JxS y la CUP coinciden: 3 millones de votos es el listón de participación que el soberanismo considera suficiente para dar por válido el referéndum de independencia del 1 de octubre. Sería una participación “claramente superior” a la registrada en la consulta del 9N de 2014, en la que participaron 2,3 millones de personas, como han señalado la portavoz de JxS, Marta Rovira, en un debate compartido en Catalunya Ràdio con la portavoz de la CUP Anna Gabriel y el diputado del PDCat Lluís Guinó.

Tras hacerse público el borrador de la proposición de Ley del Referéndum con la que los independentistas quieren dar cobertura legal al referéndum del 1-O, dos de las críticas recurrentes han sido la ausencia de un umbral mínimo de participación y de un listón de apoyo al ‘sí’ superior al 50% para proclamar la independencia.

Sin embargo, Anna Gabriel defiende que “la ley de referendum no puede establecer un porcentaje mínimo de participación porque eso activa el boicot y hace que la legitima abstención sea equivalente al ‘no'”. Sin embargo, la anticapitalista admite también que “todos sabemos que la participación debe superar con creces la conseguida el 9N, esto es el mínimo”.

El precedente del 9N

La consulta del 9N es por tanto el gran precedente, aunque los dirigentes de JxS tienen prácticamente prohibido equiparar ambas citas, como ha quedado demostrado esta semana con el cese fulminante del ex conseller Jordi Baiget. Pero en esa ocasión el voto estaba menos restringido, puesto que participaban los menores a partir de 16 años y los residentes extranjeros sin derecho a voto en elecciones.

Según el proyecto presentado ayer, tendrán derecho a voto las mismas personas que lo tienen en unas elecciones, es decir, residentes en Cataluña mayores de 18 años. En las últimas elecciones autonómicas celebradas, las de septiembre de 2015, el censo electoral era de 5,5 millones de electores de los que ejercieron su derecho a voto 4,1 millones, una excepcional participación del 75% que se explicó por la decisión de Artur Mas de presentar esos comicios como unas plebiscitarias precisamente sobre la independencia de Cataluña.

El temor al ‘sí’ a la independencia está en la base de los 25 diputados conseguidos por C’s gracias a la movilización de un sector del electorado catalán que habitualmente participa en las elecciones generales -tradicionalmente dando victorias a los socialistas- y se abstiene en las autonómicas. Las cuatro fuerzas que no defendían la independencia sumaron entonces 1,9 millones de votos.

Con la propuesta defendida ahora por los independentistas, necesitan que un millón de los votantes que no les apoyaron en las últimas elecciones autonómicas -bien porque se abstuvieran o apoyaron a otras opciones políticas- participen en el referéndum para dar por válido su resultado.

E invalidan así la opción de los partidarios del ‘no’ que opten por no participar porque no consideran que la consulta ofrezca las mínimas garantías democráticas, como han señalado diversos juristas. La abstención, en ese caso, sólo sirve para dar alas al ‘sí’, puesto que no penaliza la consulta y da más opciones de victoria al independentismo.