Un total de 204 combatientes terroristas se han desplazado desde España a Siria e Irak para unirse a la yihad en los últimos años, de los que 45 murieron en las zonas de conflicto y tan sólo 3o retornaron. De éstos, el porcentaje mayoritario se encuentra en prisión y menos de una decena está bajo el radar policial.

Los datos que maneja la lucha antiterrorista acreditan que España no es ajena a la movilización yihadista que se viene constatando en Europa Occidental desde 2013, si bien las cifras son claramente inferiores a las que se registran en otros países del entorno. Los expertos cifran en más de 30.000 el número de combatientes extranjeros que se han trasladado a territorios del califato, con Francia (1.800) y Reino Unido (900) como importantes puntos de origen en Europa.

Desde 2012 se tiene acreditada la presencia en Siria e Irak de militantes yihadistas procedentes de España, con un continuo crecimiento año tras año. Si a finales de 2013 se contabilizaba apenas una veintena de desplazados, la cifra se ha multiplicado por 10 a la vuelta de tres años. La incógnita que se plantea ahora es cómo evolucionará el reclutamiento ante el debilitamiento que sufre el Estado Islámico en su territorio natural, lo que ha llevado a la organización a enviar ya mensajes para que sus simpatizantes y adeptos se trasladen a otras zonas como Libia.

Desde España han partido 204 combatientes a Siria e Irak y sólo han vuelto 30, la mayoría en prisión

Además de desmantelar estructuras de adoctrinamiento y radicalización, las fuerzas de seguridad también ha neutralizado grupos para la captación y envío de combatientes en las filas de la organización terrorista DAESH. Fue en 2013 cuando se propinó el primer golpe a una de estas redes. La Policía Nacional y la Guardia Civil desarrollaron el 21 de junio de aquel año la bautizada como operación Cesto, saldada con la desarticulación de los once integrantes de una célula yihadista que reclutaba militantes para viajar a Siria.

En octubre de 2015, la Audiencia Nacional condenó a los miembros de este grupo a entre 10 y 12 años de cárcel, siendo la primera sentencia dictada en España con penas de prisión para los integrantes de una célula cuya finalidad era el reclutamiento de combatientes para enviarlos a la zona de conflicto. Según el fallo, Karim Abdeselam Mohamed, conocido como Marquitos, era el encargado de gestionar el viaje de los yihadistas proporcionándoles los billetes con destino a Turquía, antes de entrar en Siria. Otro líder, Ismail Abdellatif Al-Lal Stifo, llegó a acompañar a algunos de los combatientes a Turquía.

Según ha podido confirmar El Independiente en fuentes de la lucha antiterrorista, se da por hecho que 45 de los 204 combatientes que viajaron a los territorios del califato han muerto en los últimos años como consecuencia de atentados suicidas, enfrentamientos armados o, a partir de septiembre de 2014, por los bombardeos que ha llevado a cabo la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico.

La mayoría de los desplazados son hombres, españoles y adolescentes de segunda generación

Descontados los fallecidos, 129 adeptos continúan todavía en las zonas de conflicto y tan sólo una treintena ha regresado, encontrándose éstos en la cárcel -de forma mayoritaria- o bajo vigilancia policial para evitar que puedan llevar a cabo acciones terroristas.

En el informe Estado Islámico en España, con datos referidos a abril de 2016, los investigadores del Real Instituto Elcano Fernando Reinares y Carola García-Calvo concluían que el 65% de los detenidos por actividades terroristas relacionadas con el Estado Islámico se habían desplazado a Siria e Irak, lo habían intentado o tenían intención de hacerlo. A un 9,2% se les detuvo al regresar.

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Fuente: Ministerio del Interior / Real Instituto Elcano R.O. / L.S.

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Fuente: Ministerio del Interior / Real Instituto Elcano R.O. / L.S.

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Atendiendo a la nacionalidad de los combatientes, el 60% eran españoles, primordialmente adolescentes y jóvenes de segunda generación nacidos en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Por sexos, primaban los hombres -un 83%- sobre las mujeres.

Las fuentes consultadas por este periódico consideran que si la movilización en España es más baja que en otros países del entorno como Francia o Bélgica obedece, además del enfoque preventivo puesto en marcha por las fuerzas de seguridad tras los atentados del 11-M (2004), al hecho de que las segundas generaciones no están tan desarrolladas como ocurre en las citadas naciones.

Con datos referidos al 23 de enero, la Policía y la Guardia Civil han detenido a 212 personas vinculadas con el terrorismo yihadista desde 2012 en el curso de 102 operaciones. En concreto, 86 de los arrestos se produjeron en el Levante, la zona con mayor actividad.