El  Partido Popular ha sido la única formación en rechazar, en la Comisión de Igualdad del Senado, que el futuro pacto de Estado de violencia machista contemple la prostitución y los vientres de alquiler como una de sus formas, tal y como había pedido el PSOE y ha apoyado el resto de la oposición.

Sí se han ratificado, por unanimidad, las 265 propuestas recogidas en el informe de la ponencia de estudio para la elaboración de estrategias contra la violencia de género, que fue aprobado el pasado lunes y que contarán con una dotación presupuestaria de 1.000 millones de euros.

El PP ha vetado también que la maternidad subrogada se considere violencia machista

También ha salido adelante el voto particular que a última hora el PSOE presentó para proteger a las víctimas inmersas en situaciones de sustracción internacional de menores, como Juana Rivas, la mujer que se encuentra en paradero desconocido tras haber incumplido la orden judicial de entregar a sus dos hijos al padre.

Sin embargo, el PSOE no ha conseguido el apoyo suficiente para sus nueve votos particulares, con los que pretendía, entre otras cuestiones, que la prostitución, la gestación subrogada o el impago de la pensión alimenticia por parte del maltratador se consideren una forma de violencia machista o permitir a las menores de 16 años abortar sin consentimiento paterno.

Para la senadora socialista Laura Berja, la prostitución debe ser reconocida como una de las maneras más «crueles» de violencia sobre la mujer porque afecta a su salud e integridad, al igual que la «explotación reproductiva» o la «violencia económica y patrimonial», que las obliga a enfrentarse a largos procesos judiciales para recuperar esos ingresos.

Ha salido adelante la iniciativa para proteger a las víctimas inmersas en situaciones de sustracción internacional de menores

A juicio del PP, único grupo que ha votado en contra de estas propuestas, se trata de cuestiones que deben ser debatidas en otros ámbitos que no sea el del pacto de Estado, ha explicado su portavoz, Severa González. No obstante, la senadora popular no ha cerrado la puerta a trabajar en ello pero «en otro sitio» para que pueda llegarse a un acuerdo «unánime».

Tampoco Podemos ha logrado sacar adelante sus cuatro votos particulares, con uno de los cuales aspiraba a crear una ley marco sobre violencias machistas ya que, según María Freixanet, se ha hecho «parcheando» la ley integral de 2004. Además, este partido pedía incorporar un cálculo del coste de cada una de las medidas adoptadas, incluir la igualdad como asignatura curricular en todas las etapas educativas o ampliar la acreditación de la condición de víctima de esta lacra social.

En todo caso, todos los grupos se han felicitado mutuamente por el acuerdo alcanzado y por la «altura de miras» que han mostrado en estos meses de trabajo, según ha destacado la presidenta de la Comisión, Susana Camarero, que les ha dado su «enhorabuena de corazón» antes de que todos irrumpieran en fuertes aplausos.

Todos los grupos se han felicitado mutuamente por el acuerdo alcanzado

Desde Esquerra Republicana, Elisenda Pérez ha mostrado su deseo de que el informe «sea escuchado» porque dará «un cambio radical» a la lucha contra la violencia machista, al tiempo que ha celebrado haber dejado «fuera de la sala a los partidos» para centrarse en las personas.

María Eugenia Iparraguirre, del PNV, ha definido como un «arco iris» el texto aprobado porque ha sido una oportunidad para que todos los grupos trabajen en la búsqueda de consensos, «la senda en la que hay que seguir».

Por su parte, Elisabet Abad (PDeCAT), del Grupo Nacionalista, ha avalado el pacto por «responsabilidad política», si bien entiende que es «competencia exclusiva» de Cataluña, donde ya se trabaja en un marco de actuación contra la violencia machista.

Mientras, Yaiza Castilla, del Grupo Mixto, ha valorado especialmente los apartados dedicados a la sensibilización y prevención de este problema y las propuestas diseñadas a menores y jóvenes, «los colectivos más vulnerables».