceta de normalizar el clima con el resto de las baronías socialistas que anda de gira por España. Ayer se reunió con el extremeño Guillermo Fernández Vara, y ya ha estado en Andalucía, Valencia y Baleares.

Precisamente, Iceta fue comandado por Ferraz para que intentara mediar con Puigdemont al objeto de que acudiera a la Conferencia de Presidentes del pasado día 17, que puso fecha al nuevo modelo de financiación autonómica y adoptó otros acuerdos en materia de educación, violencia de género, movilidad funcionarial y demografía, entre otros. Esta misma labor de mediación la realizó la socialista Idoia Mendia con el lendakari, Íñigo Urkullu, también sin éxito.

Caída en picado de Convergencia

De haber catalanas a finales de año, se tratará de la cuarta consulta en 7 años. En 2010, Artur Mas consiguió 62 diputados. Decidió adelantar comicios en 2012, ya envuelto en la bandera independentista, para «ampliar su representación», pero se dejó por el camino nada menos que 12 diputados. Aún así, volvió a convocar a lo catalanes ante las urnas en 2015, ya en coalición con ERC. Junts pel Sí consiguió 62 diputados, menos de lo que sumaban por separado en la anterior legislatura. Aún así, prosiguió la huida hacia adelante, que puede culminar en otras elecciones.