El auto del juez Andreu ha arrojado más luz sobre la explosión de Alcanar (Tarragona) el 16 de agosto, un día antes de los ataques de Las Ramblas y Cambrils. Primero, un manuscrito en árabe dentro de un libro aludiendo a los «Soldados del Estado Islámico en Al Andalus»; segundo, la detonación, que dejó dos muertos -uno el cerebro de la célula, el imán Abdelbaki Es Satty –  y un herido, fue «visible a kilómetros de distancia», ya que provocó una nubareda espectacular en forma de hongo.

En el inmueble de Alcanar se encontraron diversos documentos como «la cartera con documentación a nombre de Abdelbaki Es Satty» -el imán-, así como «varios billetes de la compañía aérea Vueling con destino a Bruselas a su nombre». Todos estos elementos aparecieron junto a los restos de Es Satty, el imán de la Mezquita Nueva de Ripoll», y probablemente Youssef Aallaa, hermano de uno de los detenidos y quien se cree es el segundo fallecido. No obstante, la pieza clave de Alcanar es Mohamed Houli, que resultó herido y fue trasladado al hospital de Tortosa.

A todo esto hay que sumarle un «un libro de color verde, en cuyo interior hay una hoja manuscrita en árabe». En ella constaba el siguiente texto: «En nombre de Alá, El Misericordioso, El Compasivo. Breve carta de los Soldados del Estado Islámico en la tierra del Ándalus para los cruzados, los odiosos, los pecadores, los injustos, los corruptores».

El libro contenía más sorpresas. «En la primera página (…) consta escrito, entre otras palabras, el nombre de Abdelbaki Es Satty», destaca el auto judicial.

Policías y bomberos heridos

Hubo una segunda explosión, dice el auto, que afectó a agentes de la autoridad y efectivos antiincendios. «En la tarde del 17 de agosto, mientras se llevaban a cabo las labores de desescombro de los restos de la explosión con la finalidad de continuar la inspección policial, se produjo una segunda explosión», señala el auto. La deflagración «hirió de diversa gravedad a varios bomberos y policías que estaban en el lugar, así como al operario de la máquina que estaba realizando las labores de desescombro».

Delante del inmueble se hallaron igualmente una motocicleta Kawasaki a nombre de Mohamed Hichamy y un turismo Peugeot 306 a nombre de El Houssaine Abouyaaqoub. Los dos morirían abatidos en Cambrils horas después.

«Hongo visible a kilómetros»

En la explosión de la vivienda se encontraron «gran cantidad de bombonas de butano, productos como acetona, agua oxigenada, bicarbonato, gran cantidad de clavos para ser utilizados como metralla y pulsadores para iniciar la explosión», entre otros. Todo eso deja patente que «en aquel lugar se estaban confeccionando artefactos explosivos con la finalidad de cometer una acción terrorista de gran envergadura».

De ahí la brutalidad de la explosión, resalta el auto. «En este sentido, resulta significativo que la nube en forma de hongo que se produjo tras la explosión fuera visible a kilómetros de distancia».

«Sin perjuicio del resultado del informe pericial», continúa el juez, «existen indicios suficientes y racionales de que en dicha vivienda se estaba intentando fabricar peróxido de acetona, también conocido como TATP (La madre de Satán), utilizado habitualmente por la organización terrorista Daesh en sus acciones, como por ejemplo en los atentados de París y Bruselas».