Esperanza Aguirre dimite: “Me siento engañada. No vigilé todo lo que debía. Por eso dimito”. La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, ex presidenta del partido en la comunidad y portavoz en el Ayuntamiento ha cedido a la presión de su propio partido, que la quería fuera de la primera línea política desde hace tiempo. Ese anhelo se ha convertido en todo un clamor interno desde la detención del que fuera su mano derecha en la Comunidad de Madrid y en el PP regional, Ignacio González, el pasado miércoles, y tras su declaración como testigo en el juicio del caso Gürtel el jueves. La hasta ahora portavoz en el Ayuntamiento de la capital ha comparecido ante los medios a las 17.00 horas en la sede del grupo Municipal para explicar los motivos de la renuncia.

Con una breve declaración de apenas tres minutos ha puesto fin a cerca de treinta años en política. Sin aceptar preguntas, ha recordado que el ahora en encarcelado Ignacio González “ha sido una persona “de mi máxima confianza”. Se conocieron en los años ochenta en el ayuntamiento de Madrid, más tarde le hizo subsecretario de Educación y tras unos años separados, acabó siendo el vicepresidente del Gobierno de la comunidad. Hasta ahí la historia conocida, pero Aguirre -que ha notificado su dimisión a Mariano Rajoy a través de un SMS- ha revelado que “en algunos momentos, algunos medios le señalaron como inmerso en asuntos que podían ser calificados de incorrectos. Le pedí explicaciones y me las dio en privado de manera exhaustiva”.  Y fue ahí donde se mostró más dura: “ahora me siento engañada y traicionada”.

Como hizo cuando dimitió como presidenta del PP de Madrid  tras las revelaciones en torno al también encarcelado Francisco Granados, ha admitido que “no vigilé más”. Si bien cree que el auto del juez Eloy Velasco y el encarcelamiento del que fuera su más estrecho colaborador “no son una prueba definitiva contra él “, demuestra que “no vigilé todo lo que debía”.

“Mi manera de concebir la política como servicio a España y a mis conciudadanos me lleva a asumir la responsabilidad que me corresponde por no haber vigilado a Ignacio González, por no haber descubierto antes lo que ahora, después de años de investigación, han descubierto la guardia civil y el juez”, ha proseguido Aguirre en su despedida.

La que aspiró a casi todo, se ha despedido señalando que la corrupción es un problema central de la política española “y para luchar contra ella no es suficiente la acción de la justicia, rigurosa pero demasiado lenta”. Por ello, entiende que los ciudadanos tienen derecho a que los políticos asumamos todas nuestras responsabilidades, con dignidad, sin dilaciones y sin excusas”.

Y un alegato final: “y yo tengo como norma de conducta no eludir mis responsabilidades”, ha concluido la ex presidenta regional en una comparecencia de tres minutos en la que no ha admitido preguntas de los medios de comunicación.

Nadie en la cúpula del PP ha salido públicamente a defender a Aguirre, que también ha sido ministra y presidenta del Congreso. Pero los dirigentes de Génova tampoco han pedido su dimisión, aunque en privado le han instado a abandonar el Ayuntamiento. El vicesecretario general del PP encargado de Comunicación, Pablo Casado, ha asegurado este lunes que el partido no ha solicitado la dimisión de Aguirre. No obstante, recordó que la portavoz municipal ya abandonó su cargo como presidenta del PP de Madrid en febrero de 2016 tres días después de que la Guardia Civil registrara la sede regional del partido.

“No hay ninguna acusación contra ella y esa decisión se debe tomar a título particular”, ha asegurado. Sus declaraciones completan las palabras del vicesecretario general de Organización, Fernando Martínez Maíllo, que este fin de semana ha asegurado que “los que en el pasado traten de condicionar el futuro no tienen cabida en el PP”.

En rueda de prensa tras la reunión del comité de dirección del PP, Casado ha señalado que “a nivel orgánico” la dirección nacional del PP no tiene “nada que reclamarle” porque ya dejó la Presidencia regional del partido. Ha considerado que hay que “desligar” la responsabilidad actual de Aguirre como portavoz municipal, sobre la que no hay “ninguna sospecha”, de su responsabilidad a la hora de elegir colaboradores que “no merecían su confianza”, en clara alusión a quien fue vicepresidente regional con Aguirre y después presidente autonómico, Ignacio González, ahora en prisión por el caso Lezo.

Por su parte, la presidenta del PP de Madrid, Cristina Cifuentes, ha asegurado que no ve razones “objetivas” para pedir la dimisión de Aguirre. En declaraciones a los medios tras la firma del quinto plan director de prevención de riesgos laborales con la patronal y los sindicatos, Cifuentes ha rehusado solicitar la dimisión de su antecesora, que ocupó el cargo de presidenta de la Comunidad de Madrid cuando González estaba la frente del Canal de Isabel II.”No hay razones objetivas de incumplimiento de estatutos, reglamento y código ético como para que el partido le tenga que pedir a ella o exigir algún tipo de renuncia”, ha afirmado. “Es una decisión que le corresponde exclusivamente a ella”, ha añadido.