El pleno extraordinario sobre el estado de la ciudad del Ayuntamiento de Lleida ha rechazado este martes una propuesta de la Crida-CUP que reclamaba la cesión de espacios municipales para el referéndum sobre la independencia de Catalunya y ha aprobado la propuesta de C’s de invitar a la selección española de fútbol a jugar un partido.

El gobierno local que preside Ángel Ros ha vuelto a convertirse en el más contundente en contra de la cesión de espacios públicos para la celebración de un referéndum que los socialistas catalanes consideran ilegal. Por convicción, y porque Ros es alcalde gracias al apoyo de C’s en Lleida, una alianza que le han afeado las fuerzas nacionalistas tras haber flirteado en tiempos con el sector catalanista del PSC, pero que se ha demostrado tremendamente sólida.

El alcalde ya había advertido de que se opondría a esta petición, recordando que los ayuntamientos no pueden hacer nada que no esté contemplado por la ley, y ha asegurado que los ayuntamientos socialistas “cumplirán con la legalidad”.

Invitación a “la Roja”

El pleno ha rechazado la cesión de espacios con los votos en contra del PSC, de Cs y del PP, los mismos grupos que han votado a favor de invitar a la Real Federación Española de Fútbol para que la selección española de fútbol o la Sub-21 juegue un partido en el Camp d’Esports municipal de Lleida.

La iniciativa del pleno ilerdense coincide con la campaña de la asociación Barcelona con la Selección para que “la Roja” juegue un partido en Cataluña. Este grupo recuerda que hace 12 años que la selección nacional de fútbol no juega en Cataluña, periodo en el que ha jugado 43 partidos.

La CUP había trasladado al pleno extraordinario de La Paería la petición que las fuerzas independentistas están llevando a todos los ayuntamientos catalanes: que la administración local ceda espacios para la celebración del referéndum, porque la Generalitat -titular de los institutos y algunos colegios- no tiene suficientes locales como para garantizar la cobertura de todo el territorio, especialmente en los municipios más pequeños.

La Paería ya se convirtió en blanco de las críticas cuando aprobó Ros aceptó incorporar al cartapacio municipal una propuesta de C’s para acabar con la prevalencia del catalán en las comunicaciones del Ayuntamiento. Una iniciativa que llevó a los grupos de la oposición -PDCat, ERC y la CUP- ha presentar una queja ante el Sindic de Greuges, por supuestos agravios detectados en la emisión de comunicaciones y la remisión de notificaciones de oficio en forma bilingüe a la ciudadanía y denunciaban la rotulación bilingüe de las señales de tráfico.