Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede durante 22 años, ha fallecido a los 80 años, según ha informado el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Greg Burke, a través de su cuenta de Twitter.

La oficina de prensa del Opus Dei ha confirmado la muerte de Joaquín Navarro-Valls este miércoles 5 de julio por la tarde en Roma, a causa de un cáncer de páncreas. El antiguo director de la Sala de prensa de la Santa Sede ha fallecido en su residencia romana, acompañado por los fieles de la prelatura del Opus Dei con quienes vivía. El funeral será celebrado por el vicario general de la prelatura del Opus Dei, Mariano Fazio, en una aún fecha por confirmar.

Burke también ha difundido una foto de Navarro-Valls junto a Juan Pablo II en la que se le ve sonriente, junto al mensaje “sigue sonriendo”. Navarro-Valls fue el director de comunicación del Vaticano durante prácticamente todo el Pontificado de Karol Wojtyla (1984-2006) y durante quince meses del Pontificado de Benedicto XVI. Fue el primer laico y primer no italiano que ocupó este puesto.

Joaquín Navarro-Valls, nacido en Cartagena (Murcia) el 16 de noviembre de 1936, médico y periodista español, era actualmente presidente del Consejo Asesor de la Universidad Campus Bio-Médico de Roma y presidente de la Fundación Telekom Italia.

Inició sus estudios en la ‘Deutsche Schule’ de su ciudad natal, y realizó los estudios superiores en las facultades de Medicina de las Universidades de Granada y Barcelona. Fue ayudante en la Facultad de Medicina de la universidad de Barcelona y encargado del Servicio Policlínico en el departamento de Patología Médica.

Entró en relación con el Opus Dei cuando, siendo estudiante de Medicina en Granada, pidió plaza en el Colegio Mayor Albayzín. En aquellos años universitarios, se dedicó bastante al teatro, no solo como espectador, sino sobre todo como actor. Después de terminar la carrera en Barcelona, regresó a Granada. Entre tanto había pedido la admisión en el Opus Dei, y al volver a la ciudad andaluza se le encomendó precisamente la dirección de aquel mismo Colegio Mayor en que había sido residente.

Tras terminar la carrera de Medicina, hizo la especialización en Psiquiatría. Para no abandonar sus inquietudes literarias, emprendió también los estudios de Periodismo, que completó en 1968. Algunos años más tarde, su actividad como periodista le dará acceso al trabajo por el que llegaría a ser más conocido.

En los años sesenta, fue secretario de la Delegación del Opus Dei en Barcelona y colaboró en la puesta en marcha de diversas iniciativas apostólicas, sociales y educativas, en Cataluña y Aragón.

La llegada a Roma

A comienzos de los años 70 se trasladó a Roma, y colaboró con San Josemaría Escrivá en las tareas de comunicación del Opus Dei, donde le tocó informar del fallecimiento del fundador (26 de junio de 1975) y de la elección del sucesor, el ahora beato Álvaro del Portillo.

En Roma, también trabajó como corresponsal del diario ABC. Ese cargo comprendía los países del Mediterráneo oriental, lo que le obligó a viajar con frecuencia a los países de Oriente Medio. En 1983, fue elegido presidente de la Stampa Estera, la asociación de corresponsales extranjeros en la Ciudad Eterna.

En 1984, san Juan Pablo II le nombró director de la Oficina de prensa del Vaticano. Desde entonces, su figura ha estado asociada a la del Papa Wojtyla hasta su muerte en 2005, y después también a la de Benedicto XVI, con quien siguió desempeñando el mismo cargo durante los quince primeros meses de su pontificado.

Su relación con san Juan Pablo II fue muy estrecha: el Papa le encargó misiones delicadas ante figuras como Gorbachov o Fidel Castro, y con él y otras pocas personas pasó durante muchos años algunos periodos veraniegos de reposo en la montaña. “Soy consciente de que tendré que rendir cuentas a Dios –decía en 1993, todavía en vida del pontífice polaco–, por la inmensa suerte de haber podido trabajar cerca de un hombre, en cuyo entorno se palpa la existencia de la gracia”.

En 2006, al cumplir setenta años, fue relevado en la Oficina de prensa de la Santa Sede por el padre Federico Lombardi. Después, colaboró por algún tiempo como columnista del diario La Repubblica y en varias televisiones italianas e internacionales. En los últimos años de su vida, desde enero de 2007, fue presidente del Advisory Board de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma.