La polémica surgió el martes cuando Iñigo Errejón, como prácticamente cada semana desde hace tres años, debía acudir a la tertulia política del programa Hora 25 que dirige la periodista Ángels Barceló en la Cadena Ser. No lo hizo. Podemos decidió rotar a su representante en esta tertulia impidiendo la presencia del ex secretario político y tratando de imponer a la actual portavoz del partido en el Congreso, Irene Montero. La consecuencia: al final no participó nadie.

La directora del programa justificó en directo el derecho de la cadena privada a elegir libremente a sus invitados y criticó el veto de Podemos a Errejón. Mientras, en la puerta del museo Reina Sofía, desde donde se emitía el programa, y después de mantener un acalorado debate con los directivos de la Cadena, Irene Montero se grababa un videoselfie denunciando que la Ser le había impedido sentarse a la mesa política, donde ese día estaban Eduardo Madina (PSOE), Aitor Esteban (PNV) y Begoña Villacís (Ciudadanos). El debate quedó en bandeja: ¿quién escoge a los políticos que aparecen en los medios? Unos y otros responden a esta cuestión.

El tipo de programa marca en buena medida el protocolo que se sigue. En los espacios informativos, los medios de comunicación contactan con los gabinetes de prensa de los respectivos partidos y le adelantan el tema de actualidad que se tratará, de forma que los partidos suelen elegir al representante más autorizado sobre el asunto. Caso diferente es el de los espacios fijos, como algunas tertulias, donde suele haber colaboradores habituales que acuden puntualmente a su cita. En estos casos, el programa puede contactar directamente con el dirigente o hacerlo a través del área de prensa de los partidos.

En Ciudadanos, el gabinete de comunicación es siempre el intermediario entre medios y políticos, a diferencia de formaciones como el PP, donde hay dirigentes suficientemente autónomos para decidir su agenda bajo el amparo de la dirección. Desde el partido de Albert Rivera, aseguran que la prioridad es proporcionar a los portavoces solicitados por las propias cadenas, «salvo que por motivos de agenda o actividad plenaria el horario del programa le impida acudir». En esos casos, aseguran, se ofrece un portavoz alternativo acordado con el programa.

Desde el departamento de prensa del PP aseguran que habitualmente los colaboradores de los programas se establecen «de común acuerdo», aunque en algunos programas se elige al candidato en función de la temática: «Tenemos políticos sectoriales de acuerdo con la materia», explican, a la vez que señalan que suelen tener a políticos más o menos enfocados en cada uno de los géneros: «Tenemos a generalistas, a tertulianos o a sectoriales, depende».

En cambio, aseguran que hay otros espacios con colaboradores fijos en los que «piden que no cambien»; en estos contactos, relatan, siempre hay «una pequeña negociación entre medio y partido», aunque aseguran que más que imponer participantes, se «sugieren», a expensas de que acepte el programa. Aseguran que en su caso «ningún medio ha vetado a nadie» puesto que los contactos son bilaterales y cabe cierto diálogo.

Eso sí, especifican que el programa Hora 25, de Cadena Ser, suele ser «más selecto» y tiene un tinte más personalista «porque la tertulia tiene un tono muy concreto». Andrea Levy es la política popular que acude en los últimos meses a esta emisora, a no ser que se ausente «por viaje o enfermedad». Es entonces cuando la discusión medio-partido se pone en marcha. En el PSOE coinciden al describir el programa conducido por Angels Barceló: «A la Ser le gusta fidelizar, tener a gente que se le dé bien las tertulias».

Por lo general, aseguran los socialistas, los espacios demandan a perfiles conocidos del partido o con cargos públicos y que «siempre es un ten con ten», aunque desde el PSOE tratan de llevar a «personas que defiendan bien las siglas del partido». Aseguran, en cambio, que en espacios como la mesa política de Cuatro y la Cadena Ser requieren a «personas más fijas». Desde el departamento de prensa de Ferraz, reconocen que la situación que atraviesa el partido limita su poder de actuación: «La dirección no es oficial, sólo acuden a programas el presidente de la gestora, Javier Fernández, y su portavoz, Mario Jiménez», detallan. En el caso de que las cadenas deseen llevar a miembros de alguna candidatura, tienen que contactar directamente con el equipo de esa candidatura.

En este sentido, la situación del PSOE, en pleno proceso de primarias, es quizá la más análoga a la que vivió Podemos hace unos meses. Hasta ahora, todas las apariciones políticas necesitan de una «autorización de la dirección política», precisan. No se aventuran a avanzar las consecuencias de los resultados, aunque sí advierten: «El plantel político que se mueve en los medios tendrá que aprobarse en la nueva dirección».

El balón, al tejado político

Si los partidos aseguran el «ten con ten» entre unos y otros, los medios ponen el balón en el tejado de los políticos. «En las tertulias el partido pone a quien quiere poner», afirma Ángels Juan, directora de Las mañanas de Cuatro, el espacio político matinal de la cadena del grupo Mediaset. «Les dejamos libertad y ahí ellos verán el nivel que quieren tener», explica Juan, que confiesa que la polémica entre Podemos y la Ser le ha «extrañado mucho». «Nosotros dejamos mucha manga ancha y ellos se pican. Si uno manda un concejal, todos concejales. Si uno manda un diputado, todos diputados. Siempre preguntan lo que van a hacer los demás», detalla.

El ex presentador de este programa, Jesús Cintora, coincide igualmente en que «todos los partidos quieren que lleves a uno u otro» y que, por lo general, «para invitarles hay que pasar por el gabinete de prensa». Y defiende: «Lo mejor es negociarlo. En la televisión, yo defiendo que vaya el político que el programa quiere, basado en que es el que le gusta a la audiencia».

David del Cura, competencia directa de Hora 25 desde Onda Cero, matiza por su parte que en La Brújula no se hace «tertulia de políticos», sino de periodistas y economistas, aunque sí es «habitual» acudir a los departamentos de prensa de los partidos y aceptar los portavoces que las formaciones designan para tratar temas específicos.

El problema llega, a veces, cuando el portavoz que decide mandar el partido no funciona en los medios. En la radio, esto es difícil de detectar. En televisión, muy fácil: basta con analizar cuándo sube o baja la curva de audiencia para detectar qué caras suscitan más o menos atención.

«A veces piensas que alguien es espeso, que es aburrido, que no discute…esto a los partidos se les dice con mucha delicadeza, lo dejas caer y ellos mismos reflexionan. Si a uno se lo comen, no le mandan más», confiesa la directora de Las mañanas de Cuatro, que asume que los partidos también utilizan las tertulias como rodaje para sus nuevas promesas: «Ellos prueban, te avisan de que van a mandar a alguien nuevo y te preguntan qué tal ha ido. Hay una relación muy fluida y muy normal».

«He conocido a unos cuantos políticos que han dado un paso de gigante en sus carreras por ser invitados a los medios de comunicación. Y no siempre fue con el agrado de la dirección de los partidos políticos, precisamente», subraya en este sentido Cintora. El presentador también da relevancia a las diferencias de preparación y defiende que «no todos los políticos comunican igual» y el objetivo es «invitar a los mejores». «Puede ocurrir que el interés del programa no sea el mismo que el del partido», abunda para insistir en que lo habitual, si los criterios de medio y formación política difieren, es «negociar» y no imponer.