Diputados autonómicos de Junts pel Sí y la CUP han presentado este martes la Ley de Referéndum, que desarrolla los detalles de la consulta independentista programada en Cataluña para el próximo 1 de octubre. Estas son las claves del texto que, con la participación de Puigdemont, se ha hecho público hoy ante los diputados del Parlament.

¿Será vinculante el referéndum?

Como es lógico, los grupos soberanistas del Parlament han defendido que sí. “El primer punto establece la celebración de un referéndum vinculante . También la creación de un organismo como es la Sindicatura Electoral de Cataluña”, ha detallado el diputado de Junts pel Sí Lluís Corominas al explicar el texto. Según ha explicado posteriormente Gabriela Serra (CUP), la intención firme de los convocantes es aceptar el resultado y actuar en consecuencia: “Sean cuales sean los resultados, como es vinculante, los aceptaremos. Si el resultado es no, convocaremos unas nuevas elecciones autonómicas. Si el resultado es sí, proclamaremos la República Catalana”.

¿Qué pasará después?

Según recoge la propia ley, la reacción al resultado de la consulta, si se llega a celebrar, será inmediato. Si se impone el ‘no’, la convocatoria de elecciones autonómicas será inmediata. Si gana el ‘sí’, el articulado de la ley exige proclamar la República en un plazo menor a 48 horas. Es decir, antes del 4 de octubre de 2017.

¿Habrá un umbral mínimo de participación?

No. El texto no fija ningún mínimo de participación para considerar vinculantes los resultados del referéndum, y podría aceptar como válida una participación raquítica como la de la consulta del 9-N, en la que votaron sólo 2,3 millones de catalanes, apenas un 37% del censo. La exigencia de un umbral de participación es habitual en las consultas a la ciudadanía. Por ejemplo, el referéndum antirefugiados que impulsó Viktor Orbán en Hungría en octubre de 2016 no tuvo validez al no alcanzar el 50% de participación. En abril de ese mismo año, Holanda rechazó en referéndum el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Ucrania. Entonces acudieron a las urnas poco más del 32% de los holandeses, ligeramente por encima del umbral necesario del 30%.

¿Quién elaborará el censo?

La propia Generalitat, sin pedir permiso a los catalanes. “La inscripción en el censo no exige autorización previa del ciudadano”, ha explicado Corominas. Esto significaría que no se pide autorización para crear el censo para eludir la ley de protección de datos al ponerlo en la nueva ley, que se declara en estado de excepción por encima de todas las demás regulaciones.

¿Será obligatorio asistir a las mesas electorales?

La intención de la Generalitat es que sí. Según han explicado los diputados de la CUP y Junts pel Sí, los ciudadanos que sean elegidos para ocupar puestos de vocales o presidentes en las mesas electorales tendrán la “obligación” de asistir al puesto.

¿Qué dicen las encuestas?

Según la última encuesta publicada por La Vanguardia, sólo el 54% de los catalanes estaría dispuesto a votar en un referéndum planteado en los términos actuales, sin acuerdo con el Estado. De estos, el 42,5% votaría a favor de la independencia frente a un 37,6% que votaría en contra. En clave electoral, si se llegasen a convocar elecciones, esta misma encuesta pone de manifiesto el hundimiento del PDeCat, que caería hasta los 23 diputados, desde los 50 que consiguió en 2012, la última vez que se presentó sin ir en coalición con ERC. El partido de Oriol Junqueras sería el principal beneficiado de unos comicios, por encima de los 40 diputados, y sería su empuje el que mantendría por los pelos la mayoría soberanista en el Parlament.