Por mucho que insista Moncloa en que quien se examina hoy es Pablo Iglesias, obligado a presentar un programa de Gobierno en una moción que debe ser constructiva, saben que les tocará pasar un trago amargo a cuenta de la corrupción. Es este el argumento al que se aferra Podemos para censurar al presidente del Gobierno y el que, sin duda, empleará el portavoz socialista, José Luis Ábalos, para intentar marcar distancias con el Gobierno antes de adentrarse en las explicaciones de la abstención del PSOE.

El presidente del Gobierno asistirá a una exposición de los casos de corrupción en sus filas, en un terreno donde no dejan de sentirse incómodos los populares. Aun así, su intención es intervenir para responder a la batería de ataques de Podemos, según la decisión que se tomó en la mañana de ayer en Moncloa. La primera, sin embargo, en tomar la palabra en nombre del Gobierno será la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien, con toda probabilidad, dará la réplica a la portavoz del Grupo de Podemos, Irene Montero, que abre la sesión.

Junto a Rajoy y Santamaría, la tercera pata de la réplica popular al partido de Pablo Iglesias será la del portavoz parlamentario, Rafael Hernando. El guión sólo se variará «en función de lo que hagan PSOE y Ciudadanos», esto es, «que se inhiban o entren a atacar al Gobierno», afirman fuentes gubernamentales. Si el debate se convirtiera en un «todos contra Rajoy», es probable que éste decidiera no intervenir. El resto de los ministros, en principio, estarán para facilitar papeles a los principales actores de esta obra por actos, puesto que, en general, «no tienen preparados discursos», admiten los medios consultados por El Independiente. 

El Gobierno intentará soslayar el asunto de la corrupción poniendo el acento en las cuestiones de índole económico. Rajoy está «sacando a España de la crisis» y «hay 430.000 parados menos que hace un año», es el contenido central del último argumentario distribuido entre los parlamentarios populares de cara al debate de la moción de censura.

Moncloa intenta «contraprogramar» con la marcha de la economía y la creación de empleo

Prosigue este textgo que «Pablo Iglesias se presenta sin votos y sin proyecto. No tiene alternativa al modelo del PP de creación de empleo. La moción de censura va a ser un claro fracaso de Podemos, y personalmente, de Pablo Iglesias». Pero saben que por mucho que intenten desviar el foco mediático esperan una andanada anti corrupción de podemitas, en primer lugar, y de socialistas, como teloneros. Es más, ni siquiera Ciudadanos podrá sustraerse de esta cuestión. Albert Rivera subrayará que en la página del  «haber» de su formación está la constitución de una comisión de investigación sobre las finanzas populares, que va viendo la luz, de forma harto agónica, en el Congreso de los Diputados.

Porque si pocos aliados va a tener Iglesias frente a esta moción que han criticado de forma pública hasta sus socios de Compromís -aunque la terminen apoyando- y de forma soterrada algunos sectores de Podemos, tampoco le van a salir defensores entusiastas a Rajoy por mucho que la moción esté condenada al fracaso. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, vaticinó ayer en una entrevista en TVE que el debate será «bronco» y «con golpes fuertes» a los que el Gobierno responderá con «argumentos» sin querer adelantar quién o quiénes tomarán la palabra en defensa del Ejecutivo.  Rajoy tomaría la palabra, eso sí, avanzado el debate contra su criterio inicial de hurtar a Iglesias un «cara a cara».

Sánchez ha alertado a los suyos que espera un «duro ataque» de Iglesias «con emplazamiento incluido»

Pero no sólo teme Moncloa las andanadas de Podemos. Hasta el próximo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha alertado a los suyos que espera un «duro ataque» de Pablo Iglesias con «emplazamiento incluido». La posición para los socialistas  tampoco es cómoda. La anunciada abstención es complicada de explicar a una amplia base electoral que quiere la unidad de acción de la izquierda. Y aunque la unión de sus votos no sea suficiente para sacar la moción adelante, el gesto puede pasarles factura. Asimismo, el portavoz socialista, José Luis Ábalos, se verá obligado a explicar porque declarándose Sánchez próximo a los votantes de Podemos, rechaza, en cambio, al líder que los representa.

Moncloa y PP destacan en su «manual de instrucciones» que Podemos busca «desgastar al Gobierno, ganar notoriedad mediática ante su falta de proyecto político», pero, también, y»acabar con el PSOE». «Es una moción sin sentido, condenada al fracaso y que tiene un alto coste económico», afirman tras asegurar, como no podía ser menos, que no hay motivos para una moción.