El triunfo de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE abre en Ciudadanos nuevas expectativas para ampliar su base social. Creen en el partido de Albert Rivera que el giro a la izquierda del socialismo español puede dejar huérfanos de referentes políticos «a un elector identificado con el centro progresista». Un perfil de votante «profesional, joven, urbano, ya con familia, que no comparte las tesis de un PSOE fronterizo con Podemos» como prevén que será el partido liderado por el renacido Sánchez, señalan fuentes de la dirección de este partido. Con el objetivo de convertirse en un nuevo referente, endurecerán su discurso frente al PP en aquellas cuestiones que son claves para la formación naranja como la corrupción.

De hecho, la constitución en el Congreso de los Diputados de la comisión que analizará la financiación del PP es el terreno propiciatorio para poner en marcha esa nueva estrategia de marcar perfil propio frente a los populares. El partido en el Gobierno no está nada contento con lo que definen escaramuzas de Rivera y los suyos. Que estuviera dispuesto a ceder la presidencia de dicha comisión a Podemos o que ahora coincida también con esta formación en pedir que sea Mariano Rajoy el último en comparecer, no les tiene muy felices.

Malestar popular con el papel de Ciudadanos en la comisión de financiación del PP y en la comparecencia de Cifuentes

Además, Ciudadanos rompió el principio de acuerdo al que había llegado con el PP para sacar adelante un sistema mixto por el cual, además de los comparecientes que aprobara la mayoría de la mesa de la comisión, todos los partidos tuvieran un cupo «de tres, cinco o diez personas a las que poder citar sin vetos del resto». Fuentes del PP explican que este pacto se rompió a las mismas puertas de la Sala Fraga Iribarne donde inició sus trabajos la comisión el pasado miércoles. En definitiva, no parece que el socio preferente del Gobierno esté dispuesto a facilitar el trago al PP en una comisión que formaba parte del acuerdo de investidura y que los populares aceptaron para no quedarse en franca minoría.

Las cosas no pintan mejor para la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien deberá comparecer sola el próximo día 2 de junio en la Cámara autonómica en la comisión de investigación de la corrupción. Ciudadanos ha vuelto a poner tierra de por medio al aliarse con PSOE y Podemos de modo que ese día no acuda nadie más a declarar sobre el informe de la UCO que vinculaba a la presidenta con una adjudicación ilegal de los servicios de cafetería de la Asamblea.

Rivera no se sumará a ninguna de las dos mociones presentadas por Podemos

Sin embargo, la estrategia del partido naranja no pasa, en ningún caso, por desestabilizar ni el gobierno de Rajoy ni el de Cifuentes. No se sumará a ninguna de las mociones de censura presentadas por Podemos y es un apoyo sólido para los Presupuestos Generales del Estado, aunque con el estallido de la «operación Lezo» se frustró la foto del acuerdo en la que trabajan los populares, que tenía por objeto servir también de balance sobre la marcha y el grado de cumplimiento del pacto de investidura.

El perfil del votante tipo del PSOE ha ido envejeciendo, está menos formado y se declara católico. El voto joven se lo reparten Podemos y Ciudadanos. La media edad que todavía vota socialismo por convicciones progresistas y, muchas veces, por tradición familiar, es el objetivo de Ciudadanos, que también se nutre de trasvases del PP tras los últimos casos de corrupción. El CIS de abril abona esta idea pues Rivera era el único que subía en intención de voto con respecto a los resultados del 26-J. De hecho, el punto y medio que perdía el PP parecía ir directamente a la formación naranja, que casi subía dos para ponerse al borde del 15 por ciento.

Acto con Aznar

Claro, que para convertirse en referente del electorado de centro-progresista, urbano y formado quizá sea un error la presencia de Rivera en el máster de liderazgo, gobierno y gestión pública que organiza el Instituto Atlántico de Gobierno, dirigido por José María Aznar. El líder de Ciudadanos ha sido llamado a clausurarlo el 8 de junio. La foto con Aznar, dicen en el PP, no sin sorna, «le perjudica de cara a su clientela».