«Las dudas generadas por Santi Vidal hacen daño a la Generalitat y a los profesionales que gestionan los datos fiscales con absoluta profesionalidad y que tienen responsabilidad de proteger los datos para que nadie haga mal uso». Esta ha sido la máxima referencia del vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, al ex juez y sus polémicas declaraciones, en las que anunciaba la creación de una base de datos fiscales obtenidos ilegalmente, listas de jueces independentistas o acuerdos con un país extracomunitario para formar a los Mossos d’Esquadra en espionaje.

Junqueras ha hecho una prolija explicación de las fuentes de datos legales de los que se nutre la hacienda catalana, que cuenta en estos momentos con una base de datos de 20 terabytes con 7,4 millones de contribuyentes físicos y jurídicos referenciados. Y ha negado todas las afirmaciones de Vidal recordadas por los diputados de la oposición. Pero no ha explicado cómo conseguirá el gobierno de la futura república catalana independiente recaudar todos los impuestos con los datos parciales que afirma tener y sin la autoridad política que resta una acción unilateral.

El vicepresidente catalán ha aprovechado las revelaciones derivadas de la guerra en el ministerio de Interior para señalar a los protagonistas de la operación Cataluña y en respuesta al portavoz del PP ha señalado que «lo grave es lo que se ha sabido que hacía la diputada Alicia Sánchez-Camacho y el ex ministro de Interior desde su despacho o el ex director de la Oficina Antifraude, la diferencia es que nosotros no hemos hecho nada de lo que se nos atribuye, quien lo dijo dimitió en 24 horas y nos estamos explicando en el Parlament. La diferencia es clara y meridiana».

Borrar a Santi Vidal

El portavoz de Ciudadanos, Fernando de Páramo, ha acusado al vicepresidente catalán de querer «borrar a Vidal de la faz de la tierra» del que ha recordado que ha sido, durante años, una voz autorizada del independentismo. De Páramo ha concluido que «Vidal tuvo un ataque de locura y estuvo tres meses mintiendo en actos que organizaba Esquerra», pero ha añadido que «si Vidal es el gran mentiroso del procés usted va a ir esta tarde a demandarle».

La socialista Alicia Romero ha recordado al titular de Economía que para recaudar los todos impuestos tras la anunciada «desconexión» necesita base de datos de todos los catalanes completa, no puntuales, «que no se pueden conseguir legalmente». Y ha concluido «están vistiendo un gran engaño porque saben que el 1 de septiembre no seremos independientes, no podremos gestionar todos los impuestos, pagar las pensiones, etc». Romero enlazaba así con el debate mantenido por Junqueras con el portavoz de CSQP, Joan Coscubiela, quien ha acusado al líder de ERC de engañar a la gente con sus promesas del «paraíso» para ampliar la base social del independentismo.

Por las mañanas proclama la desobediencia, y por las tardes en la intimidad y en castellano se va a ver a Montoro y lo pacta todo”

Coscubiela ha acusado a Junqueras de «superar su capacidad de tomar el pelo a este parlament» y de tener una doble vida política, «por las mañanas proclama la desobediencia, y por las tardes en la intimidad y en castellano se va a ver a Montoro y lo pacta todo». El dirigente ecosocialista ha concluido que lo explicado por el ex juez en sus conferencias es efectivamente falso pero ha recriminado a Junqueras que seguía el guión de Esquerra cuando realizaba estas declaraciones. Y tanto Coscubiela como Romero han insistido en que la «desconexión sin costes ni riesgos es mentira».

Carles Riera, portavoz de la CUP, ha dado por cerrado el caso con las explicaciones de Junqueras y ha reclamado al vicepresidente que mantenga el esfuerzo de su gobierno para garantizar la celebración de un referéndum y posterior declaración de independencia unilateral con los que Junqueras se han declarado absolutamente comprometido.