La asamblea de Vistalegre II marcó un antes y un después en Podemos. La derrota de Iñigo Errejón trajo consigo un paso atrás en la corriente errejonista, que estos días afronta su extinción. Los territorios que fueron afines al ex número dos de Pablo Iglesias han ido cayendo. Las primarias territoriales de mayo le arrebataron una de las plazas más importantes de Podemos, hasta entonces liderada por Antonio Montiel, afín a la corriente de Errejón. Este martes ha caído la líder de Podemos Euskadi, que el pasado febrero también prestó públicamente su apoyo a la causa errejonista. El único dirigente que planteó una alternativa a Iglesias pasa ahora a la resistencia y se queda sólo con un bastión afín: el de Murcia -dirigido por Óscar Urralburu-, a la espera de asaltar la Comunidad de Madrid y emerger como el candidato que le dispute la Presidencia a Cristina Cifuentes.

La todavía secretaria general de Podemos Euskadi, Nagua Alba, adelantó ayer el proceso de primarias en la región y anunció que no se presentaría a la reelección, aunque su equipo sí concurrirá en el proceso interno. Una decisión que desde el partido vasco desvinculan de las pugnas internas a nivel estatal. «De la batalla de Iglesias y Errejón se dejó de hablar en Euskadi desde hace mucho tiempo», relatan, al tiempo que enfocan la decisión en un intento de reconvertir y ampliar la organización. Las razones oficiales que dieron este martes para justificar la decisión fue la de dar margen para asentarse a la dirección que salga elegida de las primarias, para que pueda afrontar con solvencia las elecciones autonómicas de 2019.

Sin embargo, el aumento críticas por parte de algunos sectores críticos del partido en País Vasco ha coincidido con la dimisión de Alba, y unas horas antes del anuncio, un tercio de los círculos vascos pidió la convocatoria de una Asamblea donde renovar los órganos. Desde Podemos Euskadi niegan que exista una relación de causa-efecto entre las críticas y el paso atrás de la secretaria general del partido, y señalan que el anuncio estaba previsto con anterioridad.

En la dirección Podem Euskadi ha pesado otro motivo mayor para dar el golpe de timón: el de manejar los tiempos para rearmarse y revalidar la dirección vasca del partido, eso sí, con otro candidato y nuevos integrantes. La dirección morada quiere acercar posturas con sectores hasta ahora críticos con la cúpula oficial y en los que se encuadra Juan Luis Uría, diputado vasco y médico que se enfrentó a Pili Zavala para ser el candidato a lehendakari de Podemos. «Hay que unificar la organización lo más posible», resume una fuente morada, que apuesta por la «posibilidad de hacer algo más amplio y salir reforzados del proceso».

Con esta tesis, la dirección de Podemos ha planteado que se celebre a final de octubre un debate político, en el que se discutan los proyectos, y más adelante llevar a votación a los miembros de las candidaturas para conformar la nueva dirección de Podemos Euskadi. La decisión de adelantar los procesos llegó por sorpresa y fue anunciada tanto a Pablo Iglesias como a la Secretaría de Organización de Pablo Echenique apenas unas horas antes de hacerse pública. Lo inesperado de la decisión, apuntan, era evitar alimentar las guerras internas y no dar margen a los enfrentamientos en el seno del partido.