El Podemos salido de Vistalegre II ha reequilibrado la balanza en el partido. El contrapeso que ejercían Iñigo Errejón y sus afines, con un papel más institucional, ha desaparecido después de la victoria de Pablo Iglesias. El secretario general, revalidado ampliamente en su cargo, confirmará el viaje radical de Podemos con acto lleno simbolismo: acudirá este sábado el al Centro Penitenciario de Jaén para visitar a Andrés Bódalo, sindicalista encarcarcelado hace casi un año por la agresión a un edil socialista. A la visita irá acompañado de los diputados Rafael Mayoral, secretario de Sociedad Civil, y Diego Cañamero,  sindicalista del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), al que también pertenece Bódalo.

Bódalo, el edil por Jaén en Común, marca de Podemos, fue condenado a prisión tras ser condenado a tres años y medio de cárcel agredir al teniente de alcalde de Jódar (Jaén) durante una protesta jornalera en 2012 y su causa ha sido abanderada en los últimos meses por el sector más radicalizado de la formación morada. El apoyo a Andrés Bódalo, que previamente a su encarcelamiento ya había sido condenado por altercados en dos ocasiones anteriores, todavía genera división en el partido. «El mejor sitio donde puede estar Bódalo es en la cárcel», opinan en privado algunos de los diputados de Unidos Podemos. Sin embargo, con la nueva línea oficial de Podemos y la reorganización de responsabilidades, ya no hay posibilidad de réplica por parte del sector menos cómodo con estas reivindicaciones.

Podemos, a través de un comunicado de prensa, ha dado a conocer la visita reforzando así una de las proclamas que con más énfasis ha defendido una parte del partido. En el texto difundido, defienden que el jienense está encarcelado «tras un procedimiento judicial en el que no pudo interponer recurso en segunda instancia», consecuencia, señala, de «un error administrativo» de su procuradora.

El comunicado indica también que «es uno de los 300 sindicalistas contra los que se han emprendido procedimientos penales» por haber protagonizado diferentes protestas, algo que ha llevado a «organizaciones internacionales» a alertar sobre «el peligro» de que en España se persigan las reivindicaciones sindicales.