En la semana en la que se recuerda el vigésimo aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco, el Euskobarómetro vasco ha dado a conocer el pulso de la sociedad vasca en torno a la violencia terrorista de ETA. El informe dado a conocer esta mañana por su responsable, el catedrático de la UPV, Francisco Llera, constata que en el entorno de la izquierda abertzale -pese a que el respaldo a la banda terrorista ha descendido en los últimos años- aún persisten resistencias significativas a manifestar un rechazo total a la organización terrorista. Así, sólo el 20% de los votantes de la coalición de la izquierda abertzale asegura tener un “rechazo total” a ETA. El sondeo refleja incluso que el apoyo expreso a sus fines y métodos aún persiste en un 6% de los votantes de EH Bildu.

Para Llera esta resistencia a mostrar una oposición contundente hacia ETA y su pasado en este electorado es un reflejo de que “los más críticos con todos esto ya se fueron de EH Bildu hace tiempo”, con lo que el perfil de la coalición que aún le es fiel sería el más radical. Junto a ello, señala que los cambios en este tipo de cuestiones tan esenciales para la izquierda abertzale requieren de tiempo. La actitud de los partidos políticos ante ETA “se ha ido moviendo en todos los partidos y lógicamente el último en hacerlo es EH Bildu”.

En un año los vascos que apoyan otorgar beneficios a todo tipo de etarras «sin exclusión» ha caído del 50% al 35%

Junto a ello, el Euskobarómetro también refleja que los vascos empiezan a cansarse de esperar a que ETA se disuelva y desaparezca definitivamente. Han transcurrido casi seis años desde que la banda anunció el fin de sus acciones violentas y pese a que ha escenificado su desarme, por el momento no ha anunciado su disolución. En este contexto, la sociedad vasca ha ido elevando de forma importante su nivel de exigencia a los presos de la banda aún en prisión, algo menos de 350. En sólo un año el porcentaje de ciudadanos que estaría dispuesto a conceder medidas de reinserción a todos los presos de ETA, “sin exclusión” ha caído del 50% al 35% actual. Llera ha señalado que este descenso responde a una “fatiga” en torno a la cuestión de los presos, sobre la que la izquierda abertzale ha pivotado en los últimos años buena parte de su acción política. En su opinión, este nivel de exigencia podría cambiar de modo importante una vez que ETA anuncie y proceda a su disolución.

Cumplimiento íntegro de penas

Al mismo tiempo que ha aumentado el porcentaje de ciudadanos que condicionan la concesión de beneficios a los etarras presos, también ha aumentado el número de los que defienden el cumplimiento íntegro de las penas para los etarras. Actualmente uno de cada tres vascos lo apoya, lo que supone cuatro puntos más que hace sólo medio año. En cambio, llama la atención de que entre el electorado del PP el comportamiento sea el inverso, al caer en los últimos meses en 15 puntos el porcentaje de votantes populares que respaldan el cumplimiento íntegro de penas, que lo apoya el 58%.

El Euskobarómetro también aborda el modo en el que la sociedad considera que se debe afrontar el final de ETA. Uno de los primeros ítems sobre los que pregunta hace referencia a la necesidad de “hacer justicia con las víctimas de ambos bandos”, algo que respalda la inmensa mayoría, el 87%. Casi ocho de cada diez vascos considera que para cerrar de modo adecuado el ciclo de violencia “no debe haber ni vencedores ni vencidos”.

Casi un tercio de los vascos considera que las reclamaciones de las organizaciones de víctimas “pueden ser un obstáculo para la paz definitiva”

Un 15% de los vascos no cree necesario que ETA reconozca “el error de su historia de violencia ni arrepentirse de su pasado”. Uno de las cuestiones referidas al contexto final de resolución de las consecuencias de la violencia terrorista hace referencia al papel de las asociaciones de víctimas. Casi un tercio de los vascos considera que las reclamaciones de las organizaciones de víctimas “pueden ser un obstáculo para la paz definitiva”.

Respecto al sentimiento identitario, las variaciones no son significativas, Los no nacionalistas representan el 50% de la población frente a un 45% que dice no sentirse nacionalista. Cerca de cuatro de cada diez vasco afirma que no siente “ningún” deseo de independencia, algo que incluso entre los ciudadanos nacionalistas alcanza el 18%. Quienes en cambio afirman tener “grandes” deseos de ser un Estado independiente representan el 30% de la población. Fundamentalmente se trata de votantes afines a EH Bildu y en menor medida del PNV, donde el apoyo al independentismo cae al 22%.

En Euskadi los partidarios de un estado independiente, federal o autonómico están prácticamente igualados, con un tercio de la población decantándose por cada una de las opciones.

Podemos pierde apoyo, el PNV volvería a ganar

Por último, el sondeo de la UPV, que lleva realizando desde 1995, incorpora una proyección electoral y según la cual el PNV volvería a ganar unas elecciones autonómicas si hoy se celebraran comicios. La formación de Andoni Ortuzar incluso mejoraría sus resultados ligeramente, con entre 28 y 30 diputados en el Parlamento Vasco, entre dos y tres más. Bildu, en cambio, sufriría cierto desgaste, con la pérdida de hasta dos representantes, pero quien en mayor medida perdería la confianza de los vascos sería Elkarrekin Podemos. La formación morada ha pasado de ser una de las que mejores resultados obtenía en los Euskobarómetros de los últimos años a dejar caer su representación en la Cámara de Vitoria a entre 15 y 17 diputados.

La formación morada estaría a punto de perder el tercer puesto tras PNV y Bildu en beneficio del PSE

Llera señala que esta caída de apoyo es generalizada en todo el país y responde en gran medida al papel de los liderazgos locales de la formación, después de que el liderazgo nacional de Pablo Iglesias y sus dirigentes haya perdido fuerza, “a eso se suma que empieza a verse las cosas menos bonitas de todos los partidos y eso genera un desgaste innegable”.

Por último, el PSE lograría recuperar posiciones y rentabilizar su gobierno de coalición con el PNV e incluso amenazar el tercer lugar en el Parlamento a Podemos. El PP en cambio perdería apoyo pese a que mantendría sus nueve representantes. La novedad del Euskobarómetros es la irrupción de Ciudadanos, con un representante por Álava.