El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha convocado esta tarde a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, a diputados de JxS y la CUP y de las entidades independentistas Ómnium y la Asamblea Nacional Catalana (ANC) a una reunión en el Palau de la Generalitat para informarles sobre los avances en el proceso de preparación del referéndum independentista.

El encuentro, avanzado por Catalunya Ràdio, se produce el día en que la Generalitat ha tenido que reconocer que ha declarado desierto el concurso para la compra de urnas por un valor de 200.000 euros porque las empresas que se habían presentado no han concluido el proceso de homologación. Desde las cinco de la tarde, Puigdemont se encuentra reunido en el Palau de la Generalitat con los principales impulsores del referéndum para explicar cómo piensa superar su gobierno esta nueva traba, un encuentro que ha concluido hace unos minutos, tras casi dos horas de reunión.

La suspensión del concurso para la compra de urnas, tras quedar desierto, ha provocado el enfado del socio prioritario del Govern, la CUP. La portavoz anticapitalista Mireia Boya ha expresado su «más absoluta perplejidad» por lo que considera «no explicaciones» del Govern sobre la compra de urnas y el voto exterior del referéndum, y tras asegurar que ha sido «bandeada» de la toma de decisiones. Boya había advertido, horas antes de ser convocada la CUP en el Palau, de que no tolerará «subterfugios ni actitudes pusilánimes» por parte del ejecutivo catalán.

De espaldas del Parlament

Puigdemont debía aclarar además los detalles del proceso que el Govern se ha comprometido a explicar en un acto público el próximo día 4 de julio, especialmente la Ley de transitoriedad que debe dar cobertura legal a una consulta que el Tribunal Constitucional ya ha dicho que esta fuera de las competencias de la Generalitat. El 4 de julio se dará el pistoletazo de salida a la campaña «garantias.cat» con la que el Govern pretende tranquilizar a los muchos independentistas que dudan de la viabilidad del proyecto.

Unas explicaciones que tanto la oposición como miembros del ámbito independentista han criticado que no se produzcan antes en el Parlament. El gobierno catalán, sin embargo, ha dejado claro que no llevará nada por la vía parlamentaria hasta el último momento, para evitar las posibles impugnaciones de su proyecto legislativo. Lo que pasa por no llevar la Ley de transitoriedad al Pleno por lo menos hasta que se haya aprobado la reforma del reglamento de la Cámara autonómica que debe habilitar la vía de lectura única para evitar la previsible oposición de C’S, PSC, CSQP y PP.