Cristina Cifuentes ha recibido con agradecimiento la dimisión este lunes de la ex presidenta del PP en la región, Esperanza Aguirre. En un comunicado de tono muy crítico, los ‘populares’ madrileños señalan que «respetan y agradecen», su decisión. «Nuestra organización comparte las razones expuestas por Aguirre para dejar el cargo, especialmente en lo que se refiere a que debía haber vigilado con mayor eficacia los posibles casos de corrupción, lo que ha causado daño a las instituciones y al propio partido», continúa el texto.

El PP de Madrid recuerda a la sociedad madrileña que el partido comenzó una nueva etapa «bajo la Gestora constituida en febrero de 2016», esto es, tras la dimisión de Aguirre al frente de la formación. «Esta nueva etapa está marcada por una política beligerante con la corrupción que es irrenunciable, y está basada en la más absoluta transparencia, y tolerancia cero frente a cualquier posible indicio de la misma», continúa.

El tono duro de Cifuentes contrasta con la frialdad recíproca entre Aguirre y Génova. La ya ex portavoz popular en el Ayuntamiento de Madrid ha huido de cualquier tipo de contacto directo con el líder de su partido, Mariano Rajoy, y con la dirección general del PP, a la hora de comunicar su dimisión. Al primero, de viaje oficial a Brasil, le ha mandado un SMS cuyo contenido se desconoce. Así lo hizo también cuando dimitió como presidenta del Partido Popular de Madrid en 2016. Pero Génova no se ha enterado por el Gobierno sino por la conversación que apenas una hora antes han mantenido el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, y el que era ahora su persona más estrecha en el ayuntamiento de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna, que era portavoz adjunto en el Ayuntamiento de Madrid y puede ser la persona que le sustituya en el consistorio, al menos al principio.

Precisamente, Henríquez de Luna ha sido una de las pocas personas que en la mañana de este lunes estaba con Aguirre en una larga reunión donde ésta ha explicado las causas de su decisión. En un principio, tras conocer la detención de Ignacio González en el desarrollo de la operación Lezo, Aguirre se aferró al cargo bajo el argumento de que necesitaba más información antes de tomar una decisión. Una vez trasladado a prisión, el viernes por la noche, desde su entorno trasladaron que, contra las informaciones que hablaban de una dimisión inminente, ésta no se iba a producir «en fin de semana».

Este lunes, acorralada por unos indicios que no hacen más que empeorar para el que fuera su delfín político, al que dejó al frente del Gobierno de la Comunidad, no ha podido resistir más.

Desprecio de Génova

La frialdad de Aguirre con el cuartel general de los populares, desde la que se le presionó para que, esta vez sí, dejara la política, ha sido correspondida por un gélido y breve comunicado del PP de dos párrafos conocido al filo de las 18.45 horas de este lunes.  «El PP respeta la decisión personal tomada en la tarde de hoy por Esperanza Aguirre de dimitir de su cargo de portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Madrid y dejar su acta de concejal», dice el texto.

Pero el segundo párrafo no mejora el tono casi displicente con su antigua baronesa territorial ya que se limita a comentar  que «valora y reconoce» su larga trayectoria desarrollada en distintas administraciones así como en el partido «y considera que ha sido una persona relevante para esta organización». Nada más, lo que, a fin de cuentas, dice mucho sobre cómo Aguirre llevaba años siendo un personaje no grato para la planta séptima de Génova que retó no pocas veces a Rajoy.