El único laboratorio farmacéutico que suministra la vacuna contra la tos ferina en España, GSK, reconoce que aún faltan “meses” para que las comunidades autónomas puedan regularizar sus programas de vacunación contra esta enfermedad de las vías respiratorias, después de que ante el desabastecimiento registrado a nivel mundial las autoridades sanitarias optaran hace ya más de un año por dar prioridad a la inmunización de las embarazadas y suspender temporalmente la administración a los niños de 6 años.

Hasta octubre de 2015, el calendario común de vacunación infantil en España incluía la dispensación de una ‘dosis de recuerdo’ de la vacuna dTpa, que protege contra la difteria, el tétanos y las tos ferina (pertussis acelular). Esa programación se alteró después de que aumentara el número de casos de bebés fallecidos por tos ferina y de que la industria comunicara la existencia de un problema de suministro de las vacunas que contienen antígenos frente a tos ferina a nivel internacional, lo que llevó al Ministerio de Sanidad a recomendar a las autonomías que las dosis existentes se destinaran a inmunizar a las gestantes -como ya se venía realizando en otros países, como Inglaterra y EEUU- para proteger así a los bebés, puesto que la primera vacuna no la reciben hasta los dos meses. A esas alturas, en algunos casos se había manifestado la enfermedad de manera mortal.

Ello tuvo como consecuencia que dejara de administrarse la ‘dosis de recuerdo’ a los niños de seis años para garantizar el suministro a las embarazadas -se les aplica entre las semanas 27 y 36 de gestación, siendo la horquilla idónea la que va de la 28 a la 32- a fin de proteger a través de la placenta a los lactantes menores de dos meses, sin que esta situación se haya podido restablecer 14 meses después debido a la falta de unidades disponibles en el mercado. Según explican desde GSK, ello se debe tanto al incremento de la demanda mundial de esta vacuna, muy por encima del ritmo de fabricación, como a la complejidad del proceso de fabricación: éste es muy largo y requiere la fabricación previa de los tres componentes de la vacuna.

La escasez de unidades llevó a dar prioridad a las embarazadas y suspender la dosis de los 6 años

“El plan de suministro de nuestra vacuna dTpa se está cumpliendo según lo acordado con las autoridades sanitarias españolas. Fruto de este esfuerzo, GSK va a poder suministrar en España dosis suficientes de la vacuna dTpa para que las comunidades autónomas regularicen sus programas de vacunación en los próximos meses”, ha informado a Elindependiente.com un portavoz de este laboratorio, el único suministrador de la vacuna en España aunque Sanofi también cuenta con la autorización.

De momento, miles de niños españoles siguen sin recibir no sólo la ‘dosis de recuerdo’ que refuerza la protección ante la tos ferina, sino también la de la difteria y la del tétanos al administrarse en una vacuna combinada. No ha trascendido cuándo prevé el Ministerio de Sanidad disponer de unidades suficientes para que las comunidades puedan restablecer sus programas habituales de vacunación.

En un documento fechado en junio de 2015, que venía a actualizar la revisión del programa de vacunación frente a la tos ferina en España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad admitía desconocer el efecto que el retraso en la administración de la ‘dosis de recuerdo’ a los 6 años de edad puede tener en la transmisión de la bacteria Bordetella pertussis y su impacto en la enfermedad en los niños menores de tres meses de edad. “Posiblemente, el impacto esté en función del tiempo que se tarde en restablecer la vacunación. En caso de que la falta de vacunas se alargase en el tiempo, podría ocurrir un aumento de la enfermedad en la población en edad escolar, con el consiguiente riesgo de aumento de incidencia y hospitalizaciones en lactantes menores de 3 meses”, exponen Aurora Limia y Marta Molina.

Se constata un repunte de la enfermedad desde 2010: se ha pasado de una muerte al año a casi cinco

Durante el bienio 2015-2016, el coste unitario de la vacuna dTpa se fijó en 8,85 euros (más IVA). La implantación de un programa de vacunación frente a la tos ferina en la recta final de la gestación tendría un coste aproximado de 3,28 millones de euros (más IVA) en caso de que se inmunizara a todas las embarazadas (una media anual de 370.972), si bien la exploración realizada por Sanidad le lleva a concluir que el coste de compra de las vacunas sería inferior a lo que se ahorraría en gastos de hospitalización de los enfermos. El Ministerio tiene evidencias de que, en menores de tres meses, se requiere el ingreso hospitalario en el 80% de los casos.

En España se ha constatado claramente cómo se ha incrementado la incidencia, hospitalización y mortalidad por esta enfermedad desde 2010, especialmente entre los menores de tres meses. Llama la atención el caso del País Vasco, donde se ha pasado de una tasa de 0,24 enfermos por cada 100.000 habitantes en 2005 a 23,55 en 2010. La prevalencia más baja se registra en Asturias, donde no sólo no aumentó en dicho periodo sino que bajó de 0,76 al 0,47 por 100.00 habitantes.

Ese incremento en la prevalencia de la tos ferina -una enfermedad de la infancia declarada en España en 1904 y prevenible por vacunación- ha ido acompañado de un repunte de la tasa de mortalidad. Así, entre 2000 y 2006, se registró una media de una muerte al año, mientras que entre 2007 y 2012 la esta cifra se elevó a 4,8 fallecimientos cada año.

Tres muertes en dos meses

Las alarmas se activaron en octubre de 2015, después de que trascendiera el tercer fallecimiento por tos ferina en dos meses -concretamente el de un bebé que había nacido en Cuenca dos meses y medio antes- tras los registrados en Sevilla (septiembre) y Málaga (octubre). Fue lo que llevó a las comunidades autónomas que no habían atendido la recomendación de inmunizar a las embarazadas a modificar su patrón de vacunación.

Como informó este diario, los padres de la niña fallecida en Málaga interpusieron en octubre pasado una reclamación ante la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía al entender que existe una “responsabilidad patrimonial clara por omisión culposa” del fallecimiento de la bebé por parte de los máximos responsables de salud pública de Andalucía. Los progenitores defendían que, lejos de ser sobrevenido, era un riesgo “patente y bien conocido” por las autoridades sanitarias del país.

Durante 2016, se registraron al menos otras cuatro muertes en España relacionadas con la tos ferina, concretamente en Guadalajara, Castellón, Jaén y Madrid, lo que constata el repunte que esta enfermedad ha experimentado en los últimos años.