La historia de Guillermo Revilla está repleta de paradojas. A sus 22 años ha vivido en carne propia lo difícil que es reconocer en Euskadi que se siente español. El último revés lo vivió la madrugada del sábado al domingo cuando dos jóvenes de su edad se acercaron hasta el bar en el que trabaja los fines de semana en Vitoria. No querían consumir, simplemente buscaban agredirle. Tras llamarle “facha”, “pepero” y “español” le propinaron un puñetazo en la cara que ya investiga la Ertzaintza. Quienes lo hicieron no eran unos desconocidos, Guillermo los conocía perfectamente, uno era el hermano de un compañero de clase y el otro un “ex amigo” con el que no sólo compartió pupitre sino también una amistad profunda, excursiones y momentos importantes de su adolescencia.

El puñetazo y el insulto sólo fue la gota que colmó el vaso. El mismo que se había llenado gota a gota desde su infancia y hasta la adolescencia. Educarse en una ikastola, reconocer sin tapujos que se siente español y ser reacio a callarse le granjeó desde muy joven insultos, amenazas y encontronazos. Guillermo habla euskera perfectamente y conoce a no pocos jóvenes de su edad identificados con los movimientos juveniles afines a la izquierda abertzale. Los mismos para los que perfiles como el suyo son motivo suficiente para poder ser agredidos e insultados. En su adolescencia, el pecado de Guillermo fue no sólo expresar sin tapujos su sentimiento de identidad, sino también formar parte de la selección española de rugby. Su corpulencia atlética propia de un jugador de rugby podría haberle servido para imponerse en una agresión física como la sufrida el sábado, “seguro”, pero evitó el enfrentamiento.

Reconoce que ser miembro de la selección española de rugby y «no callarse» por sentirse español le ha generado varios episodios de insultos y agresiones

“No es la primera vez que me insultan y me amenazan, ya me ha ocurrido otras veces, pero en esta ocasión pensaba que como siempre, se quedaría ahí”. No fue así, los dos jóvenes que en torno a las 03.00 horas del sábado se acercaron al bar donde trabaja, en el casco viejo de Vitoria, tenían clara su intención, según señala, “habían acudido sólo a eso, a insultarme y agredirme”.

Identificados por el anuario escolar

Se conocían perfectamente, no en vano ambos habían estudiado en la misma ikastola que él, “uno es hermano de un compañero de clase y el otro fue compañero y amigo mío, hasta fuimos a esquiar juntos en alguna ocasión”. Pero de aquella amistad ya no queda nada. El distanciamiento fue progresivo y hoy, Guillermo ha presentado una denuncia contra ellos. “Estaban perfectamente identificados, sabía su nombre y apellido”. Tan sólo le faltaba aportar en su denuncia el segundo apellido. El anuario escolar que guardaba en casa le facilitó la información.

Desde los 16 años Guillermo abandonó el centro escolar hostigado y cansado de tener que enfrentarse a un clima hostil en el que “no me podía expresar libremente”. Hoy, afiliado a las nuevas generaciones del PP desde que cumplió los 18, estudia en la Universidad del País Vasco Administración y Dirección de Empresas, que compagina con bolos como modelo, y mantiene firme el mismo convencimiento que en su día le motivó a militar en el PP, “nunca me he callado y ahora mucho menos, yo me siento orgulloso de ser español”, reitera.

El joven agredido conocía a los dos agresores, a los que ha denunciado ante la Ertzaintza, uno de ellos incluso fue amigo suyo y compañero de clase

El PP ha condenado la agresión que considera “intolerable e injustificable”. Ahora, su caso ha saltado a las redes sociales y observa con tristeza cómo entre muchas muestras de apoyo que ha recibido no faltan pocas críticas a medio camino entre el ‘te lo mereces’ por ser del PP o el ‘os lo habéis ganado por la corrupción’.

En su cuenta de Facebook, Guillermo asegura que lo que más le entristece es que personas que llegaron a ser amigas actúen de ese modo, «suele pensar que haya gente así y duele pensar que la gente de su alrededor vea la situación como algo que está mal pero que ni siquiera comenten que está mal y se opongan a estos comportamientos». Apunta que en situaciones como las vividas por él se ve que existe «una sociedad enferma que no tolera a lo diferente y que cuando se manifiestan ocasiones en las que demostrar la cordura no lo hacen». Recuerda cómo en sus años en la ikastola tuvo que vivir situaciones de acoso y «homofobia» o transigir con expresiones como «¡pásame el balón puto español!» y vivirlo como si fuera normal «no lo era y no lo es» y tampoco lo es la permisividad que tiene estos actos en la sociedad vasca»

La agresión de Guillermo no es la primera que recibe un miembro de nuevas generaciones del PP. En octubre de 2016 el presidente de las juventudes del PP en Vizcaya, Nacho Toca también recibió un puñetazo mientras se encontraba con unos amigos de un local de Bilbao. El hecho fue puesto en conocimiento de la Ertzaintza. La denuncia continúa investigándose.

Las agresiones a miembros del PP llegan en plena campaña de ataques a sedes del PNV por parte de colectivos afines a la izquierda abertzale. Varias sedes de la formación nacionalista han sido atacadas tras los hechos ocurridos la semana pasada en Vitoria en la que la Ertzaintza procedió a interrumpir el suministro eléctrico a un grupo de ocupas de varias viviendas de un barrio de la capital alavesa.

Las agresiones han sido tratadas este mediodía en el Ayuntamiento de Vitoria donde todos los grupos excepto EH Bildu han respaldado un manifiesto de condena los ataques promovidos desde diversos colectivos contra las sedes sociales del PNV.