Política

El policía que más da el ‘do de pecho’

Ángel Cortés, un agente de 37 años destinado en la Jefatura Superior de Aragón, compagina su labor en la Policía Nacional con su faceta como tenor profesional; es el encargado de cantar en la mayoría de los actos oficiales del Cuerpo

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El policía que más da el ‘do de pecho’

Resumen:

Es a diario el agente Cortés, pero a veces se quita el uniforme azul y pone voz al campesino Nemorino de L’elisir d’amore, a sir Edgardo di Ravenswood de Lucia di Lammermoor, al Duque de Mantua de Rigoletto o al apuesto Alfredo Germont de La Traviata. Es el policía-tenor. O el tenor-policía, porque Ángel Cortés Castejón (Zaragoza, 1980) ya era cantante lírico antes de aprobar las oposiciones hace nueve años. Nadie como él da el ‘do de pecho’ en el Cuerpo, donde es reclamado para interpretar el himno y otras piezas en la mayor parte de sus actos oficiales.

“Unos amigos que estaban en una compañía lírica de zarzuela me oyeron un día cantar y me propusieron hacer una prueba. Yo no sabía qué era aquello. Me dijeron que, salvando las distancias, era como la ópera pero en español. Me animé, fui al ensayo y me arranqué con la jota de La Dolores. Me dijeron que tenía posibilidades de cantar como tenor y fue así como empecé. Luego tomé mis clases en Zaragoza, años después me vine a Madrid con mi maestro Pedro Lavirgen y también con Eduardo Giménez en Barcelona”, recuerda Cortés.

Éste atiende a El Independiente horas después de haber interpretado La muerte no es el final –la pieza con la que se honra a los agentes caídos en acto de servicio- y Tesón de hierro -el himno de la Policía, estrenado en 2016- durante el reciente acto de jura del cargo y entrega de títulos profesionales a los 30 integrantes de la última promoción de comisarios principales. También ha intervenido este año en la toma de posesión de Florentino Villabona como Director Adjunto Operativo (DAO) y, más recientemente, en la inauguración del congreso del Sindicato Unificado de Policía (SUP) celebrado en Toledo con la interpretación del célebre Nessum Dorma. acompañado al piano por el maestro Gianpaolo Vadurro.

Nieto de un policía armada salmantino y de un guardia civil zaragozano, y sobrino de guardias civiles y de militar del Ejército del Aire, Ángel Cortés siempre tuvo claro que quería ser policía. Esa vocación cristalizó en 2008, cuando aprobó las oposiciones. Tras pasar por la Escuela de Ávila, hizo las prácticas en Logroño antes de jurar el cargo y de que le asignaran su primer destino: Cornellá de Llobregat (Barcelona), concretamente en la Brigada Local de Información. Los caminos de la música y la Policía comenzaron a acercarse en su etapa en Cataluña. “Allí conocí a mi mentor en el Cuerpo, el inspector Antonio Navarro, que por aquel entonces era el jefe de Seguridad Ciudadana. Me conoció, vio vídeos míos en internet y al poco tiempo fue destinado al gabinete de prensa de la Jefatura Superior en Cataluña. En 2011, con motivo del primer acto del patrón que él organizó, me pidió que colaborase. Si mal no recuerdo canté Una furtiva lágrima [romanza incluida en la ópera L’elisir d’amore, de Donizetti]. Fue mi primera actuación en la Policía. A partir de entonces participo en la mayoría de los actos oficiales”, explica.

Nieto de un policía armada y de un guardia civil, Ángel Cortés canta en la mayoría de los actos oficiales de la Policía

De Cornellá a radiopatrullas en Calatayud y de esta localidad zaragozana a la Jefatura Superior de Aragón, donde continúa destinado en la actualidad en labores de gestión. Policía raso, se plantea estudiar para aspirar a una plaza de oficial, aunque eso conllevaría con seguridad cambios de destino y de ciudad. En paralelo, no renuncia a su carrera como tenor, con varias actuaciones señaladas ya en su agenda. Así, el próximo 3 de diciembre cantará en el Teatro Bretón de Logroño la zarzuela Gigantes y cabezudos y las romanzas de tenor de la zarzuela Los de Aragón.

“Tenía claro que quería ser policía, lo llevo muy adentro. Cuando tenía todo preparado para irme a estudiar a Milán aprobé la oposición. Es un sueño poder dedicarse a la ópera. Con los pies en el suelo, es tremendamente difícil jugar en Primera División operísticamente hablando, pero yo no lo descarto. ¿Que me gustaría llegar? Claro que sí. ¿Que lo más seguro es que no llegue? También, siendo sensato. De todas formas, estoy feliz porque soy policía nacional, que es lo que siempre he querido”, comenta. Cortés se congratula de que su contribución en los actos del Cuerpo despierte la admiración mayoritariamente entre sus compañeros: “Afortunadamente, para la gran mayoría eres un héroe, pero para otros eres un villano. Hay gente que no lo termina de encajar. Es respetable. A todo el mundo no le puedes gustar”.

En los genes también traía la afición por la música. El maestro Tomás Bretón era tatarabuelo de su abuela paterna, su abuelo salmantino cantaba por Pepe Marchena y su padre -trabajador de una multinacional ya jubilado- es un virtuoso de la guitarra y canta jotas y rancheras en las reuniones de amigos. “Tiene una gran voz de tenor, pero no la ha cultivado nunca”, lamenta Cortés, al tiempo que rememora cómo su padre aún recuerda emocionado “aquel día en que el pequeñísimo Cortés se arrancó espontáneamente, ‘a tono y a tempo’, con la entrada de Jota que su padre estaba tocando con su guitarra”.

Jugar en Primera División operísticamente hablando es tremendamente difícil, pero no lo descarto. Estoy feliz porque soy policía”, comenta

Sin duda, el momento más difícil desde que comenzó a cantar en actos de la Policía tuvo lugar en diciembre de 2015, con motivo del funeral de Estado de los dos agentes de la Embajada de España en Kabul (Afganistán) -Isidro Gabino Sanmartín Hernández y Jorge García Tudela- que murieron en un ataque suicida. Sigue teniendo fresco el recuerdo de aquella jornada difícil en las instalaciones madrileñas de Canillas con presencia de los Reyes, el Gobierno de la nación y representantes de todos los partidos políticos.

“Fue emotivamente muy duro. Estaba muy afectado y aún no sé cómo pude acabar. Canté la misa completa, el durísimo momento de La muerte no es el final con los féretros de los compañeros allí presentes y, cuando ya se los llevaban, la Serenata de Schubert. Ya es emotivo cantar cualquier canción en homenaje a los compañeros fallecidos en acto de servicio, pero cuando tienes delante de ti los féretros y a sus familias llorando su reciente pérdida… Fue tremendamente duro pero a la vez me siento tremendamente orgulloso”, señala.

Ángel Cortés, durante su interpretación en el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé.

Ángel Cortés, durante su interpretación en el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé. TINO GIL

No todos los tenores pueden decir que son discípulos de Pedro Lavirgen, al que considera no sólo su maestro sino también su “amigo”. Lo moldeó técnicamente en las clases que le impartía sentado ante su piano de cola en su casa de Madrid y le enseñó muchos “truquillos” para estar en escena. El alumno se apresura a reivindicar al maestro cordobés, “más reconocido en Italia que en España”. “No sé si es más grande como tenor que como persona. Es difícil encontrar en este mundillo del canto tan buenas personas como Pedro Lavirgen. Sencillamente espectacular. Venía a recibir sus clases cuando tenía veintipocos años. Y sigo viniendo de vez en cuando a que me chequee. Es como una ITV”, comenta entre risas este aficionado también a la hípica y antiguo competidor en doma clásica.

Elegido por Caballé

También puede presumir de haber sido seleccionado dos años consecutivos por Montserrat Caballé para interpretar piezas en el concierto que pone el colofón al concurso internacional de canto de Zaragoza y a las clases que la soprano barcelonesa impartía en la capital aragonesa. “El primer año canté el aria Una furtiva lagrima, de L’elisir d’amore, y el segundo el aria Salut demeure chaste et pure, de Fausto“, recuerda Cortés. L’elisir d’amore, la ópera de Donizetti, es precisamente una de sus favoritas junto a Lucia di Lammermoor –también del compositor italiano- y dos de Verdi: Rigoletto y La Traviata.

Ha conseguido su particular cuadratura del círculo: cantar y vestir el uniforme de policía. Sus dos vocaciones de la mano. Su sueño sería anunciarse en el Teatro Real de Madrid, el Liceu de Barcelona, la Scala de Milán o el Colón de Buenos Aires, algunos de los grandes templos líricos. El agente Cortés no pierde la ilusión. De momento, seguirá dando el do de pecho en la Policía.