A menos de 48 horas para las elecciones, la mayoría absoluta que las encuestas pronosticaban para los conservadores al comienzo de la campaña electoral ya no es un escenario seguro. Según los sondeos realizados por Yougov e Ipsos Mori, el partido de Theresa May estaría tan sólo cuatro o cinco puntos por delante de los laboristas. La valoración de la primera ministra también ha experimentado una caída considerable: según una encuesta realizada por Opinium, el 37% de los votantes tiene una visión más negativa de May en la última semana de campaña que a comienzos de mayo.

Es evidente que el periodo electoral no ha beneficiado a Theresa May. La líder del Partido Conservador ha llevado a cabo una campaña personalista, centrada en su capacidad de liderazgo y en construir una Gran Bretaña «fuerte y estable». A su vez, se ha negado a participar en los debates con los otros candidatos. Tampoco el manifiesto conservador ha ayudado: la llamada dementia tax (impuesto a la demencia), amenaza con alienar incluso a sus votantes más leales.

La propuesta más controvertida

En el manifiesto publicado a comienzos de mayo los conservadores proponen que, dada la crisis de financiación que sufre la NHS (el Servicio Nacional de Salud), cualquier persona con activos con valor superior a 100,000 libras- incluyendo el de sus hogares- tendrá que pagar por los cuidados domiciliarios que reciba.

Se trata de un cambio muy considerable respecto del sistema actual, en el que el gobierno local sufraga el coste del cuidado de las personas que viven en una residencia si el valor combinado de su casa y de sus ahorros es inferior a 23.250 libras. En caso de recibir cuidados domiciliarios, el gobierno local no incluye el valor de la vivienda y se tiene en cuenta tan solo los ahorros de la persona.

La nueva medida (que según medios británicos fue introducida en el manifiesto en el último momento) ha suscitado una enorme controversia. Muchos votantes han acusado a la primera ministra de discriminar a los que sufren enfermedades de larga duración que pueden ser tratadas a domicilio, como ocurre con la demencia; de ahí el nombre con el que los medios han bautizado esta propuesta. Las personas que lo deseen pueden aplazar el pago del coste hasta su muerte. Pero para muchos pensionistas otro motivo de preocupación consiste en no poder dejar su vivienda a sus hijos.

Tras la pésima acogida que ha recibido esta medida la primera ministra ha dado marcha atrás y ha precisado que se limitará la cantidad de dinero que estas personas tendrán que pagar por los cuidados domiciliarios; pero no ha fijado cuál será el límite. En el manifiesto de los conservadores no hay ninguna mención a este último punto, por lo que muchos medios británicos han acusado a May de “dar un giro de 180 grados”.

El líder laborista Jeremy Corbyn también ha atacado a la primera ministra por no especificar cuál será ese límite máximo a pagar antes de la cita con las urnas. “Es increíble que a pocos días de las elecciones millones de pensionistas todavía no sepan qué les deparará el futuro si tienen la mala suerte de sufrir demencia u otras enfermedades que requieran de atención domiciliaria”, dijo en un discurso este sábado.

¿Le costará las elecciones?

En un artículo para el Business Insider titulado The Dementia tax could cost Theresa May a landslide general election victory, el periodista Adam Bienkov afirma que se trata de una propuesta sorprendente, ya que afecta a las mismas personas que constituyen el grueso del electorado conservador; es decir, los pensionistas. Según una encuesta realizada por el Business Insider, antes de la publicación del manifiesto conservador un 68% de los votantes mayores de 65 años pensaba decantarse por los conservadores frente a un 16% que prefería a los laboristas.

Este apoyo podría haber disminuido, ya que según una encuesta realizada para el programa televisivo Good Morning Britain los pensionistas están divididos sobre cuál es el partido que ofrece las mejores propuestas para los votantes de la tercera edad.

El encuestador John Curtice, creador de la página web de sondeos What UK thinks, afirma que sería precipitado concluir que la disminución de la ventaja de los conservadores en las encuestas se debe a la dementia tax. “Lo que está claro es que la campaña de Theresa May no ha sido muy consistente”, explica en una conversación telefónica. “Por otro lado, Corbyn ha hecho un buen papel, se ha presentado como un líder relativamente sensato”.

“También hay que tener en cuenta el poder de las expectativas. Se esperaba tan poco de Corbyn que no hacer un mal papel contra May ya supone una victoria para los laboristas. Y, por supuesto, su manifiesto ha resultado ser mucho más popular que el de la primera ministra”, explica el encuestador.

Para Curtice, la dementia tax no es la razón por la que la campaña de los conservadores resulta incoherente, sino que es sólo un ejemplo más de la mala campaña que se ha llevado a cabo.

Contradicciones

Tal vez el principal fallo de May haya sido el de realizar una campaña personalista y basada en su capacidad de liderazgo. La representante de los tories ha intentado presentarse como una líder fuerte y capaz, pero se ha negado a debatir directamente con Jeremy Corbyn. Tampoco acudió al debate entre los líderes de los partidos al que sí acudió el laborista. La decisión de mandar en su lugar a la ministra de Interior Amber Rudd, cuyo padre había fallecido 48 horas antes, tampoco fue bien recibida.

La inclusión de la dementia tax en el manifiesto conservador en el último minuto y sin previa consulta (al igual que el giro que dio a la propuesta a raíz de su impopularidad) han generado desconfianza. Y esta medida no es la única que ha provocado un debate: la noticia de que el Partido Conservador impulsará una votación en el Parlamento para revocar la prohibición de la caza del zorro también ha causado un gran alboroto.

Por otro lado, las propuestas de los laboristas de abolir las tasas universitarias y aumentar la financiación de la sanidad pública suenan bien a muchos votantes.

La imagen de May también se ha visto afectada por su negativa a concretar las propuestas del partido sobre el Brexit o la inmigración. Su repetición constante del lema de los conservadores (“Un Reino Unido fuerte y estable”) no sólo ha provocado la frustración de gran parte del público, sino que también ha inspirado una canción que se encuentra en lo más alto en las listas de ventas.

Terrorismo

A raíz del atentado de Londres del pasado sábado, la líder conservadora ha intentado enfatizar su mensaje de liderazgo con el anuncio de un endurecimiento de la estrategia antiterrorista en Reino Unido. También ha afirmado que estará dispuesta a modificar las leyes que protegen los derechos humanos si esto sirve para combatir el terrorismo.

Aunque estos mensajes pueden calar en un electorado que se ha visto afectado por dos ataques en menos de dos semanas, muchos recordarán que los recortes policiales de los últimos años son responsabilidad del Gobierno de los tories.  

En una campaña centrada en la promesa de un liderazgo fuerte y estable, las contradicciones de la primera ministra (empezando por su cambio de parecer tras haber asegurado en numerosas ocasiones que no convocaría elecciones anticipadas) reflejan justo lo contrario.

No obstante, aunque todo apunta a que los conservadores ganarán las elecciones, un resultado que no garantice una mayoría conservadora sería un fracaso personal para Theresa May.