Joven, devoto musulmán y nacido en Manchester de padres libios. Salman Ramadan Abedi, de 22 años, es el último “soldado del califato” que ha atentado en suelo europeo, en su ciudad natal, contra adolescentes y niños que asistían a un concierto de Ariana Grande.  Muchas de las víctimas tenían la edad de su hermana menor, Jomana, de 18 años. Pertenece a esa segunda generación de inmigrantes que produce monstruos.

Detonó un artefacto casero a la entrada del Manchester Arena y se suicidó a la salida del concierto con el objetivo de provocar el mayor número de víctimas posibles. Hay vecinos que aseguran que le escucharon entonar versos del Islam poco antes del concierto, según el Daily Mail. La policía está investigando cómo Salman, fan del Manchester United, se radicalizó en los dos últimos años y si es un “lobo solitario” o tuvo cómplices.

Varios miembros de la comunidad libia en Manchester temían que el autor del atentado fuera uno de los retornados de la guerra que ha sufrido su país. Muchos volvieron traumatizados por lo que vieron y no encuentran fácilmente su lugar en el mundo. Tampoco lo hallan los jóvenes lobeznos del califato como Salman.

Según The Guardian, nadie sospechaba de Salman Abedi, retraído, muy religioso pero siempre respetuoso con sus padres. Parece que su hermano mayor, Ismael, era mucho más extravertido y escandaloso. Además, tienen otros dos hermanos, Hashem, de 20 años, y Jomana, de 18. Solían frecuentar la mezquita de Didsbury en Manchester.

El patriarca de los Abedi, conocido entre los suyos como Abu Ismael, entonaba con frecuencia el adan para convocar al rezo de los fieles, y sus hijos recitaban el Corán de memoria. La comunidad libia de Manchester mantiene que para el padre será devastador conocer que su hijo es el suicida de Manchester. “Solía criticar abiertamente la ideología yihadista y siempre subrayaba que lo que hace el Estado Islámico es criminal”, comentaba un hombre de origen libio al Guardian.

El padre de Salman “siempre decía que lo que hace el Estado Islámico es criminal”, comenta un vecino de origen libio

La policía se desplegó ayer en Elsmore Road, una calle de la zona de Fallowfield, al sur de Manchester, donde se ubica la casa donde había vivido la familia. También se buscó a su hermano Ismael, en la zona de Chorlton, donde reside. Los padres, Abu Ismael, y Samia Tabbal, de 50 años, emigraron hace décadas de Libia y primero se instalaron en Londres y luego en Manchester. Hay medios que dicen que toda la familia salvo los dos hijos mayores ha vuelto a Libia.

De su hermana Jomana había rastro en Facebook, según el Telegraph. Fue alumna de la Whalley Range High School antes de empezar a trabajar en la mezquita de Didsbury. Aunque nació en Manchester, aseguraba en las redes ser de Trípoli y tenía muchas conexiones libias. La zona en la que han crecido, Whalley Range, es la misma en donde se criaron Zahra y Salma Halane, que aspiraban a estudiar medicina, hasta que se cruzó en su camino la llamada del Estado Islámico y se fueron a Siria.

En su último libro, Yihad y Muerte, Olivier Roy, experto en Islam, se pregunta por qué estos jóvenes nacidos en Europa se unen al autoproclamado Estado Islámico. Roy destaca cómo el IS glorifica el culto a la muerte y cómo su máquina de propaganda ha cosechado un gran éxito en su acercamiento a la juventud. “Se convierten en radicales no porque malinterpreten los textos o sean manipulados. Son radicales porque quieren serlo”, señalaba Roy, a The Economist. Según Roy, el poder del IS nace del miedo que inspira, pese a que cada vez tiene menos fuerza sobre el terreno.

Se convierten en radicales no porque malinterpreten los textos, sino porque quieren serlo”, dice Olivier Roy

En un documento publicado por el Instituto de Estudios Estratégicos, Natalia Municio Mújica, realiza un perfil de los soldados del califato que actúan en suelo europeo desde 2015. El primero fue Amedy Coulibaly, un francés de origen maliense, que atentó contra un supermercado de comida kosher en París.

“Más del 70% de estos soldados del califato son hombres de segunda generación cuyos padres son oriundos de países como Argelia, Marruecos, Túnez, Malí o Jordania, Crecieron en el seno de familias de clase media-baja. Con excepción del cerebro de los atentados de París, Abdelhamid Abaaoud, que provenía de una familia acomodada. Su deriva comenzó al ser expulsado de una prestigiosa escuela en la que había sido admitido”, señala la investigadora en su Evolución del perfil del yihadista en Europa.  Destacan por su uso de las redes sociales y de Internet. Suelen perpetrar atentados de bajo coste.

El investigador Fernando Reinares, del Real Instituto Elcano, ha estudiado a fondo el problema de la segunda generación de inmigrantes en Europa Occidental. Muchos jóvenes hijos de inmigrantes, nacidos en suelo europeo, están detrás de los atentados más cruentos. “Los gobiernos en Europa Occidental tienen un serio problema con el acomodo de los musulmanes de segunda generación en el seno de nuestras sociedades plurales y pluralistas. Ni el multiculturalismo británico ni el asimilacionismo francés pueden ser evaluados positivamente”, escribía Reinares en un artículo titulado Fábricas de terroristas.

Los gobiernos europeos tienen un problema con el acomodo de los musulmanes de segunda generación”, dice Fernando Reinares

En el caso de España e Italia la movilización yihadista sería menor, según el experto, debido a que aún domina la primera generación de estos inmigrantes. En el último informe sobre los yihadistas en España, elaborado por Reinares y Carola García-Calvo, destacaban que en nuestro país los yihadistas son varones de entre 25 y 39 años, la mayoría casados y con hijos, y ocho de cada diez, extranjeros, nacidos en Argelia,  Marruecos y Pakistán.

Según Reinares, lo que subyace en el caso europeo es “una generalizada crisis de identidad entre los musulmanes jóvenes”. Se ven atrapados entre dos culturas y no se sienten vinculados a ninguna de ellas. “Muchos de ellos no muestran afecto hacia la nación en que han nacido o donde han crecido pero tampoco por el país de donde son originarios”, escribe Reinares en este texto.

Es la razón que explica que el mensaje del califato les atraiga tanto. Es la “nación global” del Islam que les promete un paraíso seguro si acaban con los infieles, “con los cruzados”, como esos adolescentes y niños que disfrutaban de las melodías de Ariana Grande.