Luis Pineda desdobló Ausbanc para poder acceder a subvenciones públicas y recibió por este concepto 6,3 millones de euros entre el 2004 y el 2016, según un informe policial remitido al juez Santiago Pedraz. Esta asociación nació en 1986 para actuar en defensa de los consumidores, pero en realidad Pineda la manejó «para obtener un beneficio económico».

En el documento se describen las distintas inscripciones de Ausbanc en los registros de asociaciones de consumidores tanto a nivel estatal como en la Comunidad de Madrid. Se da la circunstancia de que Ausbanc Consumo obtuvo el placet para figurar en el registro madrileño cuando la directora general de Consumo era la mujer de Pineda, Teresa Cuadrado.

Doble tipología de socios

Sin embargo, la policía sostiene que esta asociación no podía optar a las subvenciones porque en Ausbanc existía «una doble tipología de socios» . Por un lado, los asociados de número con plenos derechos y por otro, los adheridos, los cuales carecían del derecho de participar en las asambleas con voz y voto. Esta dicotomía, según el informe policial, es contraria a la ley porque no se puede considerar a los socios adheridos como «verdaderos asociados» y, por tanto, «no podría considerarse una asociación».

Los técnicos también apuntan que la presidencia de Ausbanc siempre ha estado en manos de Luis Pineda, o en su defecto, en las de su mujer. Por ello, el dictamen sostiene que el matrimonio manejaba «las asociaciones Ausbanc en su propio interés, empleando las mismas para sostener económicamente a determinadas sociedades» de las que eran propietarios.

Siempre mandaban los mismos

Asimismo, los agentes consideran que este sistema de reparto de poderes impedía que estas asociaciones fueran democráticas, ya que estaban siempre dirigidas por las mismas personas. También resaltan que Luis Pineda ocultó de manera sistemática y deliberada la información sobre Ausbanc «con la clara intención de poder adaptarse a las exigencias establecidas en la base de convocatoria de las subvenciones». Por ello, afirman que esta asociación no debió «acceder a las subvenciones».

Luis Pineda es el único imputado que permanece en prisión tras el desmantelamiento de Ausbanc y de Manos Limpias en abril del pasado año por el juez Pedraz y el fiscal Daniel Campos. Esta operación se llevó a cabo tras constatar que estas asociaciones utilizaron la extorsión contra instituciones y personas a las que amenazaban con presentarles querellas que luego retiraban si les pagaban.

Miguel Bernad, presidente de Manos Limpias, salió de la cárcel el pasado mes de diciembre porque el juez considera que ha disminuido el riesgo de fuga y para que pueda atender a su madre, de avanzada edad. Este imputado está relacionado con el chantaje a dos bancos, a los que exigió tres millones de euros para retirar la imputación a la Infanta Cristina en el juicio del caso Noos.