La expectativas ya advertían del resultado final. La primera reunión oficial de cara a la Asamblea Ciudadana Estatal entre las distintas corrientes de Podemos ha terminado el mediodía de este miércoles sin acuerdos. El encuentro convocado por Pablo Iglesias, al que han acudido casi una decena de equipos, entre los que destaca el de Iñigo Errejón, Miguel Urbán y Carolina Bescansa, ha sido resumida por los dirigentes como una exposición de motivos de las distintas partes. El único acuerdo alcanzado ha sido, según Bescansa, «la necesidad de llegar a un acuerdo».

Todos los representantes han asumido que este primer contacto no iba a destinado a acordar, y fuentes de las diferentes corrientes coinciden en que, de llegar a consensos, será in extremis y más cerca del próximo miércoles 1 de febrero, día en que expira el plazo para la posible integración de listas o las transacciones de propuestas. Así lo ha confirmado Miguel Urbán, el líder anticapitalista, en unas declaraciones después de casi tres horas de reunión, en las que ha confirmado que «no era la intención salir con un acuerdo a tres», sino que era una «reunión importante para que todo el mundo pudiera expresar sus propuestas». En el mismo sentido ha ido Bescansa, que ha definido el encuentro de un «preámbulo» y ha destacado el único acuerdo salido de la reunión: «El acuerdo sobre el diagnóstico», consistente en «la necesidad de acuerdo de unas reglas básicas para después de Vistalegre».

Más que una reunión de acuerdos, Errejón lo ha descrito como una «ronda de expresión de los diferentes documentos». El número dos de Podemos ha tratado de normalizar un posible escenario en el que no haya acuerdos, y presente su propio proyecto por separado: «Es posible que el proceso de primarias se traduzca en una disputa de ideas, pero por encima de eso vamos a seguir juntos en Vistalegre y después y en ese sentido quiero lanzar un mensaje tranquilizador», ha señalado. El secretario político se ha mostrado optimista en cuanto a acuerdos puntuales pero ha asumido que presentará propuestas propias allá donde no llegue el acuerdo. «En algunas cosas nos pondremos de acuerdo y en todas cosas decidirá la gente, no vamos a hurtarle el debate a la gente», ha señalado Errejón que ha advertido al secretario general de que «la unidad en Podemos no se decreta a toque de corneta».

Iglesias ha recogido el guante y, tras preguntas de los periodistas, no ha dudado en responderle: «Lo último que necesita Podemos es escuchar a compañeros hablando mal de otros», ha comenzado, para advertir después que «diga lo que diga Errejón, yo nunca voy a hablar mal contra él». Iglesias también se ha adelantado a un posible escenario en el que no hubiera acuerdos, aunque sí ha cargado la responsabilidad de esta falta de unidad en los hombros de Errejón: «Si hay compañeros que quieren que vayamos por separado tampoco hay ningún problema porque tenemos un sistema que va a asegurar la pluralidad».

El secretario general de Podemos se ha atribuido la búsqueda de consensos y ha dado un diagnóstico sobre los posibles resultados de Vistalegre II, dando también por hecho que los dos principales bloques -pablistas y errejonistas- irán por separado al cónclave: «Yo creo humildemente que mis ideas son las mayoritarias», ha señalado Iglesias, a al vez que ha insistido en que seguirá «buscando la unidad» y que, en caso de que la tesis de los errejonistas obtengan más votos «serán ellos quienes tengan que liderar».