Se acabó la «tregua» que los populares habían dado al PSOE. Ha sido clausurar los socialistas  su congreso federal y comenzar el PP una andanada con dos ejes centrales: los coqueteos de Pedro Sánchez con la España «plurinacional» y lo que Génova considera «amenaza» de un frente de izquierdas con el que intentar descabalgar a Mariano Rajoy de Moncloa. El comité de dirección del PP ha analizado en la mañana de este lunes un cónclave que ha abierto para ellos más interrogantes que certezas al tiempo que alertan respecto al riesgo de que socialismo español «siga los pasos del francés», prácticamente desaparecido de la escena política gala, tal y como ha quedado de manifiesto en las últimas presidenciales y en las legislativas de este fin de semana.

Si a primera hora de la mañana Mariano Rajoy hacía una apuesta genérica por la moderación y la mesura para huir de extremismos y radicalismos al tiempo que tendía la mano a Sánchez para pactar grandes cuestiones de Estado, un par de horas más tarde concluía con su «núcleo duro» que ha ganado «el líder más extremista», que Sánchez huye «de la estabilidad y de la concordia» al tiempo que «contemporiza con el independentismo catalán».

Génova considera que el PSOE les deja libre el centro político, voto por el que también luchará Ciudadanos

Le ha correspondido al portavoz popular, Pablo Casado, dar cuenta ante los periodistas de la reunión del comité de dirección. Ha resultado evidente el grado en que ha elevado el tono contra un partido cuyos problemas son «de diván de psicólogo» porque pretende «soplar y sorber al mismo tiempo» y que, «en lugar de dedicarse a ganar elecciones» se «acomoda» en la derrota y estudia cómo «echar a los que ganan».

Esta nueva estrategia del PP se visualizará también allí donde los socialistas pretenden hacerse fuertes: el Congreso de los Diputados con la ex secretaria de Estado Margarita Robles como nueva portavoz parlamentaria, destinada a llevar el peso del Grupo ante la ausencia de Sánchez, que dejó el escaño. Se acabaron los pactos entre ambos Grupos Parlamentarios, esos acuerdos con la antigua gestora socialista que, previsiblemente hubieran continuado con Susana Díaz.

Cree el PP que el discurso del nuevo PSOE deja huérfano al centro político, esto es, la misma base electoral por la que luchará Ciudadanos, mientras que los socialistas «tendrán que disputarse los votos del 15-M» con Podemos.

La ronda de contactos de Rajoy con Sánchez a cuenta de Cataluña será «discreta»

Pero si hay un capítulo que preocupa especialmente en Moncloa y en el cuartel general de los populares es la unidad en torno a Cataluña. Porque si bien es cierto que en el congreso federal ha habido un rechazo explícito a la consulta independentista, la asunción del carácter «plurinacional» de España inquieta mucho, hasta el punto de que comparan a Sánchez con aquel José Luis Rodríguez Zapatero que proclamó que aceptaría cualquier Estatut que viniera de Cataluña, génesis de la deriva a la que han llegado los independentistas en la actualidad.

«¿En que nación reside la soberanía?», se ha preguntado Casado en nombre de un partido que teme que el nuevo secretario general socialista se esté «radicalizando» para conseguir votos «renegando» de aquel histórico congreso de Suresnes donde Felipe González consiguió que su partido abandonara el marxismo. En este sentido ha criticado que la clausura del congreso socialista estuviera llena de banderas «preconstitucionales» republicanas, muy lejos de aqeella «gran bandera española» con la que adornó su primera puesta de largo. «Ha ido haciendo el ridículo en una huida hacia adelante», ha sentenciado.

Eso no impide que Rajoy tienda la mano a Sánchez, aunque no haya comentado nada a los suyos respecto a sus planes para citarle o no en Moncloa, cosa que está esperando Ferraz. La ronda de contactos «debe ser con discreción», ha advertido el portavoz del PP, que ha ironizado sobre del hecho de que la nueva vicesecretaria general socialista, Adriana Lastra, haya puesto a Bolivia como ejemplo de estado plurinacional.

La consigna popular es clara: «se acabó, vamos a dejar de reírles las gracias».